Maru Botana: “Me apasiona ser madre. Lo vivo a fondo”
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Maru Botana: “Me apasiona ser madre. Lo vivo a fondo”

Simpatía y naturalidad son la marca registrada de la cocinera. Combina la crianza de sus 7 hijos con la televisión, su emprendimiento gastronómico e infinidad de proyectos de corto y largo plazo. Cómo ve a la Argentina. Por qué le preocupa la inseguridad y cómo logró atravesar sus momentos más duros. 

Por José Del Rio 17 de Octubre 2013




El primer whatsapp llega a las 14.30. “¿Podés anticipar la nota a las 16.30, en lugar de a las 17?”. “Perfecto”, le respondo en forma inmediata. La distancia que media entre la redacción, en pleno San Telmo, y su casa en el corazón de un barrio cerrado de Tigre hace que apenas minutos después ya emprenda el recorrido. El país está conmocionado este soleado martes de octubre por la operación de la Presidenta. Y el tránsito, como ya es habitual, juega una mala pasada y hace que sean necesarias cerca de dos horas para llegar a su casa. Whatsapp mediante, le aviso que estoy demorado. “No te preocupes, mi maquillador también lo está. Vení tranquilo”.

MARU CLASE UNOA las 17 en punto (o 30 minutos más tarde de lo previsto) estaciono en la entrada de su casa. Las bicicletas sobre el pasto confirman que es el lote señalado. Las puertas están abiertas y Agustín, el mayor de sus chicos (14) se asoma. “¿A quién venís a ver?”, pregunta, simpático. “A Maru”, respondo, sorprendido, aún arriba del auto. “Pasá, por favor”, dice, educado, y aclara: “Ella está preparándose”. La espera en un living impecable se matiza con una barra de cereal fatto in casa y un café que nada tiene que envidiarle a los más exquisitos rincones de la ciudad de Buenos Aires. Los sillones pastel, los cuadros de estilo tradicional y la decoración con una clara impronta de campo anticipan que ese no es el lugar en el que juegan sus 7 chicos: no hay un sólo juguete y el orden es de revista deco. Minutos después se abre la puerta del lugar donde, claramente, Maru Botana vive: una mesa eterna, frascos con escones, barritas, galletitas y demás exquisiteces caseras dan el marco a una cocina cómoda, vivible, con puertas abiertas y espacios integrados. Ella recibe, radiante. Su peinador ultima los detalles de esos rulos que la convirtieron en marca registrada. Maru apenas terminó su té con galletitas de salvado, tradición que respeta a diario. La mesa está cargada de anotadores de trabajo, hay espacio para recetas y un cúmulo de cuadernos de comunicaciones.

María Inés, la más chica de la familia (2), camina, cae, sonríe, la besa y corre a los dos caniches toy blancos que saltan del playroom al jardín. A esa altura, en la amplia cocina ya están Maru, su peinador, la señora que colabora con ella y dos de los más pequeños. Suena el timbre. Entran la productora fotográfica de una publicidad que hará minutos después de la nota, junto a otra persona de la empresa que la patrocina. La catequista para la reunión posterior se alista para una agenda que se presume cargada, y otros cuatro de sus 7 hijos empiezan a circular, la besan, le cuentan del colegio y van al playroom que está pegado a la cocina. Claramente, para que ella pueda verlos mientras está aquí. Comienza la nota. Suena el celular. También lo hace el teléfono de la casa. La receta que lleva ricota en una de sus afamadas tortas necesita un chequeo urgente para uno de sus locales. Da las directivas del caso. Entra un mensaje de texto. Se pone feliz porque va a poder cumplir con el deseo de una misión solidaria y consiguió que Axel vaya a darle alegría a una fanática cuyo sueño era escucharlo cerca y en vivo. Ella se muestra feliz y, pese a la hiperacción, presta atención. Pone foco. Escucha. Mira a los ojos de todos y cada uno de los que están ahí y se emociona cuando los chicos le cuentan anécdotas del colegio. Sonríe. Juega. Se divierte.

Maru Botana escribió 10 libros. Saltó a la fama por su espontaneidad en el canal de cable Utilísima, donde comenzó su carrera televisiva con el ciclo Todo dulce, y luego hizo varias temporadas de Sabor a mí, por Telefé. Hoy conduce, junto a Sergio Lapegüe, el programa de las tardes de los sábados de El 13 y lidera Maru, una empresa que ya tiene cinco locales y cuyo foco es la pastelería, a la que se dedica desde los 12 años. Además, es la imagen de varias marcas de consumo masivo y una de las cocineras con mayor top of mind para los brandbuilders. También, entrena todos los días desde las 6.30, lleva a los chicos al colegio, da clases y se conecta con la solidaridad desde un compromiso explícito. Y, como si fuera poco, le gustaría tener más hijos. “Bernie me mata”, dirá después, en referencia a su marido.

