La Brujita analizada por La Bruja, su papá
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La Brujita analizada por La Bruja, su papá

Por Juan Ramón Verón. 30 de Enero 2015

Para Sebastián, el fútbol siempre fue lo primero. Era su mejor juguete. Todos los días me acompañaba a los entrenamientos, vivía pegándole a la pelota y a los cinco años, cuando volvimos de Colombia, donde yo jugaba, empezó en el fútbol infantil de Estudiantes. Como su categoría no estaba formada, jugaba con los más grandes, chicos de 7 años, y ahí arrancó con Martín Palermo. Yo trabajaba como DT y él se quedaba conmigo en el club hasta que volvía a casa: mientras entrenábamos, se quedaba en el frontón del estadio y le daba todo el día. No se cansaba nunca.

Le tocó debutar en Primera en un mal momento del club: Estudiantes estaba en zona de descenso y finalmente perdió la categoría. No fue una situación muy linda. Al poco tiempo, se lo llevó Boca. También lo quería River, pero estaba Bilardo en Boca y eso tiró más: Carlos era conocido nuestro, yo sabía cómo trabajaba... Igual, estuvo muy poco tiempo, porque enseguida se dio su transferencia a Sampdoria, de Italia.

Sebastián fue siempre un jugador inteligente, al que le gustaba mucho aprender. Lo fue desarrollando en la cancha, y el hecho de haber estado con Bilardo lo ayudó en su formación. También, cuando llegó a Italia tuvo la suerte de tener a Sven-Göran Eriksson, un DT sueco que lo esperó lo necesario. El fútbol italiano le cuesta mucho a los que van, pero a Sebastián le sirvió para crecer en su carrera. Eriksson también lo llevó a Lazio y, de ahí, dio el salto definitivo a Manchester United.

Creo que tendría que haber rendido más en los Mundiales: no se le dio el llegar a jugar una final. El que más me gustó fue el de Francia ‘98: fue lindo y la Argentina debería haber llegado más lejos. En 2002 el equipo hizo muy buena eliminatoria pero en el Mundial se quedó sin fuerzas.

Más allá de jugar en Europa, Sebastián siempre quiso volver a Estudiantes. Me lo comentó a fines de 2005, y ahí supe que en poco tiempo más pegaría la vuelta. Él nunca se alejó, en realidad: estuvo colaborando a la distancia, en las vacaciones se entrenaba en el club y, cuando regresó, hizo una campaña muy linda, con el campeonato y la Libertadores, hasta llegar a la final con el Barcelona, que hizo todo para ganar.

Sebastián nunca quiso ser técnico. Él se veía en la parte de la organización. Encontró la posibilidad de ser dirigente y me pareció bien: quiere al club, lo conoce de punta a punta, se preparó y siempre tuvo conocimiento de lo que le falta y lo que le sobra. No me extrañó para nada que llegara a ser Presidente. Puede tener aciertos o errores, pero está empapado de Estudiantes y por eso lo eligieron. Además, siempre tuvo gestos de buena voluntad hacia la comunidad en La Plata, con escuelas u hospitales, y lo quieren tanto los pinchas como los de Gimnasia. Lo importante: es buena persona.

*Exjugador de Estudiantes. Campeón de la Libertadores 1968, 1969 y 1970 y de la Intercontinental 1969.



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