Mónica Parisier, presidenta de Make a Wish Argentina:
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Mónica Parisier, presidenta de Make a Wish Argentina: "Ser madre fue una bendición"

A la emoción de su primer hijo le sumó la sorpresa de su segundo embarazo, cuando el médico le contó que eran mellizos.  

Por Jesica Mateu 17 de Octubre 2013




"¡Tengo tres genios!”, no puede evitar exclamar, entre risas, Mónica Parisier, presidenta de la fundación Make a Wish Argentina, cuando habla de sus hijos: Gaston (ingeniero industrial) y los mellizos André y Michelle (ingeniero mecánico y arquitecta, respectivamente).

Ser madre fue, para ella, “una bendición”, pero también una aventura. Porque, cuando el mayor no cumplía sus primeros dos años, aparecieron nuevos latidos en su panza. “Mi segundo embarazo fue toda una sorpresa. Cuando me fui a hacer una ecografía, el médico empezó a reírse. Fue tal la emoción cuando me dijo que eran dos los bebés que se me caían las lágrimas. No podía creer que Dios nos bendijera de esa manera. No había mellizos en ninguna de las dos familias, por lo que fue algo mágico”. La felicidad fue completa cuando “nacieron a término y con tres kilos. Tuve dos gordos divinos: era un placer tenerlos en brazos porque no parecían frágiles”.

MONICA PARISIERSin embargo, para Gaston no fue tan estimulante el acontecimiento porque, en lugar de hacerle frente a la llegada de un hermanito, había que hacerle lugar, en la simbiótica relación con su madre, también a una hermanita. Parisier recuerda bien aquellos primeros celos: “Fue muy gracioso porque, al mes que nacieron, Gaston me dijo: ‘¿No estuvieron bastante tiempo acá? ¿No los podemos devolver?’”. No pasó mucho, sin embargo, para que los amara sin reservas.

Parisier también rescata, de aquella época en que la maternidad llegó a su vida, algunos comentarios de sus amigas: “Me auguraban mayor tranquilidad a partir de que los mellizos dejaran de mamar y empezar a comer. Pasó la etapa de lactancia y, cuando comenzaron con la papilla, uno hacía lluvia y el otro lo imitaba”. Algo similar sucedió cuando otras madres le aseguraban que todo cambiaría cuando los chicos caminaran. “¡Pero eran cuatro manitos tocando todo!”, reconoce.

Desde un comienzo, y hasta que terminaron la escuela primaria, la arquitecta dejó de ejercer su profesión para privilegiar el acompañamiento a sus hijos. “Cuando fueron adolescentes trabajaba y ayudaba en otras fundaciones hasta que, hace 10 años, traje Make a Wish a la Argentina. Ya hemos cumplimos más de 4.320 sueños”, señala quien representa a la institución, desde hace cuatro años, en el boarding internacional.

Aun trabajando en pos de la felicidad de otros niños, Parisier se mantuvo disponible para sus hijos: “Manejaba mis horarios de tal modo que siempre estaba en casa cuando volvían del colegio. Ellos sabían que llegaban y tomaban el té conmigo”. Es precisamente esa presencia materna permanente “la base de la buena formación y educación de mis hijos. He visto chicos con mucha soledad, con esas mamás que los mandaban a pasar el día a mi casa y más tarde tenía que llamarlas para que pasaran a buscarlos. Es difícil el mundo... Por eso, hay que darles solidez desde chicos”.

Compartir. Esa parece ser la clave en esta familia que cada domingo se reúne para almorzar. “Lo lindo es que, aunque los chicos se acuesten tardísimo, hacen el esfuerzo porque saben que para nosotros es importante”. Bastante habituales son también los viajes que disfrutan juntos. En ese sentido, tienen la costumbre de organizar tanto programas en familia como algunos más selectos. Así, ella bien puede planificar un viaje con uno de sus hijos en particular: “Se trata de dedicarles tiempo y espacio para que puedan decir: ‘Mamá está toda para mí’”.

Tanta unión, fortalece; pero también hace difícil plantear ese alejamiento necesario para fundar nuevas etapas. Cuatro meses atrás, por caso, el hijo mayor de la solidaria arquitecta plantó bandera en su nuevo hogar. “Fue un shock, me costó procesarlo, pero entiendo que tienen que abrirse camino”.

En las palabras de esta madre se advierte un amor profundo: “Tuve los hijos que soñé, con el hombre que elegí, que me eligió y que elijo todos los días desde hace 31 años”. Por si fuera poco, señala que tanto Gaston como los mellizos tienen la virtud de ser perseverantes: “Cuando quieren algo, no ponen freno y trabajan hasta que lo consiguen”. Tal es así que, enumera, “el mayor creó las empresas Big Box y Big Deal; André está en Pan American Energy y Michelle es ayudante de cátedra en la Di Tella”.

Foto: Archivo Clase Ejecutiva.



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