Guillermo Francella:
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Guillermo Francella: "Hay un fanatismo que no le hace bien a nadie"

La política y la economía nacional, pero también la inseguridad y la educación, según la visión del actor más popular de la Argentina. En una entrevista exclusiva, confiesa que la extrema polarización le preocupa por sus efectos en las futuras generaciones. 

Por Jesica Mateu 24 de Abril 2013




“Cuando pasan los años, a uno le parece medio patético seguir haciendo el personaje de atorrante o de banana que gana chicas. Tengo ganas de decir cosas más profundas”. La confesión de Guillermo Francella, el actor más popular de la Argentina, si bien formulada en relación al viraje profesional que encaró hace unos años para probarse la piel de personajes diferentes –incluso antagónicos– a los que lo posicionaron como capocómico, bien podría extrapolarse a lo que siente como ciudadano.

Lejos de ser uno de esos ídolos artísticos que habitualmente se pronuncian sobre los temas más calientes de la agenda política y económica, Francella se muestra prudente y equidistante. Con una cautela extrema que, en ocasiones, no logra disimular cierta incomodidad, hace gala de sus años de oficio al evitar, todo el tiempo, la tentación de formular declaraciones tajantes, rotundas, polémicas. Deja en claro que no es así como le interesa llegar a los titulares de los medios (ni lo necesita). Y, sin embargo, es justamente desde esa mezcla de sensatez y sentimientos que Francella asume una mirada crítica sobre la realidad argentina que, sin dudas, representa el sentir de tantos otros que le escapan a la polarización como mandato de época.

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Francella dixit.
"Si estoy trabajando con alguien y se tocan temas políticos, discutimos y se genera algo raro".

¿Considera que la sociedad está demasiado intolerante y confrontativa?
Creo que la situación tiene que ver con todo, con un lado y el otro. Esta cosa fundamentalista de la oposición y del oficialismo a ninguno le cae bien, estoy seguro. Así no se puede conversar. Hay un fanatismo que no le hace bien a nadie.

¿Le sucede no poder hablar de política con amigos o colegas?
Y, sí, porque se ponen muy agresivos, pero de ambos lados. Obvio que laboralmente no nos permitimos tocar temas porque es peligroso.

¿Peligroso en qué sentido?
En que trabajando no conviene, porque está muy loco todo. Hay una grieta fea. Si estoy trabajando con alguien y se tocan temas políticos, discutimos y se genera algo raro.

¿Cómo vivió la reciente polémica entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y Ricardo Darín?
Lo que pasa es que él expresó algo, la presidenta de la Nación le contestó, y entonces... Está todo así. Los medios están todos esperando que alguien diga una palabra para empezar a fogonearte para saber cuál es tu opinión y si te comprometés o no te comprometés. O un artículo que merecía estar a pie de página, en la página 9, sale en la tapa y vos decís: ‘¿Qué pasó? ¿Era para tanto como una tapa?’. Esas cosas te generan escepticismo. O, del otro lado, si pensás distinto, te convertís en un fanático de Videla y sos un torturador. Es raro de ambos lados. Y genera mucho cansancio.

¿Cómo analiza la evolución del estilo de gestión del kirchnerismo, y de la presidenta en particular?
(Piensa) A nosotros, como actores, este gobierno nos ha otorgado la ley de propiedad intelectual, el derecho de imagen, que nadie nos lo había conseguido. Y es algo de agradecimiento eterno. Fijate que, justamente, con las repeticiones de programas como Poné a Francella o Casados con hijos, yo no cobraba nunca; o muy poco, con la Asociación Argentina de Actores, a partir de lo que se lograba en las paritarias. Ahora, entre eso y Sagai (N. de la R.: Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes, que fue reconocida por el Poder Ejecutivo en 2006 –mediante el Decreto 1914/06– como la única entidad autorizada a administrar los derechos de propiedad intelectual del colectivo actoral a propósito de la ley 11.723, de 1933) ese tipo de cosas... Pero bueno, yo siempre al presidente de turno le deseo que esté iluminado, que nos proteja, que nos ayude. Deseo que le vaya del mejor modo.

¿Y cómo ve al gobernador Daniel Scioli en tanto figura política?
Bien, con sus aspiraciones. Aspiraciones presidenciales... Daniel siempre ha tenido el voto de confianza de la gente. No sé si lo desea fervientemente o no; o si hoy no está bueno que él proponga ser presidenciable. Pero bueno, el tiempo dirá. Me da la impresión de que todo va a decantar y entonces se verá quién es nuestro próximo presidente.

¿Advierte alternativas claras al kirchnerismo?
Me parece que la oposición está un poco atomizada. No hay tantas alternativas, o una que claramente pueda identificar como la opción para enfrentar al kirchnerismo.

