Los 7 motivos por los que ser CEO está sobrevalorado
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Los 7 motivos por los que ser CEO está sobrevalorado

Por *Leo Piccioli 06 de Junio 2016

Como parte de mi trabajo entrevisto a mucha gente… En realidad, como aprendí de Jack Welch, todo el tiempo estoy entrevistando.

Todos los postulantes, como última etapa antes de entrar a la compañía, tienen que “sufrirme”. Quizás lo peor de todo es que les ofrezco mate y no me sale muy bien.

Una pregunta habitual que hago es “¿Qué querés ser cuando seas grande?”… Las respuestas son variadas (nadie me dijo bombero ni futbolista todavía), pero hay una que me llama la atención, que se repite bastante en distintas formas: “Quiero ser Jefe”, “Quiero liderar un equipo”, “Quiero ser Gerente”.

Algo parecido me pasó durante un curso en la Northwestern University, cerca de Boston, “Grow your Own”. Éramos 20 gerentes (yo, el único extranjero), discutiendo cómo ayudar a nuestros equipos a crecer. Hasta que yo pregunté: “Y qué pasa si alguien no quiere crecer?”. Y dí el ejemplo de Pit, nuestro “motoqueiro” en San Pablo, que trabaja hace más de 10 años con nosotros y que cuando le pregunté “Qué querés ser cuando seas grande?” me respondió que estaba contento en la posición en la que estaba. Diecinueve de los asistentes a ese curso estaban azorados, me preguntaron por ejemplo “¿Pero no quiere una pileta más grande?” (De verdad!).

Más allá de la exageración en ese curso, me llama constantemente la atención que ser “Jefe/Líder/CEO” sea tan atractivo. Entiendo que parece aparejar “Poder” y “Dinero”, y que eso podría ser suficiente para alguien equivocado… Pero tiene MUCHAS contras que hay que considerar.

1.Soledad: No tengo amigos del trabajo. Soy introvertido, pero eso no explica todo. El trabajo es una parte importante de las conversaciones que sostenemos fuera del mismo; muchas veces hablamos de "nuestros jefes" y queremos hacerlo libremente. Tenerlo enfrente no ayuda para nada, ni siquiera con una cerveza de por medio. Tampoco me invitan a jugar al fútbol, pero eso tiene que ver con mis habilidades. Mi pierna derecha insiste en que soy zurdo, y se niega a obedecer.

2. Decisiones difíciles: mi visión del management es que cuánto más alto, menos decisiones hay que tomar pero más difíciles son. Cuando todo mi equipo está de acuerdo con algo es difícil que yo pueda agregar valor decidiendo lo opuesto; puedo opinar, guiar, preguntar. Pero agrego valor realmente cuando hay disenso, y “hay que cortar el bacalao”. Esto implica que, casi como una máxima, nunca van a estar todos de acuerdo con tus decisiones. Ergo, “dejar a todos contentos” puede ser solo consecuencia de una gestión integral y suele ser, como objetivo único, muy dañino.

3. Dar feedback para mejorar es duro: ¿No sería genial estar todo el tiempo celebrando, felicitando y riendo? Parte del trabajo del jefe es marcar las conductas que deben cambiar; y eso es muy difícil. Me acuerdo de un caso concreto en el que un reporte mío no paraba de repetir, ante mi pedido de cambio de conducta que “ya lo estoy haciendo hace tiempo como vos decís”. Hay que tener mucha paciencia para liderar.

4. Exposición: Después de varios años de liderar gente entendí, finalmente, que me miran. Mucho. Que mi agenda tiene que ser transparente y coherente con lo que digo que quiero. Que si para mí la gente es importante, tengo que estar mucho tiempo con la gente y no escondido en un Excel. Que si estoy preocupado se me ve en la cara y la gente piensa cosas. Que los rumores van a existir siempre, y que casi siempre van a lastimar.

5. Dormir mal: Lidero una empresa de la que 400 familias viven directamente. Y que ayuda a miles de empresas a operar día a día. No soy médico, no tengo urgencias. Pero ser líder implica una gran responsabilidad.

6. La verdad, no hacés nada: a medida que crecés en una organización te alejás del día a día, de los clientes, de los proveedores y de lo que vendés. Es difícil mantener el contacto (aunque trato, conversando día a día, atendiendo a veces a clientes, mirando encuestas, etc.). Imagino a un médico, apasionado por curar gente, que es promovido a Jefe de un área en un Hospital… Tal vez tiene más impacto, pero menos pacientes, el principal motivo por el que eligió la carrera.

7. Las malas noticias vienen solas: no sé si le pasará a todo el mundo, pero la mayoría de las veces que alguien me dice “te tengo que contar algo”, no es algo genial. Las cosas buenas hay que buscarlas constantemente; un jefe tiene que tener una voluntad muy fuerte, una convicción casi irracional de que las cosas van a  salir bien… Pero al mismo tiempo mucha disciplina para que eso realmente pase.

Como objetivo, ser jefe, CEO, gerente o líder es solo una anécdota o casualidad; no sirve si no es una herramienta para lograr algo  mayor.



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