María José González Botana de Solá dice su DNI. Pero claramente es Maru su marca registrada.

¿Cómo entra todo en tu agenda?
Así (se ríe y muestra la mesa de la cocina). Me levanto tipo 6, llevo a los chicos al colegio y después me voy a entrenar todos los días. Vuelvo a casa, baño a ‘la gorda’ y a las 10.30 arranco con lo laboral. Voy al local, o al lugar que tenga que ir durante el día, y a las cinco trato de estar de regreso para cuando vengan los chicos del colegio. Sigo trabajando acá, pero con toda la familia cerca.

¿Qué es lo más difícil de criar 7 chicos?
Tengo tres colegios. Por ejemplo, el jueves tengo actos de 12 a 15 y una parte del acto en el colegio lo hago yo: me propusieron hacer quesadillas y me encanta estar con los chicos. Verlos. Disfrutarlos. A ellos les gusta también y viven la fama de una manera muy normal. No me creo famosa ni lo asumo. Cuando voy a un evento y me sacan millones de fotos digo: “¡Uy, qué groso!”, pero no me muevo en torno a “acá lo importante soy yo”. En mi casa soy mamá y no famosa.

Pero imagino que la ‘normalidad’ de la fama no debe ser sencilla para todas las edades...
Me divierte mucho la tele y el sábado, cuando estaba al aire en vivo, pensaba: “¡Cómo me divierto, qué bien la paso!”. También es interesante el estrés que se produce hasta que entendés qué es lo que a la gente le gusta. Queremos pasarla bien y disfrutar.

-Sin embargo, se hablaba de internas, peleas...
(Interrumpe, ríendose). Son pavadas todo lo que dicen, no sé de dónde lo sacaron pero yo soy cero internas ni me interesa. Estamos muy contentos y vamos por más.


Por las tardes. "Sábado en Casa" es el nuevo programa que co-conduce junto al periodista Sergio Lapegüe. 

Suena el teléfono. Otro local requiere de su atención. Resuelve, corta rápido y retoma el diálogo. “Como te decía: en la tele me divierto, la paso bien, me gusta mucho ir a lugares solidarios y me impresiona la alegría que genero cuando me reúno con gente careciente o discapacitada. Es que a la gente de la tele la tienen muy arriba, más arriba de lo normal. Pienso qué bueno es poder ayudar, dedicarles tiempo, acompañarlos.

¿Qué es lo que creés que la gente valora más de vos?
La espontaneidad. Soy tal cual. Me divierto. Nunca estudié nada de actuación y por eso lo que me pasa es lo que muestro. Me manejo igual en la tele que en la vida diaria. Soy así. No es que me lo propuse. Lo bueno es que lo pude manejar en la parte televisiva.

¿Siempre disfrutaste de la tevé?
Entré a la tele de aire vapuleada porque Utilísima era durísimo. Ernesto (N. de R.: Sandler, fundador de la señal que hoy se convirtió en Fox Life) te hacía sentir lo peor de lo peor. Me ninguneó tanto en mi vida profesional que fue buenísimo. Cuando me fui a la tele de aire me dijo que a los tres meses iba a volver. Su forma de bajarte a tierra era decirte que no eras nadie. A la larga te ayuda, porque nunca te la vas a creer. Un montón de compañeros que no tuvieron esa escuela se la creyeron y en eso la televisión es muy cruel.

¿Sufrís la pelea por el ráting?
No me gusta. Nada. La detesto. Nunca viví el ráting desde el lado que hay que vivirlo. Lo que busco es divertirme: voy a pasar un rato lindo, encontrarme con amigos. Me gusta que la gente la pase bien y, si yo también la paso bien, eso se transmite. Soy muy anfitriona.