En ese sentido, ¿cree que hay figuras políticas de la oposición que podrían construir un espacio en común?
Lo que pasa es que cuando son muy antagónicos entre sí... Eso de decir “yo sé que tenés una opinión distinta, sos fuerte en la tuya como yo en la mía: ¿nos juntamos?”, me parece terrible. Creo que si no tenemos una ideología o un principio en común, si somos tan antagónicos y sólo nos juntamos para unir fuerzas, es atar con alambre.

El Oscar, en sus manos. Tras muchos años de carrera, con El Secreto de sus Ojos logró el máximo reconocimiento del mundo del cine, acompañado por Juan José Campanella y Ricardo Darín.

¿Cuáles son sus expectativas de cara a las próximas elecciones legislativas?
Deseo fervientemente que haya más diálogo entre las fuerzas políticas. Barack Obama eligió a Hillary Clinton, que era oposición, para incorporarla al gabinete. Ese tipo de cosas son necesarias. Si ves una persona inteligente que tiene una idea, aunque sea de un riñón distinto, incorporala. ¡Que se ayuden entre todos! Estamos viviendo una lucha horrible. Como ciudadano, necesito que haya diálogo.

¿Qué opina de Mauricio Macri y su administración de la ciudad de Buenos Aires?
Mauricio ha hecho cosas muy buenas. Pero también está esta guerra intermedia entre los fondos y todo... Pero, si pretendés que yo diga una palabra de uno u otro candidato, te digo que no.

Simplemente se trata de conocer su mirada como ciudadano. A propósito, ¿qué temas considera que habría que priorizar en la Argentina de hoy?
La educación para mí está obsoleta por donde se mire. Creo que hay que renovar todo y generar en los chicos una vocación, provocar inteligencia. El otro día salió una encuesta que decía que el 80 por ciento de los chicos no comprende lo que lee. Con eso, ya te das cuenta: no saben resaltar con una fibra una frase, estudian de memoria, les dan cuatro pruebas por día, no hay conceptos, no saben extractar. Terminan el colegio y no saben dónde están parados. Eso es terrible, y hay que cambiarlo. Y, además, la inseguridad es un flagelo al que no le encuentran la vuelta. Es muy feo lo que estamos viviendo. Creo que tiene que haber medidas importantes para evitar esto.

¿Piensa que hace falta sancionar nuevas leyes?
Y sí, para protegernos, para proteger a la gente, sin duda. La inseguridad llegó para quedarse, y es una pena.

Es un conocido fanático de Racing en particular, y del fútbol en general. ¿Qué piensa de la creciente violencia en los estadios y del flagelo de las barras bravas?
Está muy feo, peor que antes. Ahora hay una medida que puede ser atractiva para algunos, como es quitar el público visitante de las canchas, o sea, que se juegue sólo con hinchada local. Es horrible, espantoso. Hay todo un negocio atrás de los barrabravas, a los que no pueden sacar... El presidente de Independiente, Javier Cantero, por ejemplo, luchó a brazo partido, pero no tuvo apoyo: lo acompañaron de la boca para afuera. A mí me gustaría que se elimine todo eso, que es una cosa tan desagradable y riesgosa.

¿Le gustaría tener la posibilidad de elegir a los jueces a través del voto popular, como propuso la presidenta?
Hay que saber, ¿no? Porque, sino, podés decir: “Vamos con el ministro de Defensa, Carlitos. ¿Pero no era de Economía? ¿También sabe de armas?”. Creo que tiene que haber gente muy idónea y que si, en general, en la oposición y en el Gobierno no encuentran soluciones, tienen que hacer interconsultas. Tienen que estar más unidos, hacer lo mejor para el pueblo. Si de golpe hay gente de la oposición que sabe más de seguridad, que se junte con gente del área del Gobierno y encuentren alguna pauta. No importa que sean pensamientos diferentes: se trata del bien común.

Hablando del bien común, ¿cómo vivió la elección de Jorge Bergoglio como sumo pontífice?
Con mucha emoción. Lo de Bergoglio me fascinó, me sentí –como católico y como cristiano– muy orgulloso. Tener un papa argentino y que, además, se hable de su honestidad, de su austeridad, de su lucha...

¿Y qué siente ante las críticas que le hicieron algunos sectores en los momentos iniciales de resultar electo?
Y... ¡ya empiezan! Hasta Michael Moore, que dijo que Bergoglio había trabajado para la dictadura, se rectificó pidiendo disculpas (N. de la R: El documentalista estadounidense se excusó por haber publicado en Twitter la falsa foto en la que supuestamente Bergoglio le daba la comunión al exdictador Jorge Videla). Es como todo... Este país es así. 

 



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