Marín:
Lifestyle

Marín: "Patriota es no mirar tanto el espejo retrovisor"

Como empresario del showbiz, creó formatos como el magazine televisivo de medianoche y descubrió a figuras como Juan Carlos Calabró, Cacho Fontana y Juan Carlos Mesa. Fanático de Racing, durante su gestión como presidente el club salió campeón luego de 35 años. Pero confiesa que no volvería al medio ni al fútbol por la violencia que copó las pantallas y las canchas.

Por Alejandra Canosa 30 de Diciembre 2013




El empresario Fernando Marín, expresidente de Racing, ha transitado un largo camino dentro del mundo del deporte y el espectáculo. Y si bien ha pasado la barrera de los 70, sigue invirtiendo tiempo y dinero en nuevos proyectos. La cita es en su oficina del barrio de Recoleta, donde no se pueden dejar de admirar los trofeos, fotos familiares y minicamisetas de colección de Racing enmarcadas de modo vistoso. Cuelga el saco en un perchero, se acomoda en el sillón y se enciende la luz roja del grabador. “Llevo un almanaque largo en el mundo del espectáculo, con producciones que, en determinado momento, marcaron una época”, se autodefine.

A comienzos de los ‘70 creó su primera agencia, a la que llamó Primera Empresa Integral en Comunicaciones, que tuvo como estrella al conductor Guillermo Negro Brizuela Méndez y donde conoció a Juan Carlos Mesa, “mi amigo del alma”. Precursor, ya en esa época visualizaba a la comunicación como “una clínica médica donde hay una especialidad en cada piso: en la planta baja estaría la publicidad, en el primer piso la promoción, luego el márketing directo, después un cine, una radio, un teatro, un show deportivo”. Marín formó parte del equipo del legendario Goar Mestre en Canal 13: “Era un tipo de avanzada, de quien aprendí mucho: me daba pantalla a cambio de contenido. Y ni hablar de Tito Lecture: cuando hacíamos los campeonatos del mundo del boxeo, él ponía el deporte y yo lo comercializaba”. Más tarde creó Radio Horizonte y logró que el oyente se identificara con la voz inconfundible del locutor Martín Wullich y su inolvidable latiguillo (“¡Mientras tanto, aquí, en la gran ciudad, una nueva hora… ¡Comienza!”). También gestó aquel extraordinario magazine periodístico que fue Video Show, con Jorge Cacho Fontana y Andrés Percivale: “En ese entonces, el ráting a las 23 era nulo. Conseguí que Canal 11 me diera el aire gratis a cambio de contenido… ¡Y revolucionamos la trasnoche”. Sin contar con que fue el primer productor del recientemente fallecido Juan Carlos Calabró en su ciclo Calabromas.

MARINPide otra vuelta de café y convida con una variedad de masitas irresistible. Sobre una mesa redonda de vidrio se ve una carpeta con el título Pasos de amor, su nuevo desafío: una superproducción musical que se estrenará en El Nacional en enero, una apuesta fuerte en una temporada y una plaza altamente competitivas.

¿Cómo se animó a invertir en un proyecto tan ambicioso en este contexto de incertidumbre?
Con esto no vamos a ganar plata. Pero, si va bien, empatamos. Creo que esta obra le hará bien al teatro argentino y, entre la competencia, nivelamos para arriba. Esa es la idea. Estoy muy entusiasmado porque es un proyecto realmente inédito.

¿Qué fue lo mejor y lo peor que le pasó cuando ocupó la presidencia de Racing?
Lo mejor fue haber restituido a Racing como institución porque si no, desaparecía. Es así, les guste o no. Las asociaciones civiles sin fines de lucro son contadas con los dedos de las manos, lo demás son gerenciamientos encubiertos o empresas, porque los activos principales del fútbol, que son los jugadores, tienen distintos dueños. En Europa, los hinchas siguen yendo a la cancha porque el riesgo lo corre el grupo empresario. Y Racing no se salvaba si no ingresaba un dinero genuino. Me metí a salvarlo porque vengo de tres generaciones de fanáticos del club. Arreglé el estadio y las instalaciones, convertí una playa de estacionamiento en una cancha auxiliar, transformé un lugar donde los violentos se mamaban y se peleaban en una casa que daba contención a los chicos de las divisiones inferiores. Y aposté a Mostaza Merlo como técnico. Salir campeones después de 35 años hizo que los grandes espónsores se interesaran nuevamente en Racing, que estaba muerto: el equipo no cobraba, sino que jugaba a cambio de canjes. Pero yo siempre les pagué. Después vinieron circunstancias políticas en las que prefiero no meterme. Pero peor es lo que pasa hoy con la violencia. ¡El fútbol tiene que cambiar!

