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Sergio "Maravilla" Martínez, el gladiador de puño y letra

Campeón mundial de la categoría medianos, es la figura deportiva del año. No sólo porque su consagración en el ring de Las Vegas lo elevó a la categoría de ídolo popular y reavivó la pasión nacional por el boxeo, sino porque su estilo de pugilato es la perfecta síntesis de técnica, foco y voluntad que muchos gurúes definen como la estrategia del éxito. 

Por Jesica Mateu 17 de Abril 2013




A poco de haberse operado la rodilla derecha, en la que había sufrido una rotura parcial de menisco durante la espectacular pelea por el título mundial de medianos que le ganó al mexicano Julio César Chávez Jr., el boxeador Sergio Maravilla Martínez concede, en plena rehabilitación en Madrid, una entrevista largamente programada por Clase Ejecutiva. "Hace mucho tiempo que no pasaba más de dos meses sin hacer nada. Desde el combate que estoy parado. Los médicos no me dejan hacer ejercicio por una cuestión lógica. Y yo respeto lo que me dicen, porque ya tengo una edad... Si me descuido, el cuerpo puede pasar factura y ser muy perjudicial para mí. Está previsto que por una o dos semanas más siga sin hacer deporte. Después, se verá si puedo empezar con algo de ejercicio", confesó sin pausa, revelando una clara ansiedad por volver a entrenar. Mientras tanto, despunta el vicio de la escritura. El único. "Estoy en una etapa en la que escribo más de lo que leo. Imaginate que tengo la pierna elevada en mi casa, a veces, durante 8 a 10 horas. Así que, una de dos: escribo o me vuelvo loco".

Campeón, millonario y empresario. Parece mentira el presente de quien, hace poco más de una década, no podía pagar un pasaje aéreo de Buenos Aires a Madrid. A fuerza de trabajo sostenido y con objetivos claros en la mira, logró posicionarse entre los tres mejores boxeadores del mundo libra por libra, según la revista The Ring, en la que el estadounidense Floys Mayweather Jr., de la categoría wélter, ostenta el primer puesto.

Así las cosas, hay que decir que quizás el logro más importante del campeón mundial de medianos (Consejo Mundial de Boxeo) no haya sido su capacidad de pararse con solidez en el barro y avanzar en un camino de autosuperación en el que, sin olvidarse de sus raíces, pudo llegar a la cima. Ese mérito fue, probablemente, superado por el de conservar la humildad necesaria para no marearse en las alturas del éxito a la vez que mantener la cuota de ambición que lo habilita a animarse a enfrentar nuevos desafíos. Es que, fortalecido por la experiencia, hace tiempo que Martínez comprueba los beneficios de desarrollar una férrea voluntad, casi ajena a un contexto que pugnaba por hacerle creer que alas sólo tienen los pájaros. "Me dijeron un millón de veces 'no vas a poder'. Pero tenía claros mis sueños, por lo que eso terminó siendo un incentivo", reconoció semanas atrás en la conferencia de prensa que brindó con motivo del lanzamiento de su libro, Corazón de rey.

De hecho, Maravilla dio contundentes pruebas de su poder de determinación el pasado 15 de septiembre, cuando obtuvo el triunfo, por voto unánime de los jueces, en la vibrante contienda que lo enfrentó al mexicano Julio César Chávez Jr. En el ring de Las Vegas, Martínez dio cátedra de destreza, técnica, concentración y astucia. E incluso, en el angustioso tramo final, demostró una capacidad de autosuperación, a base de valentía y frialdad, que fue más determinante de este triunfo que sus golpes más duros.

El sueño del campeón
Nacido en Quilmes y con una adolescencia que transcurrió mayormente -y no sin necesidades económicas- en Claypole, el campeón entiende que el pasado, por más duro que sea, puede no ser un ancla sino un trampolín hacia un futuro diferente. Así como el ejecutivo aprende en un MBA a desarrollar un análisis FODA, el púgil de facciones armónicas se preparó, en la informalidad de la vida, para hacer, de amenazas y dificultades, sus oportunidades y fortalezas. Cuando la coyuntura parecía no estar a favor, "trataba de no desenfocarme, de no perder de vista mi objetivo y visualizarme siempre ganador. Me veía llegar y concretar mis sueños. Básicamente, me pensaba en la posición en que hoy me encuentro: con cinturones mundiales, celebrando", admite.

