Fabián Gianola: “La justicia se acostumbró a estar presionada”
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Fabián Gianola: “La justicia se acostumbró a estar presionada”

Es uno de los pocos actores que se animó a expresar, temprana y sostenidamente, su posición anti-k. Hoy, canaliza su vocación política en el espacio de Sergio Massa. Y revela los desafíos de su profesión en tiempos de crisis económica. Por Andrea del Rio 02 de Marzo 2015

 

Desde que la primera parte de la trilogía 50 Sombras, de la escritora británica E.L. James, llegó a las librerías en 2011, las seguidoras de la saga de mommy porn más vendida del mundo (70 millones de ejemplares) clamaban por su versión cinematográfica. Hollywood oyó sus súplicas.

Y en el mes de San Valentín se estrenó la película que, según medios especializados, acumuló 2,75 millones de entradas pre-vendidas antes de su estreno internacional. Pero fue en Broadway donde mostraron más rápidos reflejos para aprovechar el boom de ventas generado por la novela de sadomasoquismo soft cuya versión digital fue bajada más de un millón de veces, lo cual la posiciona como “el libro que más descargas ha tenido en la historia”.

Pero a no confundirse. Porque 50 Sombras - El Musical no es una recreación de la espiral de dominación chic que envuelve a los protagonistas sino una parodia centrada en tres amas de casa que comparten, en un club de lectura barrial, su fervor por una historia atrevida que las rescata de sus muchas horas de tedio promedio. Estrenada en el Festival de Edimburgo en 2012, y con puestas en Madrid y París, el musical llegó a Buenos Aires. Acompañado por grandes talentos locales del género (Josefina Scaglione, María Roji, Silvana Tome y Gabriela Bevacqua), Fabián Gianola es el protagonista masculino. El actor y conductor no sólo asume el riesgo de enemistarse con las fanáticas de la trilogía sino, también, el desafío de abordar una temática explícitamente sexual en pasajes que le exigen, para más inri, cantar y bailar en ropa interior.

¿Por qué aceptó liderar una obra tan polémica?

Me podría haber quedado haciendo una comedia más de verano. Por ejemplo, ir a Mar del Plata para estar en Leonas con Carmen Barbieri y Nazarena Velez, pero la verdad que esto era lo que me hacía cosquillas en la panza. Acabo de cumplir 52 años y llevo 33 de profesión. Estoy en un punto en que hay que encontrar la alegría, las ganas de hacer. Y no me equivoqué, porque lo disfruto mucho. Claro que me resultó desafiante la temática, tan verde. ¡Pero también tener que cantar y bailar en sunga! Tuve que entrenar para bajar unos kilitos porque me expongo mucho. Creo que zafo (risas). Las canciones son fortísimas, con el lenguaje que usamos en la calle para hablar de sexo. Pero bueno, son sólo palabras. Lo grave son los hechos.

En un contexto en que el relato crea realidad...

Justamente por eso lo remarco. Los hechos son mucho más contundentes que las palabras. Por eso, la realidad desdice al relato todo el tiempo. Lo que pasa deja mal parado al relato constantemente. Vos podés decir, hablar y discursear, pero...

Siempre que habla de política y expresa su postura anti-K, se muestra aguerrido. Ahora se lo nota abatido. ¿Está golpeado por el Caso Nisman?

Estoy muy triste, asustado, angustiado. Me da vergüenza cómo nos ven en el exterior. Y encima reaccionan diciendo que no tienen por qué meterse, como con Mia Farrow. Bueno, opinan porque damos para opinar.

¿Qué piensa de la andanada de tuits en inglés que Aníbal Fernández le dedicó a la actriz?

¡Ella puede decir lo que quiera! Y estaría bueno que cuando contestan, fuera con respeto. Pero nunca es con respeto: es violento, es grave. Porque también romper un diario, como hizo (Jorge) Capitanich, es violento. Lo que Aníbal le dijo a Mirtha (Legrand) sobre su edad, o a Susana (Giménez), que cierre la boca... Siempre fueron violentos.

