Una visita a Punta Mita, el paraíso oculto en México
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Una visita a Punta Mita, el paraíso oculto en México

El sonido del mar y el canto del zanate son lo único que se escucha en esas 1.500 hectáreas con más de 14 kilómetros de playas de arena blanca, palmeras y rocas bañadas por las aguas del Pacífico que conforman la exclusiva península azteca.

Por Ana Falbo 11 de Febrero 2014




Al oeste de México, en la Riviera Nayarit, Punta Mita –también conocida como el tesoro del Pacífico mexicano– toma forma de isla de lujo con hoteles de alta gama, edificios residenciales y dos exclusivos campos de golf –diseñados por el legendario Jack Nicklaus– que invitan a jugar con vista panorámica hacia un mar turquesa que se mezcla con tonos verdes. El nombre de la península deriva del vocablo mictlán, de origen azteca, que significa puerta de entrada al paraíso, sensación que se vive en cada rincón del lujoso St. Regis Punta Mita. Los límites del resort cinco estrellas son el mar y la cancha de golf de la cual es habitué el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

Luego de aterrizar en el aeropuerto de Puerto Vallarta, una van nos espera para salvar los 50 kilómetros que nos separan del hotel. En su interior hay refrescos y revistas, para que el visitante vaya entrando en clima. Asimismo, el chofer, cual guía de turismo, va introduciendo al pasajero en la cultura del lugar y su historia, contando también sobre los pueblitos que forman parte del recorrido. Tiene órdenes de no detenerse hasta llegar a destino y así lo hace, mientras bordea las costas y acantilados en donde ya comienza a apreciarse el mar turquesa.

MEXICO CUATROA descansar. Piscina o playa, las dos opciones que ofrece este rincón de México. Foto: Clase Ejecutiva. 

Una vez en el hotel, unas margaritas y limonadas frescas dan la bienvenida. El personal es muy servicial y los detalles, cuidados al extremo: queda en evidencia que no hay otra cosa que hacer más que relajarse y disfrutar. Como es norma en la cadena, cada habitación tiene asignado un butler (mayordomo) las 24 horas. “Quizá está en la playa y olvidó sus anteojos en la habitación, entonces nos escribe un mail y se los llevamos”, me explica el que me asignan. Dado que el hotel tiene wifi de cortesía, el huésped puede hacer realidad su pedido –celular o tablet mediante– sin moverse de su reposera.

Dejarse llevar
El mayordomo está esperando en la puerta de la habitación para mostrarme los servicios y facilidades: una cama king size es iluminada por el sol que entra por el ventanal que da al balcón terraza, en donde hay un camastro y una mesa con vista a la pileta principal que, rodeada de palmeras, comienza en el lobby del hotel y en forma de cascada va bajando hasta llegar a la playa. Claro, aquí el mar siempre es telón de fondo. “Si quiere ir a disfrutar de la playa, me encargo de desarmar sus maletas”, me sugiere, mientras abre la puerta del vestidor.

Entre los 120 cuartos y suites del hotel, hay opciones con deck y pileta privada en un jardín propio que da sobre la playa, con una moderna cocina y living comedor para instalarse en familia. De todos modos, las opciones gastronómicas del resort tientan a salir de la habitación y degustar los manjares que ofrecen los tres restaurantes del complejo. La alternativa más exclusiva es el elegante Carolina, galardonado con el AAA Five Diamond Award. Su romántica terraza al aire libre es el escenario perfecto para degustar la especialidad de la casa: el pescado y los mariscos frescos. Sea una langosta del Caribe o un canelón (alcachofa rellena de langosta, foie gras y trufa), las presentaciones son tan gourmet como exquisitas.

Una vez en el hotel, unas margaritas y limonadas frescas dan la bienvenida.

Alternativa más distendida pero igualmente cuidada, el Sea Breeze ofrece cocina fusión latina con toques mediterráneos en un relajado ambiente de bistró que también permite comer al aire libre con el sonido de mar de fondo. En el menú se destaca la cocina argentina, con empanadas y cortes de carne asados a la leña y al horno. Para desayunar y almorzar, a pasos de la arena, está Las Marietas, que presenta un estilo playero chic: en un comedor abierto con techo de paja se sirven suculentos desayunos americanos y se puede almorzar auténticas recetas mexicanas.

