08 de Febrero 2018

Nueve hábitos que atentan contra la productividad

Un artículo publicado en la web del Foro Económico Mundial recopila prácticas comunes que disminuyen la eficiencia en el trabajo.

Nueve hábitos que atentan contra la productividad

Los malos hábitos pueden atentar contra la productividad en el trabajo. Más o menos frecuentes, estas prácticas se repiten entre trabajadores de todo el mundo, y pueden provocar –en mayor o menor medida–una merma en su rendimiento laboral. Corregir estas conductas, por lo tanto, significaría no sólo una mejora en la eficiencia del trabajador sino también de la organización.

Un artículo publicado por el Dr. Travis Bradberry, co-autor del best seller Inteligencia Emocional 2.0 y co-fundador de TalentSmart en la web del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) recopiló nueve prácticas y comportamientos habituales que atentan contra la productividad.

“Derribar estos hábitos hará que incrementes tu productividad y puedas disfrutar el clima positivo que provoca el incremento del auto control”, dice Bradberry en el artículo.

1. Navegar la web impulsivamente. Por lo general, a una persona le lleva 15 minutos abordar de lleno una tarea. Una vez que lo hace, ingresa en un período de euforia llamado flujo. Investigaciones demuestran que en este período una persona es hasta cinco veces más productiva. Cuando una persona se distrae chequeando las noticias, un resultado deportivo o ingresa en una red social, sale de ese flujo productivo y después tarda otros 15 minutos en volver a concentrarse de forma plena en su tarea, dice el autor.  

2. Perfeccionismo. Las ideas necesitan tiempo para desarrollarse, y es común que las personas tiendan a detenerse al momento de comenzar una tarea porque consideran que sus primeras ideas pueden no ser las mejores. ¿Pero cómo pueden producir algo extraordinario si no empiezan a trabajar y le dan a sus ideas tiempo a desarrollarse? Bradberry dice que la escritora estadounidense Jodi Picoult resumió la importancia de evitar el perfeccionismo de manera perfecta con esta frase: “Uno puede editar una mala página, pero no puede editar una página en blanco”.   

3. Reuniones. Para Bradberry, las reuniones son una de las cosas que más atentan contra la pérdida de tiempo en el trabajo. El autor del artículo dice que las personas ultra productivas esquivan las reuniones todo lo que pueden, y que cuando tienen una reunión le informan a todos los presentes que deben atenerse al tiempo estipulado para la misma, estableciendo así un límite que motive a todos los participantes a ser lo más eficientes y estar lo más concentrados que puedan.

4. Responder mails ni bien ingresan en la casilla. Las personas productivas, dice Bradberry, no permiten que los mails los interrumpan de manera constante. Es por eso que priorizan los correos enviados por las personas a las que consideran más relevantes, o la información más urgente.

5. Multitasking. El hábito de abordar múltiples tareas al mismo tiempo es uno de los que más atentan contra la productividad, dice el autor del artículo. Estudios realizados en la Universidad de Stanford, revela, confirman que las personas más productivas son las que abordan una tarea a la vez, y que aquellos que reciben mucha información de forma simultánea o van alternando entre tareas tienen una mayor propensión a prestar atención. El trabajo realizado en Stanford, dice Bradberry, demostró además que aquellas personas que creen que son más eficientes realizando múltiples tareas a la vez eran menos eficientes haciéndolas que aquellas que prefieren hacer las tareas de a una.

6. Postergar las tareas más arduas. Las personas cuentan con una cantidad limitada de energía mental. Y a medida que agotan esa energía, la productividad comienza a declinar. Cuando una persona pospone tareas arduas, concluye el autor, lo que está haciendo es dejándolas para el momento en el que su rendimiento no es el mejor. Es por eso que recomienda abordar las tareas más complejas por la mañana, cuando la mente está con mayor energía.  

7. Usar la computadora, el teléfono o la tablet antes de dormir. Para Bradberry este es uno de los hábitos más comunes y que las personas no comprenden el daño que producen, ya que la luz que emana de estos aparatos afecta la calidad del descanso y posteriormente a la productividad.

8. Posponer la alarma del despertador. Cuando una persona duerme, expresa el autor, su cerebro recorre una serie de ciclos, y el último de ellos lo prepara para despertarse. Cuando la persona pospone la alarma y se vuelve a dormir, pierde este estado de alerta y se vuelve a despertar más cansadoy por endemenos productivo después.

9. Ingerir productos con mucha azúcar. Bradberry dice que la glucosa actúa como el combustible para la energía que necesita el cerebro, y que así como poca cantidad de azúcar la persona se siente cansada, con mucha cantidad de glucosa provocó una sobre excitación, lo que dificulta la concentración.



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