Cómo lograr que una empresa trascienda a su fundador
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Cómo lograr que una empresa trascienda a su fundador

Al frente de la consultora que fundó Ernesto Kritz, María Laura Cali explica cómo su mentor la empoderó en el camino.

Por Florencia Radici 25 de Enero 2016

"María Laura, voy a abrir una consultora, ¿querés venirte?”. La propuesta de Ernesto Kritz, el fallecido economista experto en economía laboral y asesor de la Presidencia de la Nación (contratado por la Organización Internacional de Trabajo), tomó por sorpresa a María Laura Cali. Estaba trabajando en Fiat, previo paso por Xerox, y Mora y Araujo, donde había conocido a Kritz.

“Uno cuando estudia sociología a veces no tiene una salida laboral clarísima. Tuve mucha suerte y se lo debo a Ernesto, que delegaba muchísimo. Empecé a trabajar con él a los 24 años y tenía una responsabilidad bastante parecida a la de ahora”, recuerda con una sonrisa. “Ese desafío, que muchas veces implicó no dormir o estar muy sobrecargada, me enseñó muchísimo. Desde el día uno, Ernesto me hizo sentir que SEL era mía también”.

Desde 1997, Cali trabajó codo a codo con Kritz, hasta que el economista falleció en 2013. Uno de los momentos más difíciles. A nivel corporativo, ya tenía la mitad de la sociedad y Kritz le vendió el resto. A nivel personal, acusó el golpe: “Fue muy difícil, porque teníamos un vínculo muy fuerte. Vivimos toda su enfermedad y fue duro. Tantos años de trabajar con él… realmente, fue una pérdida grande”.

Hoy, SEL Consultores está consolidada con productos que ya tienen clientes fijos o sistemáticos, como una encuesta continua sobre gestión competitiva de RR.HH., relevamientos de satisfacción y de imagen. “Me encanta lo que hago. Soy una apasionada de la investigación, pero hay que darle valor”, explica Cali. Su visión es clara: los datos que produce tienen que “servir”. Su mayor realización es que el cliente tome decisiones a partir de lo que uno le da.

El trabajo y su familia son sus pasiones. Tanto que, en la oficina, todos recuerdan la anécdota de que, luego de tener a su tercera hija, mientras esperaba en la sala de recuperación, después del parto, aprovechó para contestarle un mail a un cliente. Su día a día es intenso: es mamá de Victoria (12), Santiago (10) y Juliana (7). Dice que sus hijos están “acostumbrados” a que mamá trabaje mucho, porque la consultoría implica largas horas y hasta fines de semana.

“Es parte de la lógica familiar y nunca lo sentí como un problema, porque trato de estar siempre en los momentos clave, gracias al apoyo incondicional de mi marido y mis papás”, asegura. La logística está aceitada: Cali parte cada mañana desde Canning con su marido para dejar a los chicos en el colegio y después se toma el subte hasta la oficina, en el Microcentro. “Maximizo los tiempos muertos. Soy experta en dónde pararme para ir sentada en el subte”, se ríe. 

Nota publicada en el One shot del diario El Cronista, Mujeres que hacen.



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