Republican U.S. presidential candidate and businessman Donald Trump speaks to supporters following the results of the Indiana state primary at Trump Tower in Manhattan, New York - Republican U.S. presidential candidate and businessman Donald Trump speaks to supporters after his rival, Senator Ted Cruz, dropped out of the race following the results of the Indiana state primary, at Trump Tower in Manhattan, New York, U.S., May 3, 2016. REUTERS/Lucas Jackson
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Por qué el discurso de Donald Trump es una clase práctica de lo que no debe hacer el orador

Por Marcos Mazzocco* 01 de Junio 2016

No deseo hacer un análisis del perfil político del blondo candidato, porque estaría viciado de contexto, propio y ajeno, deseo hacer una observación de sus condiciones como orador, pero antes, hagamos un racconto de sus aportes:

- Construir un muro para separar Estados Unidos de Norteamérica del resto del continente (sur)

- Llamar abiertamente a las mujeres -“puercas asquerosas”

- Burlar públicamente a un periodista que padece una severa enfermedad motriz.

- Llamar a sus contrincantes “estúpidos” e “inútiles”.

- Proponer a la fuerza y la energía como recursos primarios para solucionar conflictos.

- Interrumpir a sus interlocutores, burlarlos, ironizar a los ausentes. 

- Echar de su ámbito a personas que no comparten su idioma, pensamiento u opinión.

Algunas cifras confirmaban que si las que si elecciones generales tuviesen lugar hoy, Donald Trump le ganaría a Hillary Clinton por 3 puntos, y sin dudas el mundo, mañana, no sería el mismo. ¿Cómo es posible?

Analicemos su discurso:

Argumentación: Es casi nula. La actuación prevalece sobre la solidez del hecho.

Refuerzos orales: No posee historias, anécdotas, citas, imágenes gráficas, metáforas o personalizaciones propias. Todo el material de soporte que utiliza es el golpe al competidor. Prefiere hablar mal del otro que de sus propuestas.

Feedback – Diálogo: Es inexistente. El monólogo suprime al diálogo. No tiene ninguna intención de escuchar, preguntar o invitar a opinar. Su discurso es lineal y unidireccional.

- Estilo: Es imperativo y autoritario. –“yo digo y tu escuchas”. El poder se da por el dominio de la persona, no por la reciprocidad en la idea.

Desarrollo de ideas: Las ideas están pero las formas de realizarlas no. Su impulso radica en la presión o en la obviedad. Sus recursos son limitados.

Audiencia: Le da al público lo que desea y no lo que necesita. Una gran porción de su electorado (auditorio) desea escuchar esos mensajes, y él se los otorga, como un líder autocrático que concede a sus súbditos. 

Estructuración del discurso: Es inexistente, sus ideas están amalgamadas. No hay inicio ni visión previa. Tampoco hay revisión ni conclusión que apunten a la razón o visualización. Si invita a la acción, se da por polarización (A favor mío o en contra, no hay grises).

Formación del contenido: Su inclinación a la adjetivación excesiva confirma que prefiere la efusividad a la racionalidad (verbo – sustantivo).

 

Ocho de las once herramientas más importantes de la Oratoria le son esquivas, por esto me cuestiono si es factible que Donald Trump se convierta en el hombre más poderoso del mundo (sólo) con su:

Lenguaje gestual: se muestra seguro y lo está. Cree en lo que dice, transmite convicción, compromiso y pasión. Su postura y corporalidad es acertada.

-  Pausas: Las maneja con el criterio de un actor profesional. Al finalizar sus oraciones matiza con propósito emocional, hacer sentir y lo logra.

-  Mirada: Barre constantemente a todo el público, hace contacto visual y lo mantiene. No duda.  Logra el vínculo visual, origen del vínculo emocional.

Entonces, ¿es posible que un seductor comunicacional sea presidente de los Estados Unidos?

La respuesta la conoceremos en pocos meses. En la Argentina fue posible, varias veces.



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6 Comentarios

Fernando Bliman Reportar Responder

Excelente Nota Marcos como siempre. El saber no ocupa lugar, a mi la Oratoria me sirve.

Ingeniero Lussoro Reportar Responder

Error de razonamiento Sr. Mazzocco. Si Trump triunfa Ud. debería concluir que los principios que rigen la oratoria o bien están errados o bien poca influencia tienen en los votantes.

Ruben Devincenti Reportar Responder

Casas mas, casas menos, aquí votamos durante 12 años a quienes se movían de una manera similar; o nosotros estamos muy adelantados o los EEUU atrasan.

Damian Garcia Reportar Responder

Siendo que Trump es tan pésimo orador y ha llegado tan lejos, la mejor conclusión es que la oratoria no sirve para nada.

Lalolandia Juegos Reportar

Muy buena conclusión... que buen orador serías Damian si te lo propusieras..

Luck Bo Duke Reportar Responder

Excelente análisis de este candidato que solo dice lo que cierta cantidad de personas quiere escuchar para llegar a ser presidente.

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