Mitos y realidades sobre las encuestas de intención de voto
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Mitos y realidades sobre las encuestas de intención de voto

El calendario electoral 2015 está que arde. Con las PASO previstas para agosto y las generales para octubre, los candidatos definen sus estrategias. Dos experimentados encuestadores políticos anticipan cómo se librará la contienda en el subjetivo ring de la opinión pública.  Por Lorena Obiol 09 de Febrero 2015

 

 

Dos reconocidos encuestadores, Fabián Perechodnik y Ricardo Rouvier, respondieron en un mano a mano imperdibles las principales dudas en torno a los sondeos de imagen, mientras que el calendario electoral busca con fuerza un presidente nuevo para 2015.

¿Es cierto el mito de que, cuando se trabaja para un candidato, se hacen dos encuestas: la real y la pública?

Fabián Perechodnik: Es un mito. La encuesta es una sola. Lo que pasa es que nunca se publican todos los resultados de un estudio, sólo los que el candidato o la encuestadora deciden.

Ricardo Rouvier: Nosotros hacemos un sólo tipo de encuesta, y considero que la mayoría de los colegas hace lo mismo. Es posible que haya algún profesional que acepte esta doble faz, pero no me consta.

¿Qué anticipan hoy las encuestas de cara a la presidencial? ¿Sirve hacerlas con mucha antelación?

FP: Está claro que, a 7 meses de las primarias, las encuestas no pueden adelantar el resultado de la elección. Lo que sí se puede hacer por medio de los sondeos es ir calibrando el contexto social, político y económico en el cual se dirimirá la competencia electoral. En ese escenario es importante, además, establecer las tendencias que se vienen manifestando en el último tiempo para así poder proyectar potenciales escenarios de la cara a la elección.

RR: Las encuestas hoy van prefigurando las tendencias que más adelante se van a confirmar y consolidar o la aparición de sorpresas en el escenario. De algún modo, la difusión de estas encuestas previas va ‘ayudando’ a la configuración futura, sobre todo en términos de asegurar posicionamientos. El verbo servir resulta muy pragmático... Y no hay una utilidad particular en las encuestas a un año de las elecciones. Pero lo principal es generar conocimiento sobre el escenario y, como un objetivo secundario, provocar alguna incidencia en el escenario de una posición competitiva más conveniente.

¿Qué tanto dependen los políticos de las encuestas? ¿Qué les interesa medir, además de la intención de voto?

FP: Depende del dirigente, aunque la tendencia general, en los últimos años, es a darle cada vez mayor importancia a la hora de organizar las estrategias de campaña. En todo el mundo, las encuestas son un insumo imprescindible a la hora de tomar decisiones. A los políticos les interesan muchas cosas: segmentar el mercado electoral, testear propuestas y potencialesalianzas, establecer comparaciones con otros candidatos, probar spots, indagar en los defectos de los competidores.

RR:  Algunos políticos son excesivamente dependientes; otros, en cambio, están razonablemente interesados, y hay indiferentes. Pero no cabe duda de que la incidencia de la encuesta como instrumento de información, de acción o intervención ha crecido mucho en los últimos años, en el mundo y en la Argentina también. Además de la intención de voto, les interesa medir el nivel de conocimiento y la imagen comparativa.

¿Cuáles son las principales diferencias cuando una encuesta la comisiona un candidato y cuando la encarga un medio?

FP: Los candidatos y los medios tienen intereses distintos. Los políticos quieren saber cómo son percibidos por la población pero también testear propuestas, líneas discursivas y potenciales acuerdos electorales. Los medios de comunicación, por su parte, se interesan más en tratar de adelantar el resultado de la elección.

RR: La diferencia está en que el candidato está más comprometido con los resultados que el medio de comunicación. En este caso, el cliente es generalmente (no siempre) más neutral que quien tiene intereses particulares en los resultados.

¿Qué incide más en la intención de voto: corrupción, economía, inseguridad?

FP: Depende del contexto pero, en general, el estado de la economía personal tiende a incidir fuertemente en la intención de voto. Si la economía funciona bien, los gobiernos tienen altas chances de ser reelectos a pesar de otros problemas, como la corrupción o la inseguridad.

RR: El voto es un fenómeno social que tiene una determinación pluricausal. Es un conjunto de factores que son ponderados o reciben una ponderación de parte de cada elector. Las ponderaciones van variando temporalmente y su valor relativo también. Hay aspectos generales que ya conocemos de entrada, como la inflación, que tiene un efecto inmediato porque impacta en forma concreta los intereses del elector, a diferencia de la inseguridad que, si bien es el más mencionado, puede resultar abstracto en determinado momento y tiene un peso menor para la decisión del voto. Pero todo esto varía por su intensidad en el horizonte social y van cambiando con el tiempo.

¿Cuánta diferencia hay entre lo que el ciudadano responde en una encuesta y cómo vota?

FP: Una encuesta bien hecha es capaz de adelantar con alta precisión los resultados de un comicio, así que la regla es que la gente es bastante sincera en sus opiniones.

RR: En general, los respondentes son sinceros, pero puede haber situaciones particulares en que una parte del universo poblacional está capturado subjetivamente, y eso incide en las encuestas. Por ejemplo, los empleados públicos de un distrito que se inhiben de opinar o dar a conocer su voto contra su empleador.

¿Qué virtudes y defectos tienen, desde la percepción de opinión pública, los candidatos presidenciales que ya están instalados (Scioli, Massa, Macri)?

FP: Desde el lado positivo: Scioli es visto como un líder positivo; Macri, como un gestor político eficiente y Massa, como una novedad política en el escenario. Desde el lado negativo: a Scioli se lo visualiza con alta dependencia de la Presidenta; a Macri, sin la suficiente estructura nacional y a Massa, con altas dosis de oportunismo en sus definiciones.

RR: En primer lugar, tienen un punto en común: son diferentes al ciclo kirchnerista y apuntan al centro ideológico, aunque Scioli tiene un aspecto de continuidad que lo lleva a contar con el voto kirchnerista/peronista. En cambio, Massa y -sobre todo- Macri se ubican en el polo opuesto al oficialismo. Por el momento, los defectos y virtudes no adquieren tanta nitidez porque estamos en los comienzos de la campaña electoral y recién ahora van a esplegar sus estrategias. Por ahora están parejos, con alguna diferencia a favor de uno o de otro. Es temprano para observar alguna tendencia decisiva.

¿Cómo se vuelve del papelón de una encuesta que no se verifica en la realidad?

FP: No nos ha tocado nunca esta situación. Supongo que, si alguna vez nos sucede, deberíamos identificar los errores cometidos y aprender del proceso.

RR: Si un pronóstico electoral no se cumple no hay papelón, hay error. Y se supone que el error rodea nuestra profesión. No hay que dramatizar. El problema grave de un profesional de cualquier actividad es cuando sistemáticamente yerra su diagnóstico o su pronóstico.

Fabián Perechodnik

Analista político y de opinión pública. Tiene más de 25 años de experiencia en campañas electorales en la Argentina. Es socio fundador y director de Poliarquía Consultores, empresa de opinión pública, consultoría política y comunicación. Además, es profesor de Análisis Político en el MBA de la UBA y dirige el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

Ricardo Rouvier

Licenciado en Sociología e investigador de opinión pública, es profesor titular universitario desde 1972. Se desempeña como consultor de opinión pública y asesor político. Dirige la empresa de estudios sobre opinión pública y márketing Ricardo Rouvier & Asoc. Además, colabora como columnista de opinión en medios de comunicación y es autor del libro La deuda de la política.



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