Gino Bogani y 50 años de alta moda argentina
Lifestyle

Gino Bogani y 50 años de alta moda argentina

De Bogani al diseño de autor fue una muestra sin precedentes. Los protagonistas de la industria de la moda argentina, en todas sus concepciones de estética y negocio, coincidieron en rendir tributo al couturier que desde hace 50 años viste a las mujeres más poderosas del país.

Por Florencia Bibas 19 de Septiembre 2013



Hace 40 años, Diana Vreeland, la legendaria fashion editor de la edición estadounidense de la revista Vogue, era invitada por el Metropolitan Museum de New York para aportar su mirada, trayectoria y talento como curadora de muestras de moda que hicieron época. Hoy, seguramente, hubiera estado primera en la lista de invitados a la exhibición De Bogani al diseño de autor, que acaba de ser suceso en el Centro Cultural Recoleta con más de 50 mil visitantes en poco menos de un mes en cartelera.

Gino Bogani (GB), protagonista central de la retrospectiva, ofreció, a través de más de 50 diseños montados en bustos, una clase magistral sobre el diseño que no pasa de moda: cualquiera de sus creaciones de ayer podrían ser llevadas hoy por una mujer con estilo. “La mujer Bogani es sensible, femenina, y tiene una personalidad maravillosa”. “La mujer Bogani es dueña de una maravillosa mente. Sin esa mente no hay nada. Con ella, todo es posible” son algunas de las máximas del primer diseñador celebrity que enmarcaron el recorrido por su obra atemporal.

GENERAL CLASE
La brillante carrera de GB se disparó cuando comenzó a vestir mujeres de la alta sociedad y del espectáculo nacional, allá por los años ‘70. Su propuesta era jugada: un nuevo estilo, basado en el uso libre del color, plasmado en llamativos imprimès de flores. Bogani, amante de la ópera, coleccionista de arte, apasionado por el colorido de la naturaleza, desde entonces compone sus creaciones artísticamente, pero también de manera metódica y obsesiva. “¡Cómo me encantaría que mamá me viera en esta etapa tan prolífica de mi carrera! Ella pudo presenciar sólo una parte de mis logros. Y sé que ésta le hubiera encantado”, comparte en una charla exclusiva con Clase Ejecutiva en su maison de la calle Rodríguez Peña.

Alma Bogani, su madre, fue su mannequin de cabina, musa inspiradora de largas pruebas y transmisora conceptual de lo más importante: un vestido luce cuando una mujer está cómoda en él. Su hijo aprendió bien la lección: los diseños que propone son, ante todo, ponibles. Porque GB sabe mirar a la mujer desde su lugar de creador para hacerla sentir más bella. La escucha, la aconseja. Y aún sigue trabajando rodeado de jazmines y magnolias, con la misma pasión y entusiasmo de sus comienzos, lejos de los ruidos de lo mediático. “Me quedo con la satisfacción de ver reflejada en el espejo la expresión luminosa de la mujer que lleva mi creación”, confiesa. Mariana Arias, exmodelo, se emociona al recordar el desfile en que el diseñador la caracterizó como María Callas: la guió como un director de cine, preparándola, sensibilizándola con el personaje, contándole su historia.

BOGANI¿El resultado? El público se rindió en aplausos. “De Gino aprendí a amar el arte, a tener la sensibilidad para captarlo”, reconoce. “Además, él es un gran experto en resaltar tus rasgos”, destaca Mora Furtado, otra de sus musas de aires exóticos y una de las primeras en participar de sus desfiles-show, en los que el modisto se encargaba de absolutamente todos los detalles. Mora, quien a los 17 años ya desfilaba para casas de gran prestigio como Carola, Marilú o Henriette, asegura que la mirada de Bogani la impulsó a pisar firme en su carrera, la valorizó.

Excelencia sin tiempo
En una de las salas del Centro Cultural Recoleta (no exactamente la merecida, hubiese necesitado otra aún mayor), alfombrada de negro, se presentaron las piezas más representativas de GB. “Estuvieron casi todas sus épocas representadas. Tal vez hubiera sido interesante mostrar menos cantidad, de manera más espaciada, pero fue un buen recordatorio de su obra. Gino se merecía este tributo porque es un importante referente de la actividad desde la década del ‘80”, evalúa Susana Saulquin, socióloga especializada en moda. Él mismo recolectó, seleccionó y recuperó aquellos vestidos, distribuidos por guardarropas de todo el mundo, que hicieron brillar a novias, madrinas, celebridades y mujeres del poder, a las que aún viste.

De hecho, fue su propio curador (se sabe que no está en su personalidad delegar). Cuando finalmente la selección plasmó su recorrido, junto con las prendas que había conservado en su atelier, comentó, emocionado: “Hay piezas de hace 20 años que siguen teniendo actualidad. Eso me llena de orgullo: me doy cuenta de que hicimos cosas”. Graciela Borges, su amiga entrañable y clienta, agrega: “Gino es la excelencia sin tiempo”.

En la antesala de la exhibición principal, un altar enteramente cubierto por rosas rojas destacaba tres propuestas de novia, tan variadas como contemporáneas, para soñar en blanco. Ya en el salón, los Bogani recibían, instalados en bustos alineados contra tres de los muros, sumándose una pasarela central y, en el fondo, en escalones a diferente altura, otro gran cuerpo de su obra. Si bien en esas gradas se perdió la posibilidad de apreciar mejor cada detalle de su artesanato tan especial, se logró un composè visual de conjunto impactante.

