Jairo: “La oposición se ha vuelto invisible”
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Jairo: “La oposición se ha vuelto invisible”

Históricamente comprometido con el radicalismo, el cantautor analiza la década de gobierno kirchnerista y el vacío de representación disidente.

Por Jesica Mateu 03 de Mayo 2013




“Cuando uno vive afuera, se va creando una especie de país ideal a la distancia. Al volver a la Argentina, cuando terminaba la dictadura, me encontré con que éste no era el país que yo creía. Tuve que hacer un trabajo de readaptación muy grande. Pero la conclusión a la que llegué fue que, si bien era cierto que la Argentina había cambiado mucho, yo tampoco era el mismo. Eso me permitió equilibrar el juego”, revela Jairo, el cantautor cuyos 40 años de trayectoria se han identificado siempre con la democracia en general, y con el radicalismo en particular.

¿Y cómo percibe a la sociedad hoy, a 30 años del regreso de la democracia?
Estamos bastante intolerantes. No hemos madurado mucho. Nos cuesta concretar una democracia fuerte en la que todos podamos confiar plenamente. Y creo que la razón es que esperamos mucho de ella, cuando no es más que una herramienta. Entonces, si no sabemos servirnos de esa herramienta, las cosas no van a ir bien. Además, a veces somos un poco diletantes. Es un país muy especial, porque tiene un partido muy fuerte, como el justicialista, que, además de predominante, es camaleónico. Entonces, abre el juego para donde quiere y para donde le conviene.

¿Hasta cuándo ciertos modos de hacer política pueden seguir atribuyéndose a la pretendida juventud del sistema?
No somos tan jóvenes. Creo que eso lo decimos tratando de convencernos a nosotros mismos de que es así, porque nos conformamos con delegar. Entonces, no nos hacemos cargo de las situaciones. Y somos muy ‘veletas’. A veces, yo mismo he pregonado que la gente tenía que manifestarse más; y después, cuando se manifestó más, he dicho: “Uy, deberíamos ser un poco más condescendientes”. Esa actitud, que ha sido la mía, creo que es la de la mayoría de los argentinos.

Cantando

¿Entonces cree que la responsabilidad le cabe tanto a la clase política como a la sociedad?
Es muy importante ser franco y que el juego sea claro para todos. Siempre se trata de buscar soluciones a través del diálogo y de la inteligencia. Tenemos un potencial muy grande como país pero, por ejemplo, comparándolo con décadas atrás, la educación en la Argentina se ha desmoronado. Y da mucha pena. Yo fui a una escuela pública, pero hoy se ha perdido la expectativa en ese ámbito. Hay que buscar una solución, porque creo que es muy importante que haya educación para todos, que todos tengan una oportunidad de formarse en buenas condiciones. Mi generación ha tenido esa chance, pero la desbarató. No sé si fue consciente o inconscientemente pero, en cualquier caso, estuvo muy mal.

Toda su vida pública ha estado identificado con el radicalismo. ¿Cómo analiza su rol en esta década de kirchnerismo?
Es cierto, tengo una tendencia radical desde hace años. Y en Francia y en España tenía una gran inclinación por el socialismo. Y el equivalente que hay en el radicalismo me gusta... ¡Lo que pasa es que hay cada vez menos! La oposición se ha hecho, a la vista de los medios, casi invisible, no tiene espacio. Parece que la gente estuviera empecinada en seguir una cosa y ha desechado un poco las opciones. ¡Pero si son múltiples! Lo muestra un poco Santa Fe, donde hay una unión de varios partidos que ha ganado muchas elecciones seguidas. Evidentemente, la gente está contenta, a pesar de los inconvenientes que han tenido últimamente... Pero uno va a Rosario y es una de las ciudades que más y mejor ha crecido. Sí, Santa Fe es una provincia que me gusta muchísimo.

En acción. A Jairo el escenario le sienta más que bien. En 2011, en el Mundial de Tango, interpretó Golondrinas, con el Luna Park como testigo de la noche.

¿Pero qué le falta al radicalismo para visibilizarse como oposición?
Un amigo me decía que el problema que tiene el radicalismo, con respecto al peronismo, es que no sabe estar en el poder. Y el peronismo siempre ha sido un partido de poder: cuando no lo tiene, lo busca con un ansia irrefrenable. De hecho, nunca ha sabido ser oposición: cada vez que había oposición peronista, el gobierno de turno tenía problemas. Es cierto, desde ya, que muchas veces esos gobiernos no han sabido hacer una buena gestión, pero eso se ha visto amplificado por la actitud de la oposición. Por otra parte, las administraciones que han sucedido al primer peronismo y las intermitencias de los gobiernos democráticos por los golpes militares, han hecho mucho daño al civismo del hombre de la calle, no le ha permitido desarrollar su propio proyecto. Y, como se ha visto desengañado muchas veces, opta por lo que conoce. Y está bien que sea así. Eso sí, yo nunca me voy a encolumnar en una tendencia política, aunque puedo apoyar o mostrar un pocos mis sentimientos con un detalle, como ir a cantar el himno en un acto.

¿Por qué lo aclara? ¿Lo incomoda la presión para que artistas e intelectuales se definan políticamente?
Mi compromiso con el público es puramente artístico. Después, cada uno ve en el artista lo que quiere ver. El asunto es que uno no especule con eso, sino que viva con una gran libertad. Eso es lo mejor que se puede hacer. Últimamente, los artistas se han visto involucrados en discusiones que creo que no merecen.

 

 



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