BOTANA DOSSu costado emprendedor
La llegada a la tele fue consecuencia de un primer local que había abierto para vender sus tortas. Tortas que había empezado a crear cuando sólo tenía 12 años y adaptaba las recetas tradicionales con sus propias fórmulas. No se conformaba con sus clientes internos. Ya a esa altura dejaba cartelitos en las casas de sus vecinos de Belgrano para que la llamaran. Luego creó Maru Botana Dulce & Salado, una cadena que proyecta llevar a la poco ortodoxa métrica de una sucursal por hijo. “Estoy detrás de todos los detalles. Bernardo, mi marido, también. Vamos a abrir estos días el quinto local y estamos los dos a cargo. Hay que estar. A veces voy un poco de côté, pero me gusta seguir todos los detalles”, afirma.

¿Cómo ves la economía argentina?
No me puedo quejar: la Argentina nos dejó crecer. En 1992 abrí mi primera sucursal en Suipacha y nos fue bárbaro. Atravesamos épocas de todo tipo y nunca nos fue mal. No tengo nada para quejarme. Nunca me fue mal. Siempre vamos al crecimiento. Invertimos. Apuntamos a la calidad, a los ingredientes. Ganaremos menos pero apuntamos a lo mejor. Soy recontra hincha de la calidad de las tortas, chequeo las recetas y los detalles.

¿Cómo incide la inflación en tu negocio?
Soy un desastre comercialmente. La verdad es que todo el tema de los precios lo maneja Bernie. Yo me ocupo principalmente de mantener la calidad y hacer, de nuestro nombre, una experiencia. Los dos preferimos ganar menos pero mantener la calidad.

Suena el teléfono. “Ponele un toquecito de agua y así va a quedar mucho mejor. Por favor, chequealo. Beso grande”, saluda. Se acerca Sofía y le muestra su vestido naranja. El peinador le cuenta que ella está lista y vuelve al diálogo. “Tratamos de tener los locales llenos y con todo tipo de público, con un precio coherente. Esa es la receta. Y el objetivo de tener tantos locales como hijos es para dejarles uno a cada uno”, describe, mientras los mira correr por el jardín. “Me apasiona ser madre. Lo vivo y disfruto a fondo. Lo que me complica hoy es que tengo un laburo muy demandante y que, si bien es independiente, lleva mucho esfuerzo y dedicación. Ojo que, si por mí fuera, tendría tres hijos más. Lo que me complica es todo lo que piden los colegios”, agrega, mientras muestra la pila de cuadernos con actividades por revisar.

Volver a empezar
Hace cinco años la muerte de Facundo, su sexto hijo de apenas 6 meses, conmovió al país. Fuerzamaru, un blog creado por aquellos días, explotó en comentarios de argentinos de los lugares más recónditos que le mandaban mensaje de aliento a ella y toda la familia. Maru escribió incluso una conmovedora carta que recibió 49.122 comentarios de aliento en menos de cinco horas.

¿Cómo se supera un momento tan duro en la vida?
No lo superás nunca. Lo tengo en mi memoria pero sí, pudimos seguir, que es lo importante. Mirás para atrás y tenía cinco chiquitines... Ellos me ayudaron a seguir. Fueron momentos muy duros para todos, pero todos pudimos salir. Es un proceso largo: los chicos lo van madurando más tarde porque la explicación y todo es complicado. Fue súper hablado en casa. Rehablado en casa...

Su mirada cambia inmediatamente de color. Habla abiertamente. Franca. Le duele. Y no lo disimula. Agrega: “Nos permitimos estar tristes. Llorar. Y la verdad es que escuchar a los chicos decir lo que pensaban, sentir sus miedos y hablar me llegó a lo más profundo. Pero me parece sano que digan lo que piensan, que no se guarden nada. Es importante y estuvo bueno que hayamos podido charlar en familia”. Y confiesa: “Me permito sufrir. Después, gracias a los chicos, pude avanzar. Pero también hice un vuelco enorme a lo solidario. A veces doy más de lo que gano, pero me encanta. Doy tiempo, enseño a cocinar...”.

Maru cree que el punto de inflexión le permitió valorar lo que la vida le dio, ser feliz con su familia y llegar a la gente a la que puede ayudar. “Creo que tenemos una misión en la Tierra con todo lo que hacemos y nos comprometemos. La solidaridad me hace muy bien. Me conecto con la gente que necesita una mano y voy para adelante”.

¿Y cómo bajás los niveles de estrés?
Entrenando. El deporte es mi cable a tierra. Después, la agenda no para. Una vez por semana tengo reunión de producción, el programa de los sábados, la revista anda muy bien (N. de R.: La edita el Grupo de Revistas La Nación), las fotos, las recetas, las publicidades y muchos proyectos que quiero concretar. Lo solidario ahora es prioridad para mí. Trato de integrar a los chicos lo más que puedo. Me muevo mucho con ellos y los voy acomodando para que todos disfrutemos.