Es que, ya lejos de un pasado donde todo eran promesas, Martínez se planta en un presente próspero. No por ello, sin embargo, descansa en los laureles: sus ambiciones personales y deportivas persisten. Aunque, aclara, "los sueños que me quedan por cumplir en el boxeo son muy pocos. Más que nada, volver a pelear en la Argentina, en un estadio grande, frente a 30 mil o 40 mil personas", es decir, más del doble de público que presenció su pelea en Las Vegas.

Extraoficialmente, al momento de la entrevista, se barajaban como opciones el Monumental -cancha que el propio boxeador había señalado tiempo atrás como su preferida por ser hincha de River-, el tradicional Luna Park -donde pelearon otros ídolos nacionales del deporte de los puños, como Ringo Bonavena y Carlos Monzón- e incluso el estadio Único de La Plata. Finalmente, al cierre de esta edición, se confirmó, para el próximo 27 de abril, su defensa del título mediano, en una videoconferencia con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Su rival será el inglés Martin Murray, flamante campeón mediano (Asociación Mundial de Boxeo), y el combate será transmitido por la Televisión Pública.

¿Desearía que su próximo rival fuera Maywether?
¡No! Está fuera ya. Me cansó: lo digo con muchas enes. Me desgastó mucho. Ya no lo quiero a Maywether. Para mí, ahora es más importante pelear en la Argentina que ir a buscar el nombre de un rival. No es que no me interese ninguno, pero que se preocupen ellos si quieren pelear conmigo, porque yo soy el campeón. Ya estuve mucho tiempo intentando pelear con todo el mundo. Parece el mundo del revés: ¿te metés al boxeo para no pelear o para esquivar a todos? Quien quiera el título, que se acerque. Conmigo se puede hablar siempre.

¿Sabe disfrutar del presente o tiende a mirar siempre al futuro?
Es difícil. ¡Dificilísimo! Pero estoy aprendiendo a disfrutar. Antes, como estaba tan enfocado en llegar al momento en el que hoy me encuentro, era más difícil.

¿Cuál es su principal fortaleza en el ring?
Creo que lo menos importante en mí es la técnica. Siempre digo que lo menos importante en el boxeo son los golpes. No importa el perfeccionamiento que tengo en cada movimiento sino saber manejar el momento. El boxeo se mide en tiempo y distancia: ahí ya queda totalmente descartada la técnica. Y me siento muy cómodo en ese escenario. Por eso tengo la guardia en la cintura o en la rodilla: manejando la distancia como tengo que manejarla y aplicando el golpe en el momento justo, ya es suficiente.

Entrenar la voluntad
Sergio Martínez se dedicó profesionalmente al boxeo a partir de 1997 -después de un pasado como futbolista, en la posición de delantero- y cosechó un récord de 16 victorias y sólo un empate en sus primeras 17 peleas. Hoy, con 37 años, totaliza 50 triunfos, 28 por nocaut, dos reveses y dos empates. El tres veces campeón mundial recordó, en la presentación de su libro, que "cuando tenía 17 años, sentía que podía boxear. Quizás eran sueños, delirios de grandeza. Pero creo que en otra vida fui combatiente o gladiador".

Solitario, insomne y amante de la literatura, Martínez insiste en no olvidar un pasado en el que sufrió numerosas mudanzas, la falta de un plato de comida y las vicisitudes de un espacio urbano hostil en el que debía incluso soportar el maltrato de jóvenes violentos que veían, en su físico delgado y su rostro aniñado, una víctima propiciatoria en la que descargar su ira. Ni siquiera en aquellos momentos, asegura, se sentía derrotado. "Era como estar tomando envión. Pensaba: 'Ahora es así, pero en cuanto me dejen la posibilidad, me como el mundo'. ¡Y, de hecho, está saliendo genial!", exclama, entre risas. Quizás por eso disfruta, en la actualidad, de visitar hospitales y colegios -sobre todo en Estados Unidos-, donde aprovecha para compartir experiencias e inspirarles sueños de campeón a los más chicos: "A veces me veo reflejado en muchos de ellos. Me gusta transmitirles que sigan siendo niños, que no dejen de disfrutar de ese momento porque ya no vuelve. Que vivan a pleno". Martínez, quien a pesar de todos los contratiempos nunca interpretó el rol de víctima, afirma que esa actitud le sirvió: "Creo que el mirar siempre hacia adelante hace que no me quede cómodo en el barro. ¿Para qué, si la vida está adelante?".