Hablando de violencia, hace poco sufrió el secuestro virtual de su hijo...
Fue tremendo. Muchos amigos me dijeron: “¡Qué gil, cómo caíste!”. Claramente, sentí que me noquearon: hablé 20 segundos y, a través de la tecnología, me hicieron creer que era su voz diciéndome: “¡Papaaá, me quieren matar!”. Durante cuatro horas, mi mujer y yo creímos tener un hijo muerto porque no habíamos pagado el rescate.

¿Por qué decidió contarlo públicamente?
En mi casa no querían, pero decidí hacerlo porque no todos tienen la posibilidad de tener un micrófono o un espacio en televisión y me pareció que podía colaborar con otros para alertarlos. Fue el peor momento de mi vida.

¿Cómo se planta en la reciente discusión sobre el combate del narcotráfico?
En otros tiempos, la droga era de consumo selectivo. Pero, cuando empieza a ser masiva, se pierde la conciencia absoluta. Siempre hubo chicos marginados o con hogares muy duros, pero no había droga. Vi morir a gente del ambiente artístico por excesos, como también vi tipos que se fumaban un porro socialmente, y no es comparable. Cuando se masificó la droga, se masificó el problema.

¿Puede un joven artista como Justin Bieber procesar tanta fama y dinero sin drogas?
Hay una barrera que se rompe, se quiebra y se aniquila cuando estás dado vuelta y los que viven de vos, prendidos como ternero a la teta, no te cuidan. Así se reventó Elvis Presley.

¿La televisión perdió estética?
Absolutamente, no sólo en lo visual sino en el vocabulario. Se desvirtuó el mensaje cotidiano, se vulgarizó. Los medios te pueden meter contenido y veneno. Por cuestión de gustos, no competiría con la televisión de hoy.

¿Cómo ve la situación del país?
Es un cóctel con una gran variedad de ingredientes: cuando el barman le erra, sale muy mal; pero a veces le sale riquísimo y te refresca. Lo peor que le pasa al país es que los que llegan a gobernar por legítima vocación hacen autopsias en vez de generar vida: y no hay que abrir más cadáveres. El día que la Argentina no pierda la memoria pero trabaje para adelante, será una bisagra. Aplaudimos los 30 años de democracia, pero tenemos que mirar menos los espejos retrovisores y más el camino que nos queda por delante para ser patriotas realmente.

¿Qué piensa del papa Francisco?
Es un ser con formación jesuita, que tiene la rigurosidad de su estudio y auténtica humildad. El día que se vaya de esta tierra será canonizado.

¿Y del regreso de CFK?
Perdió el timón de su marido y a veces trasluce algunos defectos, como testarudez y falta de diálogo. Creo que habría que dejar que transcurran estos dos años, compitiendo, en campaña, pero que termine su gestión de la mejor manera posible. Ya tuvo demasiados tambaleos con lo que le tocó en suerte, cosas malas que le han pegado fuerte. Mi deseo es que no sigamos mirando para atrás porque nos está faltando la adultez de querer ser grandes en serio.

Un musical por la paz
Pasos de amor es la comedia musical que subirá a escena en El Nacional en la temporada de verano porteña. Coproducida por Marín y Hope Funds Entertainment, será el regreso de Juan Rodó a la avenida Corrientes en el papel de “un guarda que, en una estación de tren de la India, será testigo del proceso de transformación vocacional de cuatro jóvenes viajeros idealistas: Teresa de Calcuta, Martín Luther King, Juan Pablo II y Mahatma Gandhi”.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas