María Dueñas: “Es triste exiliarse por causas políticas”
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María Dueñas: “Es triste exiliarse por causas políticas”

Con 20 años de experiencia docente en universidades europeas y estadounidenses, la filóloga española se animó a dar un golpe de timón. Su bestseller "El tiempo entre costuras" la convirtió en “la escritora desconocida que bate récords con su primera novela”. Misión Olvido, su nuevo trabajo.

Por Jesica Mateu 03 de Julio 2013




A la luz de un sol otoñal y generoso, la escritora española María Dueñas recibe a Clase Ejecutiva luego de dos agitadas jornadas en Buenos Aires, donde presentó Misión Olvido (Planeta), una novela que profundiza en las pérdidas, huidas, soledades y segundas oportunidades de hombres y mujeres, tanto contemporáneos como de la última mitad del siglo XX, así en España como en California. Pasado y presente, protagonistas. Tal parece ser el sello de la también autora de El tiempo entre costuras, el debut de Dueñas en la literatura y un éxito arrollador en el mercado editorial en lengua castellana.

Definida como “una aventura apasionante” ambientada entre talleres de costura y conspiraciones políticas que toman como escenario “los enclaves coloniales del norte de África, el Madrid proalemán de la posguerra y una Lisboa cosmopolita”, vendió más de un millón de ejemplares, se tradujo a más de 25 lenguas y fue adaptado como serie de televisión de Antena 3. Y resulta que la nueva ficción de esta doctora en filología inglesa también tiene vocación de purasangre: lanzada a fines de agosto, agotó 10 mil ejemplares en sus primeros dos días en las librerías ibéricas, según fuentes del mercado.

Tras 20 años como docente, ¿le debe su debut en la literatura a una crisis vocacional?
Es fatalmente cierto que nunca tuve la ambición, ni siquiera la ilusión, de convertirme en escritora. Pero siempre he leído mucho y he tenido una imaginación ágil y fértil. Soy lingüista, así que he vivido trabajando con las letras, las estructuras lingüísticas y el análisis. Pero llegó un momento en el que ya había pasado todas las etapas en la universidad y tenía ganas de algo nuevo.

¿Entrenó o se puso a la carrera enseguida?
(Ríe) Empecé a lo grande, en el sentido de que nunca programé otra cosa que escribir una novela. Quizás fue un poco incauto o arriesgado de mi parte. Pero así arranqué. Y lo único que tenía claro, antes que la historia, fue el escenario de El tiempo entre costuras. Quería recuperar aquel Marruecos de presencia española. He tenido una información privilegiada porque mi madre nació allí. Tenía, entonces, todos los recursos para crear ese escenario. Y así fui trazando las coordenadas, documentándome y escarbando en aquella vida.

María Dueñas¿Así también nació la trama de Misión Olvido?
Sí, idéntico. Pero a partir de un viaje a California que hice hace unos años con mi familia: visité las viejas misiones franciscanas que establecieron los españoles a finales del siglo XVIII y principios del XIX, que conforman el Camino Real. Y me pasó un poco como con Marruecos, en el sentido de pensar que se trataba de una parte muy entrañable de nuestro legado y que era una pena que estuviera tan olvidado y que, pudiendo convertirse en un material literario excelente, nadie lo hubiera tomado todavía. Entonces, ¿por qué no lo hacía yo? Esta vez no quería encarar una novela de época. Por eso, la escribí totalmente contemporánea.
Uno de los ejes de la novela es la inmigración.

¿Qué diferencias hay entre los emigrados de la España del siglo XX y los actuales?
Hubo momentos mucho más duros de nuestra historia en los que, para muchos, la única salida fue ir a América o a otros países de Europa. Es triste cuando uno tiene que exiliarse por razones políticas o emigrar porque verdaderamente no tiene para darle de comer a sus hijos. Generalmente, era gente con escasa calificación que iba con sus dos manos a trabajar de lo que les dieran. Ahora es distinto: la gente que se está moviendo es muy cualificada, universitarios que quizás se acaben quedando en los países a los que van o tal vez vuelvan en cuanto la cosa mejore, cargados de experiencias y de conocimientos. Creo que es enriquecedor moverse. A muchos les gustaría quedarse en su casa, pero pienso que este período de ajuste al mundo y de aprender de otras realidades va a ser, lejos de un desgarro, un tránsito, un momento de enriquecimiento personal.

¿Entonces cree que, dentro de unos años, la actual crisis española podrá ser un contexto rico para escribir una novela?
Para escribirla yo, no creo. A mí me gusta desarrollar algo más imaginativo. Pero ya se están escribiendo novelas sobre la crisis. Material hay, porque necesitamos reflexionar sobre lo que ha pasado.

En base a su experiencia, ¿cómo saldrá parada la educación tras los ajustes del gobierno de Rajoy?
La educación está como todo. Es decir, en mejor estado que en el pasado, pero con muchos pendientes. En España tenemos grandes carencias: cada vez que surgen esos informes sobre cómo nos posicionamos en el mundo en educación, nunca llegamos a los primeros lugares. Creo que nos falta mucho por delante. Arrastramos mucho lastre del pasado.

Y, sin embargo, ¿confía en que allí estará la llave del futuro de España?
Estará en que los jóvenes tengan una ilusión, y en que vean que la educación no es sólo lo que se replica en las aulas. Claro que también lo es, pero ellos pueden contribuir con lecturas, viajes... Viven en un mundo con muchísimas distracciones, como ser los aparatitos y las redes sociales. Todo eso les consume tiempo y dedicación, de manera que hay otros ámbitos a los que van dejando, como la lectura. Llegará un momento en que podamos ir descartando y decidiendo cómo aplicamos los avances a nuestra vida.

¿Ha cambiado la mirada de España respecto de la Argentina a partir de conflictos bilaterales como el affaire Repsol-YPF, por ejemplo?
Sí, la cobertura de ese tema fue importantísima, nos pasamos con eso el día entero. Pero, en España, el afecto por la Argentina es inmenso, y todas estas decisiones gubernamentales no afectan en nada a la relación; sí a la antipatía hacia quien las toma. Pero el vínculo entre ambas sociedades es muy fluido, cariñosa, entrañable. El acento argentino nos sigue encantando: ¡basta con que abra la boca un argentino para que estemos todas derretidas! Siempre ha habido esa conexión por cuestiones literarias, históricas y afectivas, ya que casi todos tienen algún pariente en el árbol genealógico que ha inmigrado a la Argentina.

A tener en cuenta. Tras 20 años como especialista en filología inglesa, María Dueñas debutó como novelista. El tiempo entre costuras (2009) fue un boom: un millón de ejemplares, traducción a 25 idiomas. Con Misión Olvido se consolida como una de las plumas bestseller en habla hispana. 



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