Ya en la playa, o en alguna de las tres piscinas del complejo, el huésped no necesita preocuparse por nada: toallas, protector solar, frappera con hielo, agua, frutas, tragos, smoothies, revistas, libros y vaporizadores para refrescarse se le ofrecen con sólo hacer un gesto. En la piscina para adultos se suma la posibilidad de alquilar gazebos con televisores Led de 37”, reproductor de DVD, estación de iPod, teléfono y minibar.

mexico UNOComodidad. Además de los servicios del hotel, el clima da una excelente bienvenida. Foto: Clase Ejecutiva. 

Si todavía es necesario relajarse un poco más, el Remède Spa ofrece tratamientos tan personalizados como efectivos. Un deck con reposeras junto a una pileta con cascada y un jacuzzi son el lugar perfecto para esperar, con un refrigerio, el turno del masaje, aunque también se puede acceder al sauna, la sala de vapor o el gimnasio. Caminar entre los jardines hacia uno de los 9 gabinetes privados relaja aún más. Y esos 60 minutos de masajes se vuelven una experiencia integral y casi sagrada.

Desde luego, el resort ofrece actividades más lúdicas. Los más deportistas pueden ir al centro de tenis o a las canchas de golf, asistir a las clases de aquaerobic o de salsa, ejercitarse o realizar una excursión en bicicleta para conocer la comunidad de Punta Mita. La lista se amplía para quienes quieren aprovechar el mar: pescar, practicar buceo, kayak, esnórquel, stand-up paddle (surf con remo) o canopy (tirolesa con eslinga de acero a 30 metros del piso del bosque) son algunas de las alternativas. Desde diciembre hasta abril se suma el avistaje de ballenas como atracción imperdible.

¿Otra excursión recomendada? Visitar en lancha las Islas Marietas, pequeñas y deshabitadas, a 15 minutos de la costa del hotel. Junto con Playa Escondida, a la cual sólo se puede acceder nadando a través de túneles subterráneos, forman un área natural protegida con la categoría de parque nacional desde 2005 y de reserva de la biosfera por la Unesco desde 2008. En el paseo se descubre una variada y colorida vida marítima, así como también una gran cantidad de aves, como el pájaro bobo de pata azul que se encuentra únicamente aquí y en las Galápagos.

Mexico DOS

Recorrida. Además del relax, el lugar ofrece excursiones. Foto: Clase Ejecutiva. 

El sol se pone en el horizonte y el atardecer se presenta como una obra de arte. Desde la reposera, con el sonido del mar y el canto del pájaro zanate de fondo, me invade una certeza: no puede haber nada más perfecto en la vida más que este instante. Justo en ese momento, uno de los mayordomos se acerca con una copa de champagne. ¡Siempre se puede pedir más en el paraíso!

Budget paradisíaco
- u$s 400 suite de lujo con terraza privada orientada al jardín.
- u$s 6.500 suite presidencial de 288 metros cuadrados, jacuzzi, piscina privada y salida directa a la playa.
- u$s 270 transfer in/out desde el aeropuerto en una van de lujo.
- u$s 120 a u$s 260 tratamientos de spa.
- u$s 100 gazebo junto a la pileta, equipado con Led, reproductor DVD, estación iPod y minibar.
- u$s 195 a u$ 210 jugar en el campo de golf de 18 hoyos diseñado por Jack Nicklaus.
- u$s 125 tour a Islas Marietas o avistamiento de ballenas.
- u$s 160 lecciones de surf o stand up paddle.

El toque argentino
Carl Emberson, gerente general de St. Regis Punta Mita, es un viejo conocido de los sibaritas argentinos. Nacido hace 50 años en las Islas Fiji, se crió en Australia, estudió en Suiza y vivió 10 años aquí, además de haber rotado por Inglaterra, Bélgica, Uruguay y Brasil. Habla inglés, español –con expresiones típicamente porteñas–, portugués y francés. Su esposa es uruguaya y sus hijas estudian en Inglaterra.

En nuestro país, fue responsable del lanzamiento de Gato Dumas Catering, gerente general del hotel Piscis en Las Leñas, del restaurante Bice de Puerto Madero y finalmente de Park Hyatt Mendoza, donde implementó el exitoso programa enogastronómico Master of Food & Wine South América. Será por ello que uno de los restó del complejo ofrece carnes asadas y empanadas al estilo argentino. Afable y relajado, es el anfitrión perfecto en esta playa paradisíaca. Amante del golf, suele invitar al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, a jugar en el exclusivo campo del resort. 



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