Viajes mom's friendly
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Viajes mom's friendly

En la actualidad, las mujeres se atreven a descubrir todos sus roles con la misma capacidad de disfrute. Por eso, además de dedicar esfuerzos al desarrollo profesional y mucho amor a la familia, las madres de hoy también se dan el gusto de organizar viajes con sus fieles compañeras de ruta.

Por Jesica Mateu 10 de Octubre 2013




NUEVA YORK

Está claro que es una de las ciudades donde la moda y el arte se dan cita de modo impostergable. Ya por ello constituye uno de los destinos más interesantes para disfrutar con amigas.

Perderse en la lujosa Quinta Avenida o la exquisita Madison es saberse cautivada por las marcas más chic del mundo que, precisamente por eso, suelen ostentar las vidrieras más innovadoras. Y aunque no siempre sea posible autoregalarse una cartera Louis Vuitton, una gargantilla de Van Cleef & Arpels o unos stilettos de suela roja del francés Christian Louboutin, no por ello hay que perderse la oportunidad de visitar sus elegantes boutiques, mecas de las últimas tendencias fashion.

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Por si fuera poco, el menú de museos de arte responde a los intereses más disímiles. El de Arte Moderno (Moma), el Metropolitano (Met) y el Guggenheim son imperdibles. Para una visita más distendida, el Museo del Sexo, el primero del mundo dedicado al erotismo.

Asimismo, conversar a la vez que se pasea -a pie, en bicicleta o carromato- por Central Park, maravilloso pulmón de la Gran Manzana, resulta un buen plan para disfrutar entre chicas. También coronar las tardes en Magnolia Bakery, la pastelería que tentó a los paladares de todo el mundo a partir de su aparición en un capítulo de Sex & the City, la serie que exalta las virtudes de la ciudad a la vez que narra las aventuras amorosas de cuatro inseparables amigas. Si bien allí los protagonistas son los cupcakes, hay muchas más delicias dulces para probar.

Al llegar la noche, una alternativa es cenar en Lumi, el restó de alta cocina de la avenida Lexinton donde, en la película protagonizada por Sarah Jessica Parker, líder de las fab four friends, se reconcilia con su enamorado, el inconstante Mr. Big.

También afamado, pero por su gastronomía de sofisticación suprema, es Adour Alain Ducasse, en el hotel St. Regis. Allí es posible saborear un memorable menú degustación de cinco pasos. Otra opción para la noche es ir de copas a la Enoteca Isola, un wine bar intimista -con capacidad para apenas 45 vip- que se especializa en vinos franceses e italianos a los que se pueden acompañar con exquisitos quesos sicilianos y gran variedad de entradas y snacks premium.

Antes de la cena, vale la pena asistir a algún espectáculo de la cartelera de Broadway. Para después, en cambio, conviene visitar alguna disco top en la que terminar la noche al ritmo de la música y los tragos de autor más coloridos y exquisitos. Porque, tal como cantaba Frank Sinatra, no hay nada mejor que despertar en una ciudad que nunca duerme.

* El Soho, al oeste del downtown de Manhattan, es un barrio pintoresco por sus galerías de arte, hoteles de lujo y tiendas fashion en las que se pueden encontrar sales que vale la pena aprovechar. Además, limita con Little Italy y Chinatown, barrios a los que también hay que echarles un vistazo.

GRASSE

Entre los pintorescos pueblos de la Costa Azul francesa se halla Grasse, un lugar de ensueño en el que muros medievales abrazan una atmósfera de aromas encantados. Es que en aquellas tierras de la Provenza se distribuyen cultivos de jazmines, azucenas, lavandas y rosas que aportan, además de interesantes esencias, un colorido que se entrelaza con los tonos beiges de las construcciones y que, como resultado, ofrecen un paisaje urbano apacible, a la vez que energizante.

Será por eso que en aquel sitio inspirador nacen algunas de las fragancias más destacadas del mundo. De hecho, son más de 60 las firmas productoras premium que trabajan en ese rincón. Es también en Grasse donde transcurre la novela de Patrick Süskind, El perfume, libro que ganó fama por su versión cinematográfica.

Lo cierto es que caminar por las callecitas todavía empedradas de la ciudad invita a un viaje por el siglo XI por demás cautivante. Por la mañana o por la tarde, contemplar el tiempo escurrirse, en silencio, desde algún café de la Place aux Aire o, conversando por la rue Jean Ossola, es un lujo. También hacer una parada en el Museo Internacional de la Perfumería, el primer establecimiento público consagrado a proteger el patrimonio mundial de aromas. Aborda la historia de las aguas y colonias a partir de las materias primas, el proceso de fabricación e instancias igualmente centrales como la industrialización, la innovación, el diseño, el marketing y sus usos. Además, se exponen frascos, obras de arte, textiles y demás testimonios de gran atractivo.

