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30 de Agosto 2013

En la vida creo que una de las claves para llevar a cabo un negocio es la pasión. Poner el corazón y el sudor en eso que creamos como propio es fundamental para llevarlo a cabo y para lograr que el otro lo viva de igual manera.

Y el negocio de la gastronomía es, sin duda, un mundo apasionante, donde la energía y el caos que se experimenta durante el despacho es lo que me llena de alegría y motivación cada día. Todo cocinero que se precie de tal, en el momento de tomar el compromiso de cocinar en un restaurante convirtiéndose en un stagier (aprendiz), sabe que los tiempos de su vida cambiarán para siempre. 

 

Todo cocinero que se precie de tal, en el momento de tomar el compromiso de cocinar en un restaurante convirtiéndose en un stagier (aprendiz), sabe que los tiempos de su vida cambiarán para siempre. Sus días, de ahí en más, se acomodarán a las necesidades del restaurante. Su noción del tiempo se medirá en las horas que pasen mientras hace mérito para progresar, aprendiendo a cortar, a guardar, a ser limpio y a llegar a tiempo. Ganarse la confianza del jefe de cocina es también un gran desafío. La misión del chef será enseñarle al que empieza y entrenarlo para cocinar, emplatar y lograr que, en algún momento, pueda tener un plato a su cargo, aprendiendo a seguir su voz cantando las comandas. Y cuando hay que sacar las mesas a tiempo en un despacho de muchos cubiertos, la cosa se hace difícil. 

 

Sus días, de ahí en más, se acomodarán a las necesidades del restaurante. Su noción del tiempo se medirá en las horas que pasen mientras hace mérito para progresar, aprendiendo a cortar, a guardar, a ser limpio y a llegar a tiempo. Ganarse la confianza del jefe de cocina es también un gran desafío. La misión del chef será enseñarle al que empieza y entrenarlo para cocinar, emplatar y lograr que, en algún momento, pueda tener un plato a su cargo, aprendiendo a seguir su voz cantando las comandas. Y cuando hay que sacar las mesas a tiempo en un despacho de muchos cubiertos, la cosa se hace difícil. 
  

entrenarlo para cocinar, emplatar y lograr que, en algún momento, pueda tener un plato a su cargo, aprendiendo a seguir su voz cantando las comandas. Y cuando hay que sacar las mesas a tiempo en un despacho de muchos cubiertos, la cosa se hace difícil. Gabriel Batistuta

Sus días, de ahí en más, se acomodarán a las necesidades del restaurante. Su noción del tiempo se medirá en las horas que pasen mientras hace mérito para progresar, aprendiendo a cortar, a guardar, a ser limpio y a llegar a tiempo. Ganarse la confianza del jefe de cocina es también un gran desafío. La misión del chef será enseñarle al que empieza y entrenarlo para cocinar, emplatar y lograr que, en algún momento,


pueda tener un plato a su cargo, aprendiendo a seguir su voz cantando las comandas. Y cuando hay que sacar las mesas a tiempo en un despacho de muchos cubiertos, la cosa se hace difícil.

 



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