Por qué sirve llevar el teatro a las empresas
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Por qué sirve llevar el teatro a las empresas

Mayor capacidad de negociación y de comunicarse en público, entre los beneficios de trasladar este arte a la oficina. Por Carolina Potocar 19 de Agosto 2016

Desde la aplicación de técnicas inspiradas en deportes como el rugby hasta capacitaciones en simuladores de vuelo, los especialistas en la gestión de recursos humanos se inspiran cada vez más en actividades antes desligadas de la empresa para sumarle valor al personal con el que trabajan. Recientemente, otra actividad hasta ahora ajena a las oficinas comenzó a hacer presencia en las organizaciones: el teatro.

“Esto es diferente a una capacitación tradicional porque el teatro es una experiencia que se vive, no es algo que se escucha y ya, es algo que pasa por el cuerpo y las emociones propias, entonces permite modificar comportamientos de una forma muy efectiva”, dice María Ahuad, Directora general de Experience, a Apertura.com.

Para la mujer detrás de la consultora especializada en la aplicación de las artes escénicas en la capacitación y desarrollo de recursos humanos, el teatro “ayuda a la gente a conocerse en un ámbito de ficción, en el que se trabaja con respeto y confianza, pero con más ‘permitidos’ que en otras actividades laborales cotidianas, y así es como surgen cosas que en otros ámbitos no son tan sencillas de detectar; cosas que brindan mucha información sobre uno mismo y los propios aspectos a mejorar”.

El sistema de Experience incorpora técnicas de actuación, juegos y ejercicios, en su mayoría utilizados para la formación y entrenamiento de actores, a través de los que se desarrollan, en forma práctica, todos los temas propios de la gestión de recursos humanos; entre ellos, los de exposición en público, comunicación y relaciones interpersonales, trabajo en equipo, integración, negociación efectiva, gestión del cambio, creatividad e innovación, gestión de conflictos, y liderazgo.

“Trabajamos con ejecutivos de Philips, Pan American Energy, Chandon, Johnson & Johnson; gente que no quiere dedicarse a la actuación, pero que a través de un entrenamiento que incluya técnicas del teatro puede aprender sobre cuestiones que tienen que ver con su trabajo, relativas a su capacidad de liderazgo y de comunicarse de manera estratégica”, comenta Ahuad.

La aplicación de este tipo de técnicas puede darse en capacitaciones de una única jornada de duración o dentro de un calendario anual que incluya clases semanales, con objetivos varios o específicos. “Con QBE Seguros estuvimos todo un año dando clases de teatro semanales con distintas metas que iban desde la integración de áreas hasta la comodidad para exponer en público y la capacidad para negociar, mientras que en Molinos trabajamos sólo el tema de liderazgo y a través de la técnica del role play”, detalla la licenciada en Publicidad y mágister en Comunicación Institucional, con un recorrido profesional que la llevó desde Claro hasta Coca-Cola, pasando por Presidencia de la Nación.

Según Ahuad, este tipo de capacitación puede aplicarse a todos los niveles y áreas de una empresa, ya que “hay ciertas competencias que son necesarias en todos los casos, así como problemáticas que suelen surgir de forma frecuente, independientemente de cuál sea el sector de la organización”.

A su vez, agrega: “Toda persona que tenga uso de razón puede participar de este tipo de actividades, aún si se trata de gente tímida. De hecho, los introvertidos son aquellos con los que más nos gusta trabajar, ya que en el espacio de juego brindado encuentra herramientas de comunicación a las utilizadas por otros”.

Sobre el tiempo que el teatro tarda en afectar a las personas, señala: “Se trata de un proceso; por eso también se suele trabajar con un promedio máximo de 25 personas por grupo a capacitar, aunque hay ejecutivos que reciben capacitaciones personalizadas y llegan a los mismos resultados. Eso sí: lleva más tiempo”.

Para finalizar, concluye: “Las destrezas adquiridas sobre las tablas pueden marcar la diferencia y entrenar en tanto el dominio del comportamiento adecuado en situaciones específicas como el control sobre las emociones, además de permitir la transmisión de mensajes con mayor eficacia, claridad y seguridad y mejorar la expresión corporal y la voz”.



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