También es interesante realizar una visita guiada por alguna de las perfumerías más importantes de la zona, como Gallimard y Fragonard, para descubrir la experiencia alquimista que implica la elaboración de las fragancias. E incluso se pueden tomar cursos para crear, con ayuda de una nariz profesional, una eau de toilette personalizada. Finalmente, es agradable en grado sumo pasear por el jardín público de la Princesse Pauline, bautizado así porque la prima de Napoleón solía visitarlo cada otoño.

* Probar la tradicional fougassette, un exquisito pan brioche aromatizado con la flor del naranjo.

* La Catedral de Notre Dame de Grasse data del siglo XI y posee, en su interior, algunos cuadros de Rubens que merecen varios minutos de contemplación.

CAPE TOWN

Colorida y cosmopolita, Cape Town, en la costa oeste de Sudáfrica, invita a la aventura. Es una ciudad costera de extensas y blancas playas en cuyas aguas, incluso, se pueden practicar deportes como el winsurf. Pero hay más: el grupo de amigas más osadas se animará, quizás, a sumergirse en las profundidades para observar de cerca a los enormes tiburones que nadan en aquellas aguas.

En las cercanías de la ciudad, por otra parte, es posible visitar pingüinos y avistar ballenas, dependiendo la época del año. Pero, si de fauna se trata, lo más imperdible de los alrededores de Cape Town son las reservas privadas, donde la adrenalina y la emoción conviven en dosis iguales. Es que estar a pocos metros, en plena sabana, de elefantes, jirafas, leones y monos es una experiencia para el recuerdo.

Así las cosas, está claro que la geografía allí es generosa. Porque, además de playas, se suceden acantilados y montañas en las que pueden realizarse todo tipo de actividades recreativas y desafiantes. Table Mountain es, por caso, una de las nuevas 7 maravillas del mundo. Si se asciende a la cima, de 1.067 metros, a través del teleférico, que realiza un giro de 360 grados en movimiento, se accederá a una vista panorámica sin igual de la capital legislativa sudafricana. Este ícono rocoso es sólo uno de los tantos atractivos naturales imperdible.

Colorida y cosmopolita, Cape Town, en la costa oeste de Sudáfrica, invita a la aventura.

Por otra parte, habrá que destinar otro día para cruzar en ferry hasta Robben Island, la prisión en la que Nelson Mandela fue encarcelado durante 27 años por su lucha política a favor de la igualdad. Más opciones: visitar, en el centro de la ciudad, el jardín botánico Kirstenbosch, que invita a perderse entre las 470 hectáreas de ejemplares de flora de la región.

Cuando las luces del día se apaguen, será cuestión de pasear por V&A Waterfront, la zona turística a la vera del océano en la se encadenan hoteles de lujo, pintorescos restaurantes, tiendas comerciales y hasta una vuelta al mundo desde la que se puede apreciar otra bella panorámica. Pero la verdadera diversión está en Long Street y Kloof Street, donde los bares y clubes nocturnos marcan el pulso de la noche. Por caso, Asoka es una de las discos top. Y la alta cocina no falla en Societi Bistró, en Orange Street, el restaurante de moderna ambientación carta de influencia francesa. Desde ya, beber un exquisito trago a base de Amarula, la bebida local de referencia, es un must.

* Sudáfrica es uno de los nuevos países productores de vino más importantes del mundo (junto a la Argentina, Chile, Nueva Zelanda y Australia). Su cepaje insignia es el pinotage, de notas frutadas.

* Green Market, en pleno centro de la ciudad, posee decenas de puestos donde se pueden hallar variedad de esculturas, máscaras, vasijas, instrumentos musicales, adornos y bijoux elaborados por artesanos de diferentes grupos étnicos que, generación tras generación, comparten sus conocimientos con los turistas.

EDIMBURGO 

En las calles de la capital de Escocia aún se oyen mitos y leyendas de un pasado medieval. Incluso su arquitectura deja ver, en construciones como el palacio y el castillo que se erige desde hace siglos en la cima de un peñón, las huellas de la historia. Así, no es casualidad que la atractiva identidad de Edimburgo haya inspirado a novelistas: allí nacieron personajes como Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Sherlock Holmes y hasta el mago Harry Potter.