¿Qué temas del país te preocupan?
La seguridad me preocupa muchísimo. Soy reamiguera pero las invito a casa porque me da pánico salir de noche. Me da miedo. También Agustín empieza a salir y es súper confiado, como todos a esa edad, y me da un poquito de miedo. Está heavy el tema y es difícil entender que te digan “tené cuidado”. La inseguridad me preocupa muchísimo.

Se habla mucho de la cultura adolescente y los riesgos que generan los barrios cerrados. ¿Coincidís?
No me parece. Creo que sentiría lo mismo si viviéramos en Belgrano como lo hacía antes. Tendría las mismas preocupaciones. Quiero darles confianza a mis hijos y que la salida a la calle sea lo normal: en colectivo, con SUBE y con amigos. Con atención, pero sin miedo. Me encanta la adolescencia como etapa de los chicos y también la disfruto.

De la economía, ¿cuáles son los temas que seguís?
Algunas cuestiones de la economía real que no entiendo. Por ejemplo, no entiendo que, cuando se vuelve de viaje, haya pánico al aterrizar porque te agarran los iPads y demás. Me parece insólito: el que viaja tiene todo el derecho de venir al país y traer lo que compra con el fruto de su trabajo. También me preocupa que el país tenga los cimientos básicos y que la gente que está arriba dé seguridad para que el día de mañana mis chicos se queden. Me da tristeza que eso pase en un país tan rico.

¿Cómo viviste la crisis del campo? (N. de R.: Su marido es empresario del sector)
La crisis del campo fue difícil, pero la verdad es que somos relaburadores. Nos casamos y no teníamos nada. Mi primer auto lo gané con el juego del corchito en el programa de Nicolás Repetto. Soy una agradecida a la Argentina.

¿Cómo te llevás con la política?
Me llaman todo el tiempo, de todos los partidos políticos. Me hace ruido, no me gusta. Pero me llaman todo el tiempo.

¿Cómo vivís la situación de salud de Cristina?
Me afecta como ser humano. Nunca voy a olvidar que, cuando falleció mi bebé, Cristina me llamó. Es fuerte, está bueno y lo hizo ella. Más allá de la política, somos personas. Y ella tuvo un gesto inolvidable.


“La seguridad me preocupa muchísimo. Soy reamiguera pero las invito a casa porque me da pánico salir de noche. Me da miedo”

“No me puedo quejar. La Argentina nos dejó crecer. En 1992 abrí mi primera sucursal en Suipacha. Nos fue bárbaro. Atravesamos épocas de todo tipo y nunca nos fue mal”


BOTANA x BOTANA.

Todo Dulce: Fue su primer programa en Utilísima, la señal de cable devenida hoy en Fox Life. Su marca registrada: espontaneidad y rollers en el estudio. Recetas que no siempre tenían que salir perfectas y capacidad de generar empatía con su público, que la adoptó desde un primer momento. Tenía un local a la calle y su foco inicial fue la pastelería.

Sabor a mí: Después de 6 años en el cable se sumó a la tevé de aire. Su programa Sabor a mí fue ganador en su franja y uno de los más vistos durante varias temporadas en Telefé. “Me encanta el cable, pero el aire es adrenalina pura. Arranqué de una manera y nunca pensé que iba a terminar así”, dice la actual conductora, junto a Sergio Lapegüe, de los sábados a la tarde de El 13.

El rol de hija: “Soy repegada a mi mamá. Es una persona fuerte, de muchos valores, mucha fuerza, mucho amor. Me gusta ser, como madre, como ella fue conmigo”, describe. Y rescata a su abuela como otra mujer que la marcó.

Encuentro con el Papa: Hace pocos días, Maru viajó con toda su familia a un encuentro con el papa Francisco. Asegura que la sorprendió la claridad y misión que transmite desde el Vaticano, además de la sencillez de haberles agradecido él que lo hubieran visitado.

Proyectos: Tiene ganas de escribir un nuevo libro “potente”. Ya publicó 10, que estuvieron siempre entre los más vendidos. Además, tiene ganas de abrir su primer punto de venta en el exterior. “Todavía no tengo el proyecto concreto, pero sí las ganas”, sintetiza.


Fotos: Clase Ejecutiva. Fotógrafo: Nico Pérez.



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