¿Desde el principio le hizo ruido el estilo K?

Después de la 125 y esa guerra que armaron, creo que ahí me di cuenta que era un gobierno confrontativo sí o sí, que subía la apuesta, que no tenía intención de consensuar nada y que estaba montado en una manera dura de ejercer el poder.

Y sin embargo, el 54 por ciento...

Tiene que ver con que, económicamente, la situación todavía estaba bien. Y socialmente no estaba tan grave, o se maquillaba y disimulaba y no se veía tanto. Además, no había aparecido una oposición que tuviera opciones. Un montón de circunstancias hizo que fueran reelectos por tercera vez.

Y se profundizó ‘la grieta’.

La gente tiene miedo de hablar de política en público. Y si vas a un canal o te movés en mi ambiente, la gente tiene mucho más miedo. El miedo es por cosas concretas. A mí me pasan cosas concretas.

¿Como cuando en 2008 tuvo una investigación de la AFIP, que atribuyó a “una penitencia” por sus críticas al Gobierno?

Sí, totalmente. Pero también los palos que recibo cada vez que salgo hablando en la televisión.

¿Cómo vive su familia su exposición política?

Fue un tema de debate al principio, pero desde el apoyo. Charlamos sobre por qué lo hacía, y lo entendieron. Les dije a mis hijos y a mi mujer que sentía que no iba a poder mirarlos a los ojos si me encogía de hombros y miraba para otro lado ante las cosas que pasaban en el país y me quitaban el sueño. Que no iba a poder mirarme más al espejo.

¿Qué es lo que más le disgusta?

No me gusta la violencia del discurso. No me gusta la división del país a partir de que, si te va bien, sos mala gente. A ver: yo arranqué manejando un taxi. Y hoy, que me va bien, soy mala persona. Parece que si tenés una 4x4 o un auto importado sos un cerdo capitalista. Está implícito en el discurso. Es como que ser de izquierda queda bien.

¿Qué temas de la actualidad lo preocupan más?

Corrupción, impunidad, inseguridad, desempleo e inflación es mi top five.

¿Se aprenderá algo a propósito del Caso Nisman?

Espero que la Justicia haya aprendido que la connivencia no sirvió más que para ponerlos en un aprieto a ellos mismos. Que la alianza con el poder finalmente se les vino en contra. Creo que, por fin, la Justicia va a aprender que tiene que ser independiente, que es lo que más le conviene. Y te hablo incluso para sus propios intereses, mirá con qué mezquindad... A la propia integridad de los jueces y los fiscales lo que más les conviene es ser independientes, porque la connivencia los ha llevado a esto: a ser cuestionados, a estar en un aprieto todo el tiempo, a ser presionados. Se acostumbraron a estar presionados por el poder político.

¿Qué le genera la luz que alumbra la larga sombra de los servicios de inteligencia en tiempos de democracia?

Alguien tiene que tomar la posta. Hay un muerto ya, famoso. Debe haber más... Bueno, ya amenazaron al juez Claudio Bonadío.

Y muchos pensaban que lo más movido del año sería la campaña electoral...

Es un año de sorpresas. Y va a haber muchas sorpresas más. Y es muy difícil que sean agradables.

¿Siempre le interesó la política?

Toda la vida. Pensá que hice Televisión Registrada hace 15 años. Arrancamos en 1999 y pasamos momentos muy difíciles, como lo de Fernando de la Rúa. Siempre estoy muy informado, actualizado. Ya desde chico, mi viejo me crió en una cultura de leer los diarios, de entender por qué una noticia está junto a otra. Mi papá compraba Clarín, La Opinión y La Razón a la tarde. 

¿Pero nunca buscó un espacio de militancia?

Nunca. Siempre fui peronista. En esto momento estoy apoyando a Sergio (Massa). Me involucré y me hizo bien.

¿En qué le hizo bien, concretamente?

