Todo lo que hay que saber antes de viajar a Cuba
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Todo lo que hay que saber antes de viajar a Cuba

Poco más de 10 horas de vuelo y una escala en Panamá es lo que separa a la Argentina de una isla que no es como cualquier otra. Es un lugar con peso propio en la Historia. Y un destino que no sólo seduce por sus playas paradisíacas y tragos emblemáticos, sino que lo hace cuadra a cuadra, donde cada habitante tiene algo que contar. Anécdotas y postales de un viaje diferente.  Por Felix Ramallo 12 de Diciembre 2014




Si al bajar del avión en el aeropuerto José Martí todavía sigue un poco dormido, podría pensar que viajó en el tiempo. Que en lugar de salir de Ezeiza tomó el De-Lorean, el auto con el que Marty McFly y el Doc Brown avanzaban y retrocedían en el calendario en la película Volver al futuro. Da la impresión de que La Habana es una ciudad detenida en los años ‘50. Desde los autos clásicos conservados a la perfección a las fachadas derruidas de los edificios, el pasado es presente en Cuba.

La Habana Vieja, la zona más antigua, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, es el centro turístico y el punto ideal para empezar el recorrido. Allí se ubican algunas de los principales espacios verdes, como la Plaza de las Armas o la Plaza Vieja. También, el Capitolio Nacional, un inmenso edificio construido en 1929 que recuerda mucho a la construcción del mismo nombre en los Estados Unidos, o el Gran Teatro de La Habana, sede del Ballet Nacional.

Por otra parte, la ciudad también es un buen lugar para probar la cocina local: la zona se encuentra rodeada de paladares (restaurantes atendidos por sus propios dueños, muchas veces en casas de familia), bares populares y restaurantes lujosos. Sin embargo, para poder consumir primero se necesita cambiar dinero. En Cuba, se manejan dos monedas: el peso cubano (CU) y el peso cubano convertible (CUC), destinado al turismo. Se recomienda cambiar de euros a CUC ya que, pese a que originalmente un CUC era igual a un dólar, hoy a esta moneda se le cobra un impuesto del 10 por ciento. Un paladar como Los Mercaderes suele tener un menú por 10 o 15 CUC, mientras que en uno de los restaurantes de lujo de La Habana, como Café del Oriente, se cotiza en 50 CUC.

Los tragos también tienen su lugar en la ciudad. “Mi daiquiri en El Floridita y mi mojito en La Bodeguita”, escribió Ernest Hemingway, quien vivió varios años en Cuba. El Floridita es uno de los bares históricos, en servicio desde 1817. En su interior hay una estatua del autor de El viejo y el mar y se puede disfrutar de un espectáculo en vivo de música local mientras se bebe un daiquiri, por 6 CUC. A la hora del mojito, el otro gran clásico de la coctelería cubana que conquistó a Hemingway, conviene peregrinar a La Bodeguita del Medio, otro de los lugares turísticos por excelencia. En las paredes, el pequeño local exhibe miles de firmas de quienes lo visitaron. Afuera, un hombre de blanco escribe poemas a los turistas por una propina.

Otra buena opción para conocer más acerca de la historia cubana es visitar el Museo de la Revolución, a pocas cuadras del Parque Central de La Habana, donde se encuentra una de las estatuas en conmemoración a José Martí, escritor y una de las principales figuras políticas de la isla. Además, es el lugar por excelencia donde los cubanos se reúnen a discutir sobre su deporte favorito: el béisbol. El Paseo del Prado, también en el centro, es otra de las atracciones principales para visitar a pie. Se trata de una avenida peatonal amplia, rodeada de árboles, con 8 estatuas con la figura de un león que adornan el camino.

Otra buena opción para conocer más acerca de la historia cubana es visitar el Museo de la Revolución, a pocas cuadras del Parque Central de La Habana

También a pie se llega al Malecón, una gran costanera de 7 kilómetros de largo que bordea la ribera norte de la capital cubana. Caminando por allí se pueden vislumbrar distintas edificaciones construidas originalmente con el fin de a proteger la urbe de los piratas, mientras que a lo lejos asoma el Cristo de La Habana, escultura de 20 metros ubicada sobre la colina de La Cabaña. Ya fuera del circuito que se puede cubrir a pie, la Plaza de la Revolución es uno de los must de Cuba. Tras un corto viaje en taxi se puede acceder al enorme parque en donde se encuentra otro monumento a José Martí. Y enfrente se pueden ver las obras hechas a relieve con los rostros de Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos. La del argentino se encuentra sobre el edificio del ex Ministerio de Industria, ahora del Interior, cartera que lideró, junto con la presidencia del Banco Central. Ambas, realizadas por el escultor Enrique Ávila, inspiraron a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para la creación del mural de Eva Perón que custodia la porteña Avenida 9 de Julio.

Fuera de carta

Más allá del circuito turístico relacionado con la historia reciente cubana, hay otros lugares ideales para los fanáticos de la música y la literatura. Uno de ellos es la Finca Vigia, la casaquinta que Ernest Hemingway tenía en San Francisco de Paula, al sur de la capital. Para llegar se debe tomar un taxi y negociar el precio final (que ronda los 30 CUC), y luego pagar 5 CUC para conocer al que fuera hogar del estadounidense, donde actualmente funciona un museo en su honor, ya que conserva las pertenencias originales del autor de Por quién doblan las campanas. Pero no se puede acceder a la intimidad de la vivienda: sólo se pueden tomar fotografías a través de las ventanas y puertas. Según aseguran desde el museo, la casa cuenta con más de 9 mil libros y revistas clásicas, como Life o The Atlantic. Además de la casa principal, se puede conocer de primera mano El Pilar, barco que utilizaba Hemingway para pescar... y beber, ya que contaba con una pequeña bodega debajo del timón. También se pueden ver las lápidas de las tumbas de sus perros: Black, Negrita, Linda y Nerón.

La Habana Vieja, la zona más antigua, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, es el centro turístico y el punto ideal para empezar el recorrido.


Por otra parte, en la zona de El Vedado se encuentra el Parque John Lennon, que rinde homenaje al integrante de The Beatles con una estatua del músico inglés realizada por el escultor cubano José Ramón Villa. A diferencia de otras esculturas del país, está custodiada: Juan, de 96 años, es el encargado de agregarle sus característicos anteojos redondos porque desde su inauguración, el 8 de diciembre de 2000 –en conmemoración de los 20 años de la muerte del Beatle–, los gafas fueron robadas reiteradas veces. Como solución, el Municipio de La Habana contrató a Juan para que las tenga en su bolsillo y se las coloque cada vez que un turista se acerca a fotografiar el monumento. Además, a metros del parque se encuentra El Submarino Amarillo, un bar tributo con imágenes de los Fab Four y en donde suenan todas las noches distintas bandas de rock cubanas. Por otra parte, en el Parque Villalón se conserva un busto de Eva Perón, réplica del original de Enzo Giusti que está en el Museo Evita.

Paraíso terrenal

A los cubanos se les infla el pecho al hablar de sus playas, reconocidas entre las mejores del mundo. “La arena es como talco”, aseguran los locales. Y tienen razón. La costa cubana está cubierta de una arena fina y blanca que desemboca en un mar transparente.

Uno de los principales destinos para aquellos turistas que busquen descansar y disfrutar bajo el sol es Varadero. La ciudad se encuentra en la provincia de Matanzas, a 130 kilómetros de La Habana. Sin embargo, lo que puede ser un largo viaje tiene su recompensa en los más de 20 kilómetros de playa que rodean al lugar de Cuba más cercano a los Estados Unidos. De hecho, es el segundo destino turístico del país, después de la capital. Varios de los cayos que forman parte de la isla también se convirtieron en centros turísticos, como Coco, Ensenachos, Guillermo y Largo del Sur.

Ensenachos se destaca por ser un cayo virgen de 200 kilómetros cuadrados que se encuentra ubicado entre Las Brujas y Santa María. Los tres lugares están conectados con la isla a través de un pedraplén de 48 kilómetros que tardó 10 años en construirse. Su vegetación se conserva prácticamente intacta: no sólo se pueden apreciar sus bosques, sino que posee una de las playas más destacadas del país, ideal para aquellos que desean practicar actividades acuáticas como esnórquel. Cayo Coco es otra de las locaciones más destacadas a la hora de disfrutar de un paraíso caribeño: al igual que los anteriores, se encuentra conectado a través de un pedraplén y tiene aeropuerto propio.

Igualmente paradisíaco es Cayo Largo del Sur: de hecho, para muchos cubanos, su Playa Sirena una de las más lindas de la isla. Es, además, una de las más extensas y vírgenes del lugar. Allí, además de disfrutar de la playa, se puede nadar con delfines.



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