La avanzada del arte argentino en Nueva York
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La avanzada del arte argentino en Nueva York

Aunque la movida es aún incipiente, varios compatriotas –entre galeristas, gestores y marchands– estrechan lazos con ferias, instituciones y críticos de la Gran Manzana, buscando posicionar a los artistas del río de la Plata.

Por Laura Mafud 29 de Mayo 2013




Brasil está de fiesta. Mientras la tierra verdeamarela prepara el Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016, sus obras de arte transitan tiempos de esplendor, tanto así que están conquistando el nada fácil mercado neoyorquino, ayudando a posicionar, con fuerza transitiva, el arte latinoamericano. El argentino, en tanto hermano menor, se mueve tímidamente en la Gran Manzana y espera algún batacazo para su despegue. “Solo del tres al cinco por ciento de lo que se vende de mayo a noviembre en Nueva York es arte argentino”, señala Ignacio Gutiérrez Zaldívar, desde Zurbarán, que lleva realizadas 37 muestras en los Estados Unidos, en cuyo circuito artístico se mueve como pez en el agua.

No obstante, no son pocos los compatriotas, entre galeristas, marchands y gestores culturales, que se animan a fortalecer los vínculos con la ciudad que nunca duerme. “Un artista ya no vive sólo del plano local, sino de sus galerías estrechando lazos con galerías de otros países”, sostiene Gastón Deleau, impulsor de las ferias Perú Arte Contemporáneo, Buenos Aires Photo, Lima Photo y Gallery Nights, además de director Comercial de Arte al Día.

La Gran Manzana. Ignacio Gutiérrez Zaldívar es un conocedor del mercado del arte argentino y su influencia en Nueva York.

En Nueva York existen un par de espacios con bandera albiceleste, como la galería Praxis, fundada en 1977 en Buenos Aires por el marchand Miguel Kehayoglu, o CDS Gallery, dirigida por Clara Sujo. Marcela Sánchez Zinny, al frente de SZ Consultores en Arte, hace referencia a la galería del venezolano Henrique Faría, quien representa a artistas rioplatenses como Luis Benedit, Horacio Zabala y Leandro Katz.

“Hasta el momento, no hay ninguna galería que se dedique exclusivamente al arte argentino”, señala Gutiérrez Zaldívar, quien agrega que “en las últimas décadas creció el interés por las obras cinéticas de Luis Tomasello (cuyos cuadros se venden a entre u$s 50 mil y u$s 80 mil), Julio Le Parc (que se cotiza en u$s 500 mil) o Antonio Seguí. Parece ser que los argentinos, para tener éxito en el exterior, tienen que vivir en París: Le Parc, Seguí y Tomasello viven en la Ciudad Luz”, dice, con cierto guiño, Gutiérrez Zaldívar.

En tanto, en las grandes subastas neoyorquinas, que concentran el 95 % de los remates del país del norte, “se lucen referentes locales como Antonio Berni, León Ferrari, Juan Melé, Graciela Sacco, Marcelo Bonevardi, Guillermo Kuitca, Rogelio Polesello, Sarah Grillo y Benito Quinquela Martín”, enumera Guillermo Ruberto, coleccionista y protesorero de la Asociación Amigos del Mamba.

It’s up to you...
Buscar la internacionalización fue lo que motivó a Maximiliano Ares y Lucas Kokogian, quienes comandan la galería Azur, ubicada en el barrio de la Recoleta, a planificar el desembarco en Nueva York de dos de los artistas que representan: Santiago Villanueva y Adriana Minoliti. Lo harán a través de un partner –también argentino– basado en los Estados Unidos. “Aunque son artistas muy jóvenes, han logrado reconocimiento por su trabajo; por eso creemos que es momento de dar un paso más para imponerlos en otros horizontes”, comenta Ares.

Así, viajarán a principios de julio a Nueva York para trabajar en una muestra que presentarán el 1º de agosto y que estará abierta al público hasta fin de ese mes. La exposición se realizará en Bushwick, un barrio al noreste del distrito de Brooklyn que, como define Ares, es the next big thing: “Luego de la expansión del SoHo en los años ‘70 y de Williamsburg en los ‘90, el lógico crecimiento de las galerías y la focalización del arte emergente se congregó en este barrio fabril que hoy está en plena reconversión de su fisonomía. Es el lugar ideal para presentar a nuestros talentos: el entorno que se vive y el aire que se respira es plenamente artístico, cuna ideal para músicos, escritores, pintores y creativos en su más amplia definición”, agrega Ares.

Adriana Minoliti pintura FAENA
En exposición. Adriana Minoliti, una de las artistas a desembarcar en Nueva York.

La muestra se montará en Quebracho, un espacio dedicado a la realización de marcos artesanales para grandes galerías y museos reconocidos en el área de Manhattan y Boston, que cuenta con un lugar preparado para llevar adelante exposiciones contemporáneas y es comandado por Marcelo Bavaro.


“Es un experto conocedor y coleccionista del mercado argentino y mundial del arte, quien nos ayuda a entender la nueva dinámica artística en Bushwick”, comenta Ares. “Como los alquileres de Williamsburg subieron tanto que se convirtieron en impagables –están a los niveles de Manhattan–, los artistas que se tomaban el tren siguieron una estación más y se bajaron en Bushwick. Es un lugar creativo, bohemio, donde se reúnen muchos hispters”, completa Bavaro.