En estar más cerca, ver cómo es, saber que se pueden hacer las cosas bien, que hay una esperanza, que la política no es un juego sucio o el arte de lo posible, como dijo Sócrates y lo reivindicó de la peor manera (Carlos) Menem. El arte de lo posible es un arma que depende de cómo se use. Por eso, como quiero un nuevo país y quiero creer en la dirigencia política del país, me involucré para estar más cerca y que me den una esperanza. Hoy tengo la esperanza de que las cosas van a cambiar.

¿Se imagina un escenario de concertación?

Ojalá haya consenso y la posibilidad de juntarse para ver los puntos en común y trabajar a la par, sin violencia, sin peleas, sin antagonismos, sin ridiculizaciones ni demonizaciones como pasa hoy en los medios, donde si decís algo que no les gusta te arman un editado haciéndote quedar como un estúpido.

Son las reglas de los programas de archivo, lo sabe...

No me molesta: me confirma que lo que hago está bien. Me convence más de que la decisión que tomé es lo que hay que hacer.

¿Va a costar emparchar ‘la grieta’ entre actores?

En lo diario, en lo habitual, la relación es buena. Está más instalada en los medios esa ruptura que en la realidad. Convivo con actores oficialistas y nos llevamos bárbaro. Incluso charlamos de los temas políticos pero con respeto, y no dejamos de tenernos cariño por eso. Me pasa con el Coco Silly, que es un gran compañero y un querido amigo; con Daniel Aráoz, con quien el año pasado compartimos el edificio, la pileta y el mate en Mar del Plata; o con Luis Brandoni, con quien ceno habitualmente, que es radical. Eso es parte de la convivencia democrática.

Está en el puesto 25º de la lista a diputados por el Frente Renovador. ¿Se vería en un cargo ejecutivo si le hicieran la propuesta?

No, ni lo pienso. Yo quiero apoyar desde el llano, desde la inocencia más pura y desde mi necesidad de que las cosas cambien. No veo en mí a un político de carrera, ni una carrera política en mi vida. Si me toca entrar, entraré. No tengo miedo. Tengo proyectos, ideas, ganas de mejorar la vida de los actores del teatro y la televisión. Estoy trabajando en un proyecto con amigos contadores y abogados que tiene que ver, primero, con la ficción. Porque no se está cumpliendo el cupo del 30 % y la ficción es el único hecho creativo de la televisión, que además genera vínculos y lazos con nuestra idiosincrasia y nuestra historia. Hoy estamos copados por la novela turca, la brasileña, la venezolana, la mexicana y no están nuestros artistas en cámara. Hay sólo dos tiras en el aire nada más (Noche&Día, por El Trece, y Viudas e Hijos del Rock & Roll, por Telefé), lo cual representa trabajo para unos 30 actores de un gremio de 12 mil. Y no veo un sindicato protestando por eso. Dicen que la ficción es cara... Bueno, que pague menos impuestos, que sea esponsoreada por alguna entidad pública, que sea declarada de interés cultural. Por otro lado, los actores estamos en una situación frágil: nunca estamos en relación de dependencia, no cobramos vacaciones ni aguinaldo, pero pagamos anticipo de Ganancias cuando nunca sabemos si al año siguiente vamos a trabajar. Pensá que el mínimo no imponible son $ 240 mil al año y un actor, como no trabaja siempre, cuando gana lo hace por encima de los $ 30 mil o $ 40 mil, por lo tanto en 6 meses ya está pagando el 35 por ciento de AFIP, el 10 % al representante y el 6 % a la Asociación Argentina de Actores. Con lo cual, se le afecta el 51 % de lo que firmó en septiembre para empezar a trabajar en enero, o sea que en junio cobra un 30 % de lo que arregló y además ya está pagando anticipo de Ganancias. Es un proyecto para el que tengo consenso del Frente Renovador, y la intención es discutir con entidades como Actores y Sagai (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes).

