La belleza, un bien eterno
Lifestyle

La belleza, un bien eterno

Una de las empresas líder del sector creció gracias a la importancia del cuidado de la imagen. Su historia. Por Andrea del Rio 31 de Marzo 2014

 



“Fifty can be just the beginning of things”. La frase de la actriz Rita Wilson con que Harper’s Bazaar USA tituló la entrevista que recientemente le realizara el designer Tom Ford es, quizás, uno de los mensajes más inspiradores que se difundieron en los medios (y replicaron en las redes sociales) a propósito del Día de la Mujer. Suele decirse que ‘los 50 son los nuevos 40’, proclamando el desplazamiento de la barrera cronológica que determina hasta cuándo se es joven, ergo, objeto y sujeto de deseo. 

Justamente cinco décadas en la Argentina celebró L’Oreal, una de las brands cosméticas líderes en el mundo, cuya historia de éxito se basa, desde 1909, en su profunda convicción en el poder de la belleza. Corría 1963 cuando la marca francesa inauguró su filial local. Pronto, tres productos revolucionaron los hábitos de cuidado personal de la época. Se lanzó Imédia Crème, “la primera tintura de oxidación rápida en el mundo que aclara y colorea de manera simultánea”; se presentó Elnett, una laca para peinar que, gracias a la tecnología de la microdifusión, aseguraba la inalterabilidad de los complejos looks capilares de moda en plena psicodelia; y, finalmente, se introdujo Dop, el primer champú sin jabón. El siguiente gran hito llegó en los ‘80, de la mano de Préférence Excellence, kit precursor en el segmento de la coloración a domicilio. “En estos 50 años, L’Oreal contribuyó con el desarrollo del mercado cosmético, dinamizando las categorías que lo componen. Esa innovación con base en la investigación científica, que es el ADN de la compañía, introdujo nuevos gestos de belleza a partir de productos que se convirtieron en referentes”, valora Silvia Tripoloni, directora de Relaciones Públicas y Comunicación Corporativa.

Consciente de que la belleza es un negocio infinito, la compañía diversificó a tal punto su portfolio que, más de 100 años después de su fundación, acumula la friolera de 28 marcas que “exaltan, embellecen, refuerzan y rejuvenecen” rostro, piel y cuerpo. Con 22,5 millones de euros en ventas (2013) y 611 patentes registradas, el ránking por segmento posiciona en el primer puesto a los productos para el cuidado de la piel (29,1 %), seguidos de las categorías maquillaje (21,5 %), cuidado del cabello (21 %), coloración (14,1 %) y fragancias (9,7 %). En cuanto a la penetración por zona geográfica, los nuevos mercados (América latina, África, Medio Oriente, Europa del Este y Asia) representan el 39 %, mientras que Europa occidental aporta 36 % y América del Norte, 25 %.

Tripoloni revela que “en la Argentina, hemos visto el ingreso de segmentos etarios que antes no se acercaban a la cosmética con respaldo científico, como las chicas jóvenes, quienes ahora realizan pequeñas inversiones”. También los varones significan un territorio conquistado: “Durante mucho tiempo, el hombre tuvo como gesto de belleza uno bastante limitado: afeitarse y luego aplicar algún producto para calmar la piel. Hasta que lanzamos Biotherm Homme, que interpretó lo que ellos están dispuestos a hacer para cuidarse. Tras muchísimos estudios de mercado locales, descubrimos que les interesa probar formulaciones como hidratantes, antiarrugas, antibolsas y para el abdomen”, detalla.

Consciente de que la belleza es un negocio infinito, la compañía diversificó a tal punto su portfolio que, más de 100 años después de su fundación, acumula la friolera de 28 marcas. 

Según un relevamiento de la marca, dos de cada cinco hombres consideran que el uso de cremas los representa tanto como a las mujeres. Los cambios socioculturales también explican el explosivo protagonismo de la franja senior: “Antes, la gente no tenía vida social ni profesional más allá de los 50 años. Hoy, las mujeres de 60 en adelante siguen activas y, por ende, demandan productos que las acompañen en su proceso de maduración. Saben que ya no son jóvenes, pero asumen que eso no implica renunciar a una piel con color, luminosidad y firmeza”.

Sin dudas, la apariencia personal es un valor social cada vez más cotizado. Sin embargo, los patrones de búsqueda son (deberían ser) cada vez más personales. Quizás, en un futuro no muy lejano, otra de las máximas de L’Oreal demuestre su preclara valía: la universalización del concepto de belleza no implica uniformidad, ni siquiera transversalidad. Apenas el permitirse un gesto cotidiano que alimente la ilusión de asir ese bien tan esquivo como eterno.

 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas