La cosecha del jardinero fiel
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La cosecha del jardinero fiel

Por Andrea del Rio 23 de Diciembre 2013




Lavanda, rosa, madreselva, miel, naranja, oliva, siempreviva, verbena... Aromas que evocan frescos amaneceres de verano, iridiscentes atardeceres de otoño, siestas de la infancia arrulladas por el rugido tenue del mar, ensoñaciones adolescentes bajo la sombra cómplice del jardín familiar... La inspiración para rescatar ese universo olfativo en formato de fragancias biológicas lleva, desde hace casi 40 años, la firma de Olivier Baussan. Todo comenzó en 1976, en las colinas de la Haute Provence, entre los Alpes y el mar Mediterráneo: con un alambique y un profundo conocimiento de las plantas que crecen en esa zona privilegiada del sur francés, el por entonces joven emprendedor comenzó a destilar aceite esencial de romero para vender en los mercados locales.

Ese fue el germen de L’Occitane, una compañía familiar de cosmética natural premium que, en forma pionera, apostó a los principios de la fitoterapia para definir las fórmulas de sus productos. “Se espera que el mercado mundial del segmento crezca un 10 por ciento cada año hasta 2016. Los consumidores son cada vez más sensibles a las cuestiones medioambientales”, celebra Baussan, en diálogo exclusivo con Clase Ejecutiva.

De algún modo, el empresario galo puede sentirse reivindicado. Desde el minuto cero, su plan de negocios contempló la por entonces subestimada dimensión de la responsabilidad social empresaria. En uno de sus viajes de exploración por el mundo, a la búsqueda de ingredientes auténticos y técnicas tradicionales, Baussan descubrió que, en Burkina Faso, y desde tiempos inmemoriales, las mujeres protegen su piel del viento extremadamente caliente con una pasta nutritiva que extraen de las nueces secas y trituradas de un árbol sagrado en ese país del África occidental. Dio así con la manteca de karité que, desde la década del ‘80, es un éxito del portfolio de L’Occitane. Para que se entienda: la crema para manos se vende a razón de ¡una cada 20 segundos en el mundo! Baussan implementó, entonces, un revolucionario programa de desarrollo duradero con las cooperativas de recolectoras de karité que, actualmente, involucra a 11 mil mujeres en forma exclusiva.

Olivier BAUSSAN 8 by FXE

Y, en los años sucesivos, estableció políticas similares con otros proveedores, como los apicultores del valle de Valensole, los productores de arroz rojo de Camargue o los cultivadores de almendros de Gard. “Hay que ser sincero: debe haber acciones reales detrás de la comunicación de las iniciativas de RSE. Es una premisa que se aplica a cada una de nuestras actividades, desde la concepción de los productos hasta su distribución en las tiendas. Nos ocupamos de que cada proyecto consuma la menor cantidad de recursos posible y recicle lo más posible”, plantea Baussan. Y, con sinceridad apabullante, reconoce que “si bien desde el principio estuvimos comprometidos con acciones ecológicas y sociales, no sabíamos que éramos actores de la sostenibilidad. Lo hicimos porque nos resultaba natural y auténtico respetar a la naturaleza y a las personas”.

En 2006, para llevar más allá la fidelidad a esos valores, se creó la Fundación L’Occitane, con dos ejes de acción: el apoyo a los discapacitados visuales junto con la ONG Orbis y la emancipación económica de las mujeres de Burkina Faso a través de acuerdos de comercio justo, prefinanciamiento de la producción, asistencia logística y administrativa para la exportación, fondo social para proyectos educativos y sanitarios de cada cooperativa. Baussan, sin embargo, aclara: “Al momento, la RSE depende de la conciencia y el compromiso voluntario de la alta dirección y los accionistas de las compañías. Por desgracia, no es suficiente para resolver los urgentes problemas medioambientales del planeta. Creo que las políticas públicas y los tratados internacionales deben dar rápidamente un marco, con mejoras, medios y sanciones, para aumentar la concientización e instar a todos a predicar con el ejemplo”. Esa visión ha contribuido al posicionamiento de L’Occitane como sinónimo del arte del bienestar a la francesa: activos biológicos y aceites esenciales dan origen a productos naturales que relatan, desde hace cuatro décadas, una historia tan verdadera como inspiradora.



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