¿Cómo manejó las instancias en que se ha sentido triste o vencido?
Vencido, la verdad, nunca llegué a sentirme. Pero sí con tristeza de que todo vaya demasiado a cuentagotas o que se complique. Eso te provoca algunos bajones. Anímicamente, a veces son golpes muy duros. Pero siempre trataba de acercarme a gente con fuerza y optimismo: en momentos así necesitaba escuchar una palabra de aliento o algún consejo para superar la situación y salir adelante. Creo que la amistad fue y es fundamental, porque es dificilísimo mantenerse en equilibrio.

Maravilla IMG


¿Alguna palabra o consejo que valore especialmente?
Recuerdo algo que me dijeron hace 20 años: que no importaba lo que yo hubiera pasado o las situaciones que tuviera que vivir porque, de todos modos, iba a llegar. Fue un desconocido quien, un día, se acercó 10 minutos, no sé de dónde salió ni adónde fue, pero me tocó en mi más profundo sentimiento y me dijo quién iba a ser yo. Todavía no estaba formado espiritualmente, ni siquiera físicamente era lo que soy. En aquel momento era un pibe joven que recién empezaba. Su palabra fue: "Proponete un objetivo y no cambies el foco porque vas a llegar". Fue básico para mí, porque me ayudó a seguir empujando hacia adelante. Lo tengo siempre presente.

¿Qué momentos reconoce como puntos de inflexión en su camino a la cumbre del boxeo?
Probablemente tuve dos o tres fundamentales. El primero: haber decidido dejar todo lo que estaba haciendo para dedicarme al boxeo. En ese momento trabaja con mi padre (N. de la R: Metalúrgico), estudiaba algunas cosas y quería ser futbolista. Pero, poco a poco, me di cuenta de que el boxeo era mi destino. Otro quiebre fue cuando que dejé la Argentina, en febrero de 2002. La decisión ya la había tomado tiempo atrás, pero no tenía dinero para irme. Entonces, esperé al primer combate, el 2 de febrero, y una semana después me fui. A nivel personal, ambas decisiones fueron las más importantes, porque fueron cambios ligados a mis decisiones. Así, una cosa se enlazó con otra. Por ejemplo, me surgió un combate en Inglaterra, el 21 de junio de 2003, que fue fundamental: a nivel deportivo, representó el punto de inflexión en mi carrera. Incluso a nivel personal fue un cambio de vida completo (N. de la R.: Conquistó el título mundial de la International Boxing Organization tras derrotar, por decisión unánime, a Richard Williams).

Mens sana in corpore sano
"Para trabajar soy muy estructurado y muy, pero muy, exigente. Sobre todo, autoexigente", revela en su doble rol de boxeador y empresario. Es que, si bien "quiero que el equipo responda, soy más duro conmigo mismo. Y creo que eso es algo positivo porque, siempre que sea de esa manera, voy a seguir superándome", deja en claro Maravilla. Su entrenamiento cotidiano suele iniciarse por la mañana: corre unos 45 minutos, a los que suma elongaciones y abdominales que no superan los 500 diarios.
Por la tarde, practica boxeo durante poco más de una hora y media. En cuanto a la alimentación, mantiene una dieta equilibrada en la que abunda la carne ("como mucha, como todo argentino") y casi no existen las opciones fritas ni las dulces. Distinta es la preparación física cuando se acerca un combate: durante los 8 meses previos, Martínez se ejercita más intensamente. A modo de referencia, vale decir que suele realizar entre 1.200 y 1.500 abdominales cada día.

¿En qué puede beneficiar el boxeo a una persona que no lo practica de manera profesional?
Lo más importante que hizo por mí el boxeo fue darme temple, porque uno tiene que saber tomar decisiones justas. Me dio el carácter para asumir las responsabilidades y tomarme con la seriedad necesaria lo que es serio y con humor el resto de la vida. Sin el boxeo, creo que sería otra persona. Pienso que a cualquiera le puede servir de la misma manera si lo toma con la misma filosofía que yo. Lo mejor que alguien puede encontrar en la práctica del boxeo, sea hombre o mujer, es el equilibrio interno, que te forma. A la gente que es muy tranquila, le eleva la autoestima; y a los que son muy acelerados, que vienen con mucha fuerza y potencia, les da un golpe en la frente. Porque el boxeo pone a todos en su sitio. En mi caso, era un tipo muy tranquilo, demasiado. Y, con el boxeo, me di cuenta de que tenía un potencial guardado que hasta ese momento no conocía.