Para conocer la ciudad, nada mejor que recorrer el centro histórico, más conocido como Old Town, que, junto a New Town, fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Entre sus calles, se destaca Victoria Street, con tiendas en la que se pueden hallar todo tipo de curiosidades: desde indumentaria hasta whiskies y quesos. También se extienden en ella las fachadas más pintorescas de la ciudad. Y por si fuera poco, restaurantes y bares en los que vale hacer más de una parada para degustar la bebida nacional: el whisky.

Otra actividad ideal para compartir con amigas consiste en pasear por alguno de los mercados que, a cielo abierto, exponen productos culinarios. Se destaca Farmers' Market, en Castle Terrace, cuyas tiendas cobran vida todos los sábados: allí se venden desde mermeladas escocesas tradicionales hasta carnes de caza, como la de jabalí.

Otra de las cualidades de Edimburgo es la gran cantidad de espacios verdes que ostenta. Para una vista parorámica de la ciudad, conviene ascender al volcán extinto Arthur’s Seat, a 250 metros de altura. Si bien es sencillo llegar hasta la cima, quienes no sean fanáticas de las altas cumbres bien pueden conocer el jardín botánico: creado a fines del siglo XVII como huerto medicinal, es uno de los más antiguos de Gran Bretaña y dueño de un invernadero de palmeras que data de la época victoriana. Por otra parte, visitar una destilería y un pub son paseos obligados en una ciudad que mixtura cultura y celebración desde hace centurias.

* El 31 de octubre se celebra el año nuevo celta y la ciudad se viste de fiesta. Se realizan shows de danzas folclóricas, desfiles temáticos e incluso espectáculos pirotécnicos en Old Town.

* Aquí se celebra la feria del libro más importante del mundo, por lo que fue declarada Ciudad de la Literatura por la Unesco. Vale la pena participar en alguno de los recorridos literarios a pie o en autobús.

SAN GIMIGNANO

No cabe duda de que ciudades como Pisa, Siena y Florencia son destinos obligados de la Toscana italiana. Pero, en la lista de destinos imperdibles de la estimulante región, debería sumarse a San Gimignano.

De origen medieval, el pueblo se ubica en altura, sobre las bonitas colinas que caracterizan a la región: la vista es indescriptible. Y por si la ciudad no estuviera suficientemente cerca del cielo, se erigen en ella un sinnúmero de torres, a cual más atractiva. Es que, antiguamente, era a través de aquellas construcciones que las familias más adineradas exhibían su poder. Muchas de ellas quedan todavía en pie, por lo que contemplarlas no deja de ser un privilegio. Entre las torres más destacas se encuentra la del Podestà, también conocida como Torre Grossa, que data de 1311, y tiene 54 metros de altura.

Pequeño pero encantador, este pueblo amurallado -aunque la ciudad moderna se extiende por fuera de la fortaleza- fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Es cierto que no promete salidas nocturnas que se extiendan hasta el amanecer, pero sí un escenario natural ideal en el que dedicarse a caminar por sus serpenteantes calles y apostarse en algunas de sus cuatro pequeñas plazas para conversar durante largas horas. Además, para quienes disfruten del arte, en el Palacio Municipal se exponen obras de italianos como Filippino Lippi, Domenico di Michelino y Pier Francesco Fiorentino. Menos atractivo pero increíblemente más interesante es, quizás, el Museo de la Tortura, con una exhibición de maquinarias de distintas épocas. 

De origen medieval, el pueblo se ubica en altura, sobre las bonitas colinas que caracterizan a la región: la vista es indescriptible.

* No son pocos los foros gastronómicos que aseguran que, en la Gelatería di Piazza, se degustan algunos de los más exquisitos helados de Italia. Y recomiendan el champelmo, exótica combinación de pomelo rosado y espumante.

* Vernaccia es el vino blanco típico de la región.

BALI

Si de playas paradisíacas se trata, Bali, en Indonesia, es una alternativa que no defrauda. La isla de 5.600 hectáreas es mucho más que el lugar que la escritora Elizabeth Gilbert eligió para reencontrarse consigo misma, experiencia que luego narraría en su best seller Comer, amar y rezar, que Hollywood llevaría al cine en 2010, protagonizada por la radiante Julia Roberts.

El maravilloso destino se caracteriza por sus playas virginales, su vegetación salvaje, sus imponentes volcanes y sus 10 mil templos, que hacen pensar que, en efecto, es el lugar ideal para inspirarse, relajarse y recuperar la energía perdida.