VICKY OTERO
Se pudo apreciar desde el strapless de raffia con estampado en cerezas blanco y negro que lució Graciela Borges en el casamiento de Susana Giménez, hasta el Alma, en honor a su madre, realizado enteramente en paillettes, de 1975; pasando por el tapado de doble cuello en ottoman negro con botones forrados y cinturón ancho, acompañado de un sombrero de fieltro tipo pagoda tan espectacular como los del maestro español Balenciaga.

Luego llegó el turno de los florales, cual jardín primaveral exuberante, todos de los ‘90. En la pasarela central, en tanto, convivían el halter habano que llevó Cecilia Roth en una ceremonia de los Oscar y un vestido de seda natural verde bordado en piedras al tono, con mangas murciélago, de estilo totalmente diferente, que lució Susana Giménez. También allí se destacaron los modelos que preparó para Leticia Bredice, en encaje nude y oro, y Carla Peterson, en organza blanco y rosa, con cola y detalle de moñitos en los breteles de la espalda, que ambas actrices vistieron en premiaciones del Martín Fierro. Menciones aparte para tres versiones de cóctel diseñados especialmente para María Taquini de Blaquier. ¿El más espectacular? De lamè con arabescos verdes y rosas y falda de plumas de avestruz desde la cadera baja, logrando la estilización de la figura.


La brillante carrera de GB se disparó cuando comenzó a vestir mujeres de la alta sociedad y del espectáculo nacional, allá por los años ‘70. Su propuesta era jugada: un nuevo estilo, basado en el uso libre del color, plasmado en llamativos imprimès de flores.
 

Las plumas fueron aplicadas una por una y la bijou Bogani cerraba el look con collar y pulsera en mostacillas de cristales en la misma paleta. Según el couturier, su larga trayectoria le aportó la experiencia necesaria para saber cómo debe caer un vestido. Y fue justamente lo que se observó, entre otros, en el de crepe de seda natural brick y verde musgo acompañado de capa envolvente, sin duda uno de los más destacados, tanto en vivo como en las excelentes gigantografias del dúo Val Musso que acompañaron el montaje. Las palabras finales, corresponden al gran protagonista: “Todas las mujeres tienen un momento en la vida en que deben descollar. Para eso, estoy yo”.

Mirada sofisticada
La exhibición De Bogani al diseño de autor contó, en todo su recorrido, y como soporte visual extraordinario, con las imágenes gigantográficas de la dupla Val Musso, dos talentosos fotógrafos argentinos radicados en París. Ellos, a través de su sofisticada mirada, han conquistado la atención de brands como Lanvin, Dior, Givenchy y Bergdorf Goodman, la tienda más exclusiva de Nueva York. Como si fuera poco, suelen estar a cargo de las portadas de Vogue Italia, la cumbre editorial para todo fotógrafo de moda. En la Argentina, suelen realizar las campañas de Pablo Ramírez.

“Sabíamos que las fotos de Val Musso serían el puntapié para que la muestra comenzase a tomar forma. Y su lineamiento estético permitió que las prendas exhibidas tomaran relevancia”, apuntó Carolina Urresti, estilista de las imágenes y colaboradora en la producción de la muestra, responsabilidad de Carla Rodríguez, Julieta Spina y Silvina Vicente, que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura porteño.

El gran partenaire
El curador invitado Jorge Moragues, titular de la carrera de Diseño de Indumentaria de la Universidad de Buenos Aires (UBA), agrupó, en una sala contigua, a los nombres más representativos que surgieron de la Bienal de Arte Joven de 1989, un movimiento contracultural que se identificó como under, y en el que se encolumnaron creadores como Gabriel Grippo, Andrés Baños, Miuki Madelaire y Pablo Simón. Pero fue el diseño de autor –que surgió con fuerza a mediados de los ‘90, con los primeros egresados de la carrera debutante en los claustros universitarios– el eje del segmento dedicado al nuevo diseño argentino.

Y allí estuvieron trabajos representativos de Cecilia Gadea, Pablo Ramírez, Mariana Dappiano, Vero Ivaldi, Valeria Pesqueira, Laura Valenzuela y Nadine Zlotogora. También, Varanasi, es decir, Mario Buraglio y Víctor Delgrosso arquitectos rosarinos vanguardistas en el manejo de texturas; Marcelo Senra, uno de los pioneros en reformular los materiales autóctonos con mirada contemporánea; y Martín Churba y Jessica Trosman, quienes con sus estampas engomadas generaron una revolución en el diseño a partir del nuevo milenio.

No faltaron, desde luego, los emergentes, como se denomina a las siguientes generaciones de profesionales universitarios en la disciplina y promovidos por el Centro Metropolitano de Diseño que han ido surgiendo en los últimos años, encabezados por Julia Schang Viton, Daniela Sartori, Marcelo Giacobbe y Agustina Troyer. Invitados al homenaje, hubo otros nombres representativos de la nueva costura, generando un diálogo virtual: Evangelina Bomparola, Fabián Zitta, Laurencio Adot, Jorge Ibáñez y Yanina Solnicki. Todos ellos, síntesis de una historia viva de diseño y creatividad.

*Asesora de imagen personal y corporativa.
www.florenciabibas.com.ar

Fotos: Apertura.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas