Un vistazo al look de Patricia Bullrich, Susana Malcorra y Carolina Stanley
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Un vistazo al look de Patricia Bullrich, Susana Malcorra y Carolina Stanley

Las ministras hacen su particular reinterpretación del power dressing.

Por Lorena Pérez 23 de Febrero 2016

Desde que su marido, Mauricio Macri, ganó las elecciones presidenciales, el estilo de Juliana Awada redobló su presencia en la tapa de las principales revistas nacionales. E, incluso, las preferencias indumentarias de la Primera Dama argentina fueron revisadas –y aprobadas como “deslumbrantes”– por la edición digital de Vogue, considerada la biblia de los fashionistas, y la edición española de ¡Hola!, que coincidió en ubicarla en el podio de las mujeres más elegantes de la política contemporánea, junto con Michelle Obama, Jackie Kennedy y Carla Bruni.

Cuando el primer mandatario anunció su Gabinete, quedó claro que las tres profesionales que sumó a su mesa chica interpretan otro modo de reflejar la feminidad y, al mismo tiempo, obedecen al mismo manual al que apelan aquellas que alcanzan posiciones antaño consideradas exclusivamente masculinas. Porque tanto Patricia Bullrich, ministra de Seguridad; Carolina Stanley, a cargo del Ministerio de Desarrollo Social; y Susana Malcorra, designada canciller, coinciden en lo clásico de su apariencia.

En los años ‘80 y ‘90 hubo un movimiento indumentario en las principales ciudades del mundo, conocido como power dressing, que aludía al look de aquellas pioneras que desembarcaban con altos puestos en el mundo de los negocios y la política al tiempo que ejercían sus roles ‘tradicionales’ de esposas y madres. Para evitar cualquier rasgo de su imagen personal que connotara ‘mano blanda’ y suavizara la determinación con que se hacían un espacio en los sitiales de mando, adoptaron –resignificados– los ítems masculinos del vestir. Décadas más tarde, las ministras de Macri llevan ese postulado a otro nivel.

Trío de estilos

Es la tercera vez que Patricia Bullrich ocupa un cargo ministerial (lo fue de Trabajo y de Seguridad Social durante la gestión del expresidente Fernando de la Rúa), además de haber sido diputada. Recién salida de la adolescencia se unió a la Juventud Peronista, si bien ya desde la cuna estuvo ligada a la política dado que su árbol genealógico se ramifica en nombres ilustres como Juan Martín de Pueyrredón, Honorio Pueyrredón y los intendentes Carlos Pueyrredón y Adolfo Bullrich. En ella, quizás, se percibe más acabadamente el ejercicio de la feminidad acentuada por gestos masculinos. Porque La Piba, como la apodara antaño el líder sindical Hugo Moyano, hace un culto de los trajes compuestos por falda tubo y chaqueta, los pantalones de vestir, los blazer que ajustan más de la cuenta y las camisas de corte varonil. Son los tacos, así como el eventual uso de encajes y colores estridentes, los gestos que demuestran su intento por mitigar su propensión a lucir siempre lista para la acción, como se la vio durante el lanzamiento del Operativo Sol, cuando salió de recorrida en helicóptero con perlas blancas y negras al cuello y labios y uñas fucsia en composé. Si la moda es mensaje, qué mejor ejemplo que el look –camisa celeste y sombrero a lo Indiana Jones– al que apeló cuando declaró que “combatiremos al narcotráfico y eliminaremos cada una de sus ramificaciones”, tras la persecución y captura de los tres prófugos del Triple Crimen de General Rodríguez.

 

 

Diferente es el caso de Carolina Stanley, quien pertenece a una generación menos aguerrida. En sus apariciones públicas, esta abogada de joviales 40 años luce mucho más balanceada, indumentariamente hablando, y encarna cierto estilo de época que la distingue de sus colegas de Gabinete. Sin necesidad de declamar signos de poder, los outfits de la ministra de Desarrollo Social reflejan un estilo personal delicado pero activo. Desde sus tiempos como sucesora de María Eugenia Vidal en el Ministerio de Desarrollo Social porteño, su prenda fetiche es el vestido por encima de la rodilla, aunque también hay espacio para jeans, camisas, remeras y chaquetas que muestran un guardarropas que oscila entre lo auténtico y lo premeditado, siempre con el fin de establecer una sintonía fina con sus congéneres más modernas.

Totalmente diferente es el perfil de Susana Malcorra, ministra de Relaciones Exteriores y Culto. Con un CV ilustre, que consigna haber sido jefa de Gabinete de la Organización de las Naciones Unidas así como CEO de Telecom Argentina, es de las mujeres que eligen no pasar desapercibidas. Diplomática por excelencia al fin y al cabo, sabe perfectamente cómo no desentonar al tiempo que proclama su presencia con su predilección por equipos en colores vibrantes y con maxiestampados, en una paleta que sabe cuándo matizar con el comodín negro.

Así, cada una de las ministras navega los distintos aspectos del estilo femenino en el poder con fidelidad a sus causas y personalidades.

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ACIERTO

Las tres saben cómo elegir esos detalles de última moda –colores, prendas y accesorios– que reflejan su feminidad sin minimizar su afán de lucir fuertes.

DESACIERTO

Con agendas súper demandantes y de alta exposición física, el cabello de Bullrich y Malcorra suele desarmonizar sus outfits, que varias veces también se ven arrugados.

SUGERENCIA

El maquillaje es un gran aliado para suavizar los rasgos en momentos de alto estrés. Sería aconsejable que las tres lo sumaran como una herramienta potenciadora de su estilo.



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