BALIEl paisaje también invita a realizar todo tipo de actividades deportivas, como trekking, golf -en algunas de las canchas de los lujosos hoteles que allí se emplazan-, kayaking, escalada y surf. Precisamente para quienes se animen a conquistar las olas, las playas de Kuta y de Dreamland son de fama internacional.

Pero además, Bali tiene encantos culturales que no hay que dejar de aprovechar. Expresiones artísticas como la danza, la escultura, la pintura, la orfebrería, e incluso la peletería, tienen un lugar protagónico en cualquier tour. Por eso, vale la pena dedicar algunas jornadas a la búsqueda de esos objetos decorativos que, de regreso a casa, lucirán como un sueño.

* En su especiada comida abundan ingredientes como lemongrass, jengibre y pasta de camarón, conocida como sambal.

SAN PABLO

Bulliciosa y con un tránsito imposible, la megaurbe brasileña tiene, sin embargo, más virtudes que defectos. Su temperatura promedio es de 19º, por lo que siempre es un buen momento para visitarla. Y, si bien la mitad de los turistas llegan a ella por negocios, casi el 40 por ciento lo hace por ocio. Para las amantes de las compras, este es el paraíso: existen 77 shoppings. Tampoco faltan los teatros ni los centros culturales. Y menos aún opciones para disfrutar de los placeres que ofrece la alta cocina. De hecho, la ciudad se destaca por su variada oferta gastronómica. Hay más de 12.500 restaurantes -que se especializan en 52 tipos de cocina y aún más bares para disfrutar de una copa de vino o, aún mejor, de tragos de autor.

san pablo imgAsí, los paladares más exigentes encontrarán en la capital gourmet de Latinoamérica gran cantidad de experiencias culinarias para tentarse. Sin duda, una de ellas está en D.O.M, a cargo del versátil chef Alex Atala). El lujoso reducto paulista fue reconocido en el ránking anual de los 50 mejores restaurantes del mundo -auspiciado por S. Pellegino y Acqua Panna- como el mejor de Sudamérica y el cuarto del mundo. Atala se destaca por aplicar magistralmente su técnica francoitaliana en platos en los que el abanico de ingredientes brasileños tiene protagonismo. Pero, además de inspirados restós, la meca de sabores de la región organiza la feria de alimentos más importante, Fi South América, que, en 2013, celebrará su 17º edición entre el 6 y el 8 de agosto.

* Es fundamental, antes de viajar, identificar los barrios que se querrán frecuentar para elegir un hotel cercano. Así se evita perder tiempo en los trayectos.

* Cidade Jardim es el shopping más lujoso de Brasil. Inaugurado en 2012, posee las BIG 5, las boutiques más top: Hermès, Chanel, Prada, Louis Vuitton y Gucci. Además, entre sus 24 locales gastronómicos se destaca una sucursal de la panadería belga Le pain auotidien. Spa y personal shopper son otros servicios premium en este megaespacio sustentable.

FEZ

La ciudad imperial de Marruecos es uno de esos destinos exóticos que fascina por su historia y su cultura, así como por su ritmo, su gastronomía y su estilo.

Fundada en el siglo VIII, esta ciudad de contrastes parece, por momentos, detenida en el tiempo. Sobre todo si se pasea entre los laberintos que forman los callejones de la medina Fez el-Bali, la zona más antigua de la urbe, en la que se hallan un sinúmero de zocos -mercados tradicionales- donde el regateo, más que una posibilidad, es una obligación. La experiencia es inolvidable: entre los gritos de los puesteros que hablan varios idiomas y la variedad de productos encantadores que marean hasta a las más expertas compradoras, todo resulta divertido a la vez que caótico. Entre los sitios de interés se destacan la curtiembre Chouwara, que ofrece un maravilloso y colorido espectáculo además de introducir al visitante en el proceso de elaboración del cuero. También es interesante asomarse al mausoleo de Mulay Idrís II, quien fuera rey de Marruecos y uno de los fundadores de Fez. Por si fuera poco, en el museo Dar Batha se exponen colecciones de objetos antiguos valiosísimos, como azulejos moriscos y alfombras bereberes.

* A Medina Fez el-Bal conviene acceder por la Puerta Bab Bou Jeloud, de arrobadora belleza arquitectónica. Se la conoce como Puerta Azul, por los azulejos que la adornan.

* No olvidar recorrer el jardín andaluz del museo Dar Batha: un refugio ante el bullicio de la medina.

 

Fotos: Archivo Apertura, Agencia Bloomberg.



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