El director de Quebracho, que tiene 47 años y hace tres décadas vive en los Estados Unidos, heredó de su padre la pasión por el arte y el coleccionismo. Entre sus clientes figuran los museos Metropolitano y Moma, así como las casas de subastas Christie’s y Sotheby’s. “Se nos ocurrió promocionar a algunos de los talentos nuevos para no estar tan basados en los históricos”, agrega Bavaro.

A esta estrategia de posicionamiento están apelando otros galeristas y marchands latinoamericanos con fuerte presencia en Nueva York, permitiendo que los ojos se posen sobre la obra de artistas brasileños, mexicanos y peruanos.

Ares insiste en que es hora de apostar firmemente al arte argentino: “Figuras de Perú, Colombia, Brasil y México están logrando un reconocimiento pleno del mercado. Nuestros artistas no están alejados de los valores estéticos y la calidad de aquellos, pero sí a mucha distancia en precios. Nuestro arte es muy barato en relación precio-calidad”. De hecho, un cuadro que en Buenos Aires se vende a u$s 10 mil, en los Estados Unidos podría cotizarse 10 veces más.

El arquitecto mendocino Gonzalo Casals vive en la Gran Manzana desde hace 11 años. En 2006 fue fichado por el Museo del Barrio como coordinador de Programas Públicos, luego se hizo cargo del área de Educación y desde hace 6 meses es Deputy Executive Director. “El museo iba a cerrar para volver a abrir después de una restauración y quería expandir la audiencia a través de otras disciplinas. Me contrataron, por un año, para crear distintos programas de las artes visuales. El proyecto salió tan bien que me fui quedando”, comenta.

Fundado en 1969, el Museo del Barrio, dedicado al arte latinoamericano y, en particular, al de Puerto Rico, está ubicado en ‘El barrio’, como se conoce al East Harlem, donde se concentra la mayor comunidad hispanoparlante de la ciudad. Tiene una colección permanente de objetos precolombinos, así como exposiciones temporales de escultura, pintura y fotografía. “Hoy, los latinos somos el 35 % de Nueva York y el 30 % en todo el país. Por eso hay un auge del arte latinoamericano, con mucho más interés en Brasil, México y Cuba”, sostiene Casals.

Cada dos años, el museo realiza una muestra con emergentes: “Siempre hay un porcentaje de argentinos pero son, mayoritariamente, compatriotas que están radicados acá”, comparte. Tal puede ser el caso de los contemporáneos Liliana Porter, Rafael Bueno, Mariano Ferrante y Raúl Conti, quienes viven en la Gran Manzana. La próxima bienal abrirá sus puertas en junio: de los 40 artistas que participarán, Casals adelanta que habrá dos o tres argentinos, aunque aún no puede revelar más detalles. Sí anticipa que, en 2014, cortaría cintas una retrospectiva de la obra de Marta Minujín. “La mejor apuesta que pueden hacer los artistas argentinos para entrar en el mercado internacional es arteBA. La Argentina no está en al nivel de Brasil en tanto marca país, pero Buenos Aires sigue siendo asociada a la cultura”, señala el funcionario.

Latin power
Nueva York es una ciudad que respira arte. Sólo en el barrio de Chelsea, donde el escultor y pintor argentino Raúl Conti tiene su estudio, hay unas 600 galerías. “Pero últimamente adquirió gran renombre el arte brasileño. Incluso el arte uruguayo tiene mayor importancia relativa en el volumen de ventas, especialmente por la participación de artistas como Joaquín Torres García, José Gurvich y Pedro Figari”, agrega el coleccionista Guillermo Ruberto.

“Es un mercado muy atractivo: hay al menos cinco ferias anuales destinadas al arte contemporáneo”, comenta Deleau. Una de ellas es Pinta, creada en 2007 por su socio en Arte al Día, el gestor cultural Diego Costa Peuser: “Tendrá secciones de arte moderno, contemporáneo, emergente y centroamericano”, adelanta respecto de su séptima edición en la Gran Manzana, cuya inauguración está prevista para el 14 de noviembre en el Lower Manhattan. De las ediciones anteriores participaron, en promedio, unas cinco galerías argentinas, sobre un total de 60 espacios.
Santiago Villanueva2
Exposición II. Santiago Villanueva, otro de los artistas que llegará a Nueva York.

“Trabajo el arte latinoamericano y de qué manera darlo a conocer en Europa y en los Estados Unidos. Pinta no es solo una plataforma para vender sino un espacio que les sirve a los curadores para relacionarse con los artistas. Es una feria muy concurrida por estadounidenses, va gente del Moma, del Metropolitan. Y hoy hay una mirada de interés hacia Latinoamérica. Con el momento que atraviesa la Argentina, con más razón hay que trabajar en la internacionalización para no depender solamente de las economías locales”, agrega Costa Peuser.

En la edición 2012 participaron las galerías argentinas Arte x Arte, Carmen Sandiego, Document Art Gallery, Espacio Makarius y Teresa Anchorena. Y una de las artistas invitadas fue la argentina Liliana Porter, ganadora de la Beca Guggenheim 1980 y residente en Nueva York.

Según las fuentes consultadas, el escaso movimiento de obras argentinas en la Gran Manzana tiene varias explicaciones. “A veces hay un gran desconexión entre el perfil de los artistas neoyorquinos y el de los argentinos, esencialmente respecto de cómo hablan de su trabajo. No es necesariamente un tema de representación, sino de estar conectados con el pulso neoyorquino. En los Estados Unidos, los artistas tienen dos trabajos: el de artista propiamente dicho, y el de ser su propio manager”, señala una fuente que prefiere escudarse en el off the record.



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