¿De qué modo maneja la presión y la expectativa de éxito que conlleva una pelea?
No llego a sentir presión. Disfruto de cada momento: desde una conferencia de prensa donde hay muchísima gente, pasando por un pesaje donde hay todavía más gente, hasta cuando hay un combate y por ahí me toca que me vean, como en el último, 20 mil personas.


¿Realiza alguna rutina previa para concentrarse?
Intento dormir la siesta lo máximo que pueda para estar físicamente más fuerte y despabilado. Y poco más que eso. Sigo manteniendo la disciplina porque es parte de mi trabajo: tengo una buena alimentación y ningún tipo de descontrol, pero nada más. Disfruto tanto todo esto porque sé que es algo pasajero y que no cualquier persona puede vivirlo. Si uno de cada 10 o 20 millones puede estar en la posición que me encuentro, ¡vamos a disfrutarlo! Así es como mejor puedo sobrellevarlo.

¿Y cómo deja contra las cuerdas al ego?
No creyendo que lo que estoy haciendo es algo demasiado grande. Me digo a mí mismo que simplemente soy un boxeador que, en este momento, está haciendo las cosas bien y que, a medida que eso pasa, la situación mejora. Vivo el día a día. Y entiendo que me encuentro en esta posición por la sumatoria de años que llevo haciendo las cosas como corresponden. No es nada extraordinario. Mientras siga creyendo eso, voy a seguir siendo el mismo.

¿En qué invierte la bolsa que gana en los combates?
Tenemos algunas empresas aquí, en España, como una promotora de boxeo que, poco a poco, va captando talentos a los que se les intenta llevar una carrera para que sean los mejores. Yo me encargo de los más caros (ríe) y tengo gente que hace las negociaciones. También tengo una empresa de compra de oro. Y un gimnasio bastante grande. Eso es algo que me tiene muy ilusionado (N. de la R.: Se trata de Maravillabox Sport Center, de 1.200 metros cuadrados, que cuenta con piscina cubierta, sala de cardio y pesas. Y, lo más atractivo para los amantes del boxeo, una sala de deportes de contacto con ring profesional en el que se realizan clases colectivas, tanto para amateurs como para el equipo de boxeo profesional).

Vive en España y combate en Estados Unidos, ¿qué añora de la Argentina?
En Madrid construí mi hogar. California, en cambio, es el sitio al que voy a trabajar: allá paso las 8 semanas de preparación para una pelea, más otras cuatro o cinco para hacer giras por la televisión, además de las charlas en hospitales y colegios. Y en mi país están mi familia y mis grandes amigos, a quienes es importante conservar. Siempre es bueno saber que uno tiene que darse una vuelta por el pasado para saber disfrutar del presente. Aunque lo importante va en el corazón de cada uno y en saber lo que podemos buscar más adelante.

Cambio de escenario
Sergio Maravilla Martínez es un apasionado de la escritura. En plena rehabilitación de su rodilla, aprovecha los tiempos ociosos para crear nuevos textos en los que el humor es la clave. Luego de publicar Corazón de rey (Hojas del Sur/Planeta), el libro en el que describe los caminos que recorrió y las motivaciones que lo acompañaron, señala que "en los últimos meses, no podía dejar de escribir, era una necesidad". Actualmente, sin embargo, es su creatividad y no su historia personal la que despliega en la memoria de su computadora: "Tengo una letra muy fea y, si escribo a mano, después no me entiendo", aclara. Y revela que "por lo general, escribo monólogos de humor.

Durante la semana es lo que más escribo, o al menos intento pensar sobre eso. Acabo de terminar uno para stand-up que calculo podría ser para unos 15 minutos. Para mí gusto, está bien". Además de practicar esa modalidad, guiado por Diego Fantoni, su profesor en la Argentina con quien está siempre en contacto, ya sea a través de internet o en sus periódicas visitas a Buenos Aires, Martínez acude a un taller literario conformado por "un grupo de amigos con quienes nos juntamos a escribir relatos sobre distintos temas. Es gente muy interesante e inteligente. Yo, como soy nuevo en esto, soy el que pone el toque de humor. Pero son encuentros muy fructíferos", detalla, con entusiasmo. También revela que, más que al cine, disfruta de ir al teatro, actividad que "me sirve para aprender".

Así las cosas, todo indica que aún no está listo para subirse al escenario. "Tengo muchas propuestas para hacer stand-up, pero se que todavía no estoy preparado y, como soy muy exigente, no quiero hacer papelones. Prefiero esperar", asegura quien, entre otros placeres, señala el de viajar. "Me encanta, aunque a veces me cansa. Antes de vivir en Madrid, era el típico mochilero que recorría la Argentina".

Golpe a golpe, verso a verso
Sergio Maravilla Martínez asegura que escribe generalmente por las noches. Además, consciente de las dificultades que conlleva el haber cursado sólo hasta primer año del secundario, señala que las falencias en gran parte fueron compensadas por la educación que le dieron sus padres, su pasión por la lectura y su insistencia en la escritura. "Todo ello me sirvió para entrenar mi inteligencia".

Corazón de rey es su primer libro. Y no se trata de una autobiografía, sino de un relato sincero en el que describe los caminos personales y profesionales que atravesó en estos 37 años y, esencialmente, sus ideas, pensamientos y convicciones más profundas. Editado por Hojas del Sur y distribuido por Planeta, en sus casi 300 páginas se puede conocer su verdad sobre ese viaje de perseverancia y superación que emprendió con sus sueños a cuestas. El libro pretende ser un motor de inspiración para quienes, tal como reza en la dedicatoria, "a pesar de las dificultades que puedan encontrar en el camino, están decididos a darle batalla a la vida y a honrarla".

En él cita, además, a escritores como John Maxwell (Se todo lo que puedas ser), Myles Munroe (Los principios y el poder de la visión), P.J.Meyer y R.Slechta (Los cinco pilares del liderazgo) e incluso a clásicos como Goethe, Séneca y Williams Shakespeare, además de referentes tan disímiles como Santa Teresa de Jesús, Louis Armstrong y William Shakespeare. Convencido de que la voluntad es determinante, Martínez revela las claves de un hombre que sabe construir el éxito.

Máximas de un líder
* Visión es visualizar las estrategias del combate, lo que me urge aprender, lo que suma. Ver es pensar en cuántas peleas lleva ganadas mi oponente.
* Ser rico no es tener sólo una cuenta bancaria abultada, eso no te hace completamente feliz; tener un sueño, una meta, una visión, sí.
* La mayor tragedia actual para la mayoría de las personas no se trata de la crisis económica a nivel mundial, sino de la falta de confianza en sí mismos.
* Hay un proverbio chino que reza: "Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa".
* En mi equipo no se nombra la palabra derrota porque estoy convencido de que, al enunciarla, la estoy invocando.
* Mi entrenamiento se basa en la preparación física y mental, ambas importantes porque una sustenta a la otra.
* Para funcionar en un nivel de competitividad óptimo, necesitamos disciplinar nuestras emociones y nuestro cuerpo.
* El perfil de una persona exitosa es: trabajo duro, perseverancia y, por encima de todo, autodisciplina.
* Sin fortaleza mental no se puede ser boxeador ni ninguna otra cosa en la vida. No creo ni en el azar ni en la suerte.
* La vida es un permanente entrenamiento y cada día que te dispongas a prepararte estarás más cerca de llegar a la cima.
* Compito conmigo mismo, intento ser mejor de lo que fui ayer, superarme, lograr un poco más cada día.
* Creo que nada en la vida sucede porque sí, incluso los tiempos de dificultad, todo, absolutamente todo tiene un propósito y nos ayuda para bien.
* A veces, de las cosas más sencillas e insignificantes a las que tal vez no les damos mucho valor; podemos obtener provecho. Por eso, mi consejo es: no subestimes el poder de lo pequeño.
* El manejo del tiempo y la distancia te ayuda a defenderte y es enemigo de la valentía desmedida (por eso, el cementerio está lleno de valientes). Siempre que sepas manejar bien tiempo y distancia, te vas a llevar bien con tu jefe, con tus empleados, con tu rival... Incluso con un rival.
* Sin contactos, uno está solo, y solo no se puede hacer mucho. Siempre hace falta alguien que te complemente, que sume lo que tú no tienes.

Fuente: Corazón de rey.



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