Las súbditas de Máxima
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Las súbditas de Máxima

Con Máxima ya coronada, cuatro compatriotas radicadas en el país de los tulipanes cuentan qué tienen en común ambas culturas y cómo les cambió la vida el look & feel de la princesa nacida en Buenos Aires.

Por Walter Duer 25 de Abril 2013




Liliana Gallardo, Ámsterdam:
Llegó a Holanda en 2005. Es música “apta para todo público”, según su propia definición, porque en su repertorio se encuentran el jazz y el folclore argentino, el tango y el rock. A pesar del tiempo transcurrido, asegura que aún no encontró su hogar. “Me siento casi en casa, pero buscando casa”, detalla. Considera Ámsterdam un lugar mágico, en el que “podés pasar del naturalismo al neorrealismo en un ogenblijk, o sea, en un abrir y cerrar de ojos”. Lo que más la cautivó de Holanda es que se trata de un país “en el que se respetan los ideales, culto por excelencia, que tiene en cuenta a la gente desde lo social y lo urbano”. Entre sus logros profesionales en su tierra adoptiva, se destaca haber cantado en el Concertgebouw, la casa de conciertos inaugurada en 1881. Lo hizo en 2012, en el marco del Open Day, una jornada en que se invitó a cantantes y músicos anónimos a exhibir su talento. Considera que el reinado de Guillermo y Máxima se perfila como flexible y atento a las solicitudes de la gente. “Máxima es la representante argentina en Holanda: los que vivimos acá tenemos que apoyar su gestión y, al mismo tiempo, señalar los errores que puedan perjudicarnos”, concluye. Luego, suelta las formalidades y agrega: “Los quiero mucho, estoy muy contenta con la nueva familia real”.

Liliana Gallardo IMG
Silvana Della Penna, Groningen: Llegó a Groningen en marzo de 2011 para hacer un trabajo de colaboración con el Departamento de Patología y Medicina Biológica del Hospital Universitario de esa ciudad, como segunda y última parte de su doctorado iniciado en la Universidad de Buenos Aires. Pero también es presidente de ALAS (Association of Latin American Students), una organización sin fines de lucro, con apoyo de la Universidad de Groningen, fundada y dirigida por estudiantes de doctorado y de máster, que tiene como objetivo hacer sentir “como en casa” al estudiante latino que recién llega. También busca establecer un puente entre los países latinos y Holanda para fomentar el intercambio cultural. “Mi tarea principal es coordinar las actividades que realizamos, como charlas o excursiones, y participar de reuniones mensuales con representantes de la Universidad de Groningen y otras asociaciones de estudiantes internacionales con las que realizamos algunas acciones en conjunto en África, India, Turquía e Indonesia”. Para ella, la adaptación fue buena y rápida: “Es un país organizado y limpio, con gente respetuosa y honesta, aunque un poco más individualista”, opina. 

Una de las diferencias con la Argentina que más le llamó la atención fue la forma de enseñar: “Acá se espera que el alumno participe de la clase, que responda y plantee dudas. Si no lo hace, el profesor considera que no le interesa aprender o que no entendió nada”, detalla la especialista. De sus sondeos entre colegas y locales, notó que “Máxima le dio a la familia real un toque más humano y alegre, más cercano a la gente en los actos y en las celebraciones”. Considera a la próxima reina como una persona abierta y auténtica, espontánea y alegre: “Son sus principales rasgos de argentinidad”.

SILVANA _ IMG

Mariana Rosa, Utrecht: “Conocí Holanda por primera vez en abril de 2011 gracias a un intercambio organizado por Rotary Internacional que permitió que cuatro jóvenes profesionales de la Patagonia viniéramos para interactuar con colegas y promover el intercambio cultural entre nuestros países”, recuerda esta neuquina, hoy habitante de Utrecht. “Me enamoré desde un primer momento de esos canales que atraviesan las callecitas medievales y las vuelven de ensueño, de los campos verdes salpicados con algunas ovejas y de los molinos como telón de fondo”, enumera. Profesora de lengua y literatura inglesa y poeta, fue beneficiada con una beca del Distrito Rotario Holandés 1570 para cursar el máster de Investigación en Estudios Literarios Comparados en la Universidad de Utrecht, al tiempo que Neuquén la apoyó para que fuera su representante en Holanda. Hoy, aprovecha sus clases al máximo, participa de conferencias y seminarios y da charlas sobre la Argentina en su rol de becaria de Buena Voluntad de Rotary. En sus ratos libres despunta otro vicio: el tango, que interpreta junto a la cellista salteña Romina Granata, también radicada en aquel país.

“Mi proceso de adaptación fue muy bueno. Los holandeses son muy abiertos y manifiestan interés por las culturas extranjeras, en particular si uno es argentino”, explica. Esto ocurre, según la propia Mariana, “por el afecto y la admiración que el pueblo siente por Máxima: los argentinos somos recibidos con particular simpatía en todos lados, conocen nuestros vinos, nuestros paisajes y Adiós Nonino”. La pieza de Ástor Piazzolla fue interpretada en el casamiento de la actual pareja real y son muchos los habitantes del país de los tulipanes que recuerdan la lágrima fuera de protocolo que rodó por la mejilla de Máxima mientras sonaban sus acordes. “Algo que les llama la atención es lo expresivos que somos los argentinos, con nuestra gestualidad y facilidad para transmitir nuestras emociones. Es esa virtud una de las razones que hicieron de Máxima un personaje tan querido en este país”, concluye.

Mariana Rosa con tulipanes

Georgina Zinno, Ámsterdam: Escritora, lleva cuatro blogs (tres en español y uno en inglés). Uno de ellos, Holanda Hispánica, abarca desde diferentes ángulos la cultura y la historia de los Países Bajos. Con marido holandés, llegó a este país en 2003, luego de tres años en Barcelona. Arribó con un bebé de 20 días en brazos. “Los dos primeros años fueron los más duros, con el idioma como la barrera más difícil”, recuerda. No siempre fue sencillo vivir del producto de su pluma, por lo que debió ocuparse en todo tipo de trabajos, desde vendedora en una librería hasta operadora de servicio al cliente para una empresa estadounidense, pasando por coordinadora de voluntarios en una ONG para inmigrantes latinoamericanos. 

GEORGINA

Encuentra más diferencias que similitudes entre Holanda y la Argentina: “Desde el clima y la falta de confianza en la gente que no conocen hasta la importancia que dan al orden y la puntualidad”, enfatiza. Sin embargo, hubo un momento en el que finalmente se sintió integrada: “Cuando llegué, me parecía casi imposible andar en bicicleta y maniobrar el paraguas al mismo tiempo en los días de viento y lluvia, pero finalmente lo conseguí: es el súmmum del ser holandés”.

Sobre la nueva reina, asegura que “estamos todos muy expectantes, con la confianza más puesta en ella que en Guillermo”. Considera que “Máxima es una figura muy querida, una mujer con garra, que sabe lo que quiere y que pone su energía y trabajo para mejorar muchas cosas”. Cita, como ejemplo, los microcréditos y los proyectos de apoyo a la educación. “Creo que donde más se nota la argentinidad de Máxima es en su carácter: es abierta, simpática, sin miedo a decir lo que piensa y muy tolerante con otras culturas”.

 



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