Lo que hay que saber antes de invertir en arte
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Lo que hay que saber antes de invertir en arte

Por Mariano Otálora 02 de Octubre 2013




Comprar obras de arte no es una de mis inversiones favoritas. Soy muy crítico respecto de cómo se fomenta esta práctica utilizando las ganancias que se obtienen sólo con un grupo selecto de artistas. Analicemos por qué no debemos invertir esperando ganar dinero, por lo menos en todos los casos. La clave es saber qué comprar, ya que no toda pintura es arte. ¿El abecé de la inversión? Adquirir obra de algún autor reconocido esperando que pueda valer mucho más en el tiempo o buscar obras de autores desconocidos –por menos dinero– esperando que en algún momento puedan valorizarse. La compra de reconocidos es la inversión más sencilla (y más costosa); lo complicado es detectar oportunidades entre los ocultos.

Lo más parecido a invertir en arte puede ser la compra de joyas de oro o un departamento. Un cuadro se adquiere y se disfruta colgado en la pared con la expectativa de que su valor pueda incrementarse y ganar dinero. Salvando las distancias, en cada caso hay una característica fundamental: tomar posesión inmediata del bien y disfrutarlo a cada momento. Pero nadie está pendiente de la cotización diaria de las joyas o del departamento en que vive, ¿verdad? La posibilidad de exhibir una obra y disfrutarla mientras aumenta su valor es la forma de convalidar la erogación de grandes sumas de dinero. En mi opinión, los valores que alcanzan ciertas obras están totalmente infundados desde el aspecto artístico, como veremos...

Arte IMGAhora bien, ¿dónde podemos comprar arte en la Argentina? El 50 por ciento de las obras se comercializa en las galerías, el 25 % en casas de remate y el resto en forma directa con los artistas. Los tres coinciden: todos van a querer vendernos una obra de arte como valiosa y con proyección de ganar. Ahora, analicemos las peculiaridades de cada canal. Respecto de las casas de remate, las dos subastadoras más importantes del mundo son la estadounidense Christie’s y la londinense Sotheby’s, consideradas las mayores responsables de la especulación y crecimiento de este negocio. Las grandes auctions del mundo son las encargadas de inflar los precios de las pinturas (viven de la comisión de compraventa): a mayor precio, más dinero obtienen. ¿Cómo funciona? Alguien paga por el cuadro de un autor u$s 10 millones y automáticamente el resto de sus obras aumenta su valor. ¿Quiénes ganan? El poseedor de las obras y quienes las subastan.

En nuestro país sucede lo mismo: existen artistas locales premiados y reconocidos que apenas pueden vender sus obras, mientras que muchos galeristas concentran un monopolio de firmas que difunden e intentan explotar al margen de su calidad artística. En relación a las galerías, cada una una tiene su sello y generalmente las atienden los propios dueños, profesionales, aficionados del arte o artistas sin consagrar (el valor de las obras parte de los u$s 100). Finalmente, si bien los grandes artistas ofrecen sus obras a través de representantes o intermediarios, algunos lo hacen a través de su propio taller: el valor agregado de conocer al autor es un plus increíble.

Sin grandes recompensas
La rentabilidad histórica de este negocio en el mundo se encuentra en un 10 % anual en dólares, considerando momentos buenos y malos, por supuesto. ¿Esto significa que con la compra de un cuadro puedo obtener un 10 % anual? La respuesta es contundente: de ninguna manera podemos esperar ganar con el arte. Los ránkings mundiales no incluyen todo el mercado: hay obras que uno compra y, cuando las desea vender, no las quiere nadie. Por lo tanto, cuando se habla de posible rentabilidad, muchas veces se habla de cuadros a los que el común de los mortales no tiene acceso.

Invertir en arte no sólo no garantiza una ganancia: nos puede hacer perder dinero. Porque una obra puede tardar mucho tiempo en revalorizarse, si es que sucede. En muchos casos se emplean rendimientos de obras extraordinarias para influir en los inversores minoristas (las piezas que pueden llegar a comprar no siempre logran la misma valoración). Como en todo negocio, se habla más de las obras con las que se ganó y no se menciona la cantidad con las que se perdió.

Lo ideal es comprar una obra porque nos gusta y nos resulta atractiva, al margen de la posibilidad de ganar dinero. Al momento de hacer una inversión hay que asesorarse con marchands o galeristas para no malgastar el dinero en una corazonada.
Invertir en arte es parecido a apostar en un casino. La diferencia es que comprando un cuadro difícilmente se pierda dinero, pero probablemente tampoco se gane.

Consejos para enmarcar

*Cuidado con la procedencia de la obra: hay muchas falsificaciones y piezas robadas.

*Compre la mejor obra posible de cada artista, aquella que represente su verdadero estilo y su mejor momento.

*Las medidas de los cuadros más comercializados y demandados son 50x60 o 60x80 cm.

*Analice el estado de conservación de la obra y que no haya sufrido restauraciones importantes.

*Adquiera la obra en subastas o galerías reconocidas: le brindará un valor adicional como antecedente de procedencia.

*Exija y conserve la factura de compra y todos los certificados de autenticidad.

*Los cuadros al óleo y el acrílico en tela son los más demandados, seguidos por el pastel, la acuarela, los dibujos, el arte digital, la fotografía y las esculturas.

*Lo ideal es buscar alternativas diversificadas para no invertir grandes sumas en una sola obra. Se puede armar una cartera con riesgos diferentes: 50 % en consagrados argentinos,
30 % en latinos y 20 % en emergentes.


El autor es Lic. en Administración de Empresas, especializado en planificación financiera. Autor de los libros ¿Qué hacemos con los pesos?, Del colchón a la inversión e Inversiones para todos. www.salirdelcolchon.com.ar

Foto: Archivo Apertura. Cuadro de Zandor Ziffer.



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