Ingresó como asesora, se transformó en ejecutiva y lideró la expansión internacional de Apex
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Ingresó como asesora, se transformó en ejecutiva y lideró la expansión internacional de Apex

El camino que recorrió Denise Henry buscando llegar a lo más alto de su carrera.  Por Eugenia Iglesias 05 de Enero 2018

Cuando Denise Henry asumió, con 28 años, su puesto de COO global de Apex, la compañía de servicios de BPO Contact Center tenía ocho clientes. Hoy, seis años después, la cartera ascendió a 34  y suma 5000 colaboradores. Los desafíos que se le presentaron incluyeron liderar ese crecimiento, la expansión a nuevos países y garantizar la calidad del servicio, a la par de casarse y tener cuatro hijos. Un gran recorrido para esa joven que entró a la compañía con 19 años para ser asesora al teléfono.

 

Pero la ejecutiva admite que el recorrido no fue fácil: “Hay que desmitificar eso de que es simple. No lo es. Tiene que ver con la plenitud que tenemos como mujeres en los roles que habitamos. Yo puedo hacer lo que hago porque es lo que me gusta y hay una mezcla entre el ser y el hacer que combinan muy bien. Ser mamá fue el deseo de toda mi vida. Entonces habito en los roles que estoy con mucha plenitud. Eso le resta un poco el lugar a la culpa”, explica quien admite que su fórmula para el éxito está en involucrarse al 100 por ciento tanto cuando le toca estar en su papel de profesional como cuando está en familia.

 

La empresa tiene que dar su parte y eso, según Henry, tiene que ver con permitir al colaborador comprometerse desde el resultado y no desde el formato: “Como organización tenemos el desafío de generar un nivel de empowerment que sea tan real como para permitirle a la persona equilibrar su mapa de gestión entre lo que tenés que conseguir y el cómo lo hacés. Las conversaciones con mis directores no tienen que ver con cuántas horas estuve en la oficina, sino con saber hacia dónde vamos y cuándo tenemos que llegar ahí”.

 

Para esta traductora de inglés de profesión, abrirse paso entre los ejecutivos hombres no supuso problema: “Fue natural. Yo soy hija de haitianos y nací en Córdoba. Siempre fui la chica distinta, mulata y de 1,80 metros. La normalidad era algo que no aplicaba para mí. Siempre conviví siendo diferente, entonces nunca reparé en que era una mujer en un grupo de hombres. Eso, en lugar de limitarme, me expandió”. Pero no desestima que las inseguridades y los miedos siempre se presentan. “En los momentos de indecisión, el estado de parálisis me lo sacó el hacer”, recuerda, y reflexiona que con cada proceso se planteó empezar a hacer y tener la humildad de pedir ayuda cuando lo necesitara.

 

Henry también es socia de Apex y cuando asumió ese puesto asegura que sintió que se doblaba su responsabilidad: “A partir de eso, la responsabilidad que teníamos como organización era que mi caso no fuera el único, sino que otras personas de la compañía tuviesen la misma posibilidad”, explica la COO de la empresa que hoy tiene el 50 por ciento de directores mujeres. “Es responsabilidad de las mujeres que estamos en situación de liderazgo abrir el espacio para otras”, agrega.

 

Como género, afirma que de a poco las mujeres se están sintiendo más cómodas en puestos que tradicionalmente ocuparon hombres: “Muchas veces decimos que el hombre no genera el lugar. Pero en realidad somos nosotras no dándonos el lugar. Porque estamos dejando que todos los estereotipos, parámetros y lógicas afecten nuestro deseo. La capacidad la tenemos, el tema es permitirnos explotar esas capacidades”.



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1 Comentario

Pepe Cacho Reportar Responder

Está buena la jugada de sumarse a una empresa chica porque podés crecer con ella. Obvio es el caso lindo este, hay mil que salen mal.

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