En 2006 el Gobierno reglamentó la ley que les permite cobrar por la repetición de sus interpretaciones en cine y televisión, un reclamo histórico. ¿Coincide que fue un éxito de Sagai?

Primero, ese fue un logro de Aisge (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión), de España, que le puso 800 mil euros a Sagai para que se generara como entidad. Ese fue el ‘gran hermano’ que ayudó a que la Argentina tuviera su propia sociedad de gestión. Después hubo un decreto de Néstor Kirchner que validó pidiéndole a los canales un 2 % de lo que tenían que pagar, pero después Sagai negoció por el 0,2 % y hoy se paga el 0,5 %. También hubo un juicio a DirecTV, que la empresa perdió, donde la Justicia los obligaba a pagar $ 350 millones, más $ 100 millones de interés. Los abogados de Sagai fueron a negociar con los de DirecTV y terminaron pagando $ 110 millones. O sea, los actores nos perdimos de cobrar $ 340 millones. No sé por qué se vendió como un éxito eso...

¿Cómo lo explica?

Y, tendrías que preguntarle a Pablo Echarri y Martín Seefeld, que son tesorero y protesorero de Sagai. La gente no lo sabe... Hay un juicio con Aisge en este momento porque Sagai pagó muy pocos derechos a los intérpretes extranjeros, pagó los primeros 6 meses y después no pagó más. Porque así como no-sotros cobramos del exterior, del exterior cobraban de nosotros, porque acá se pasan películas españolas. Bueno, Sagai dejó de pagar y entró en juicio. Hay juicios también con ANDI (Asociacion Nacional de Intérpretes), la entidad mexicana, que le reclama u$s 5,5 millones. Ya le allanaron las oficinas a Sagai... Están muy tapados.

Mantuvo una polémica muy intensa con colegas que armaron productoras con subsidios K...

A mí no me molesta el subsidio a la televisión. Lo que dije es que había gente a quien el apoyo le había salido muy bien: que había adherido de corazón y le había salido muy bien. Nunca lo personalicé ni hablé puntualmente de nadie. Lo que a mí no me gusta es el sistema de premios y castigos del Gobierno, que si apoyás te premian y si no apoyás te castigan... Generar proyectos, generan todos. El tema es el aire: quién tiene prioridad de aire y quién no; quién, a pesar de que tiene 1,5 de rating, sigue teniendo pantalla, como TVR, 6,7,8 o Duro de Domar, que en otro momento vuelan del aire... A mí me molesta la discrecionalidad del subsidio.

Participó en La viuda de Rafael, una miniserie para la TV Pública. ¿Por qué?

La propuesta me llegó a través de Melina Petriella, una amiga actriz que es oficialista y que tiene su productora y me ofreció su personaje. No lo dudé. ¿Por qué tendría que haber dudado? Canal 7 (sic) es mío, es tuyo. ¿Por qué no voy a trabajar en Canal 7? No es del Gobierno, es del Estado.

¿Y por qué ahora no está en la televisión?

Tengo cuatro o cinco propuestas pero no terminan de salir. Hubo charlas formales, donde incluso se habló de dinero. Por ejemplo, me ofrecieron un programa de sketches para Canal 9; una comedia romántica que me ofreció Andrea Del Boca, con la que tengo excelente relación, también para el 9; un late night show como el que hice en Telefé; un programa con Esteban Morgado que Ideas del Sur está moviendo por los canales... Hay un montón de cosas pero no termina de salir nada, está todo muy lento, cuesta que se concreten los proyectos ahora. Es cierto que se están planeando, para mitad de año, las tiras de Juan José Campanella, de Quique Estevanez y creo que una de El Trece, pero cuando ellas entren, van a salir las que están ahora. Por eso te digo que habrá 12 ó 15 actores, los protagonistas, con contrato en tiras; el resto son bolos. Y tiras te digo en cuanto a que le permiten al actor respirar y vivir todo el año. Porque las miniseries del Incaa son de dos meses y además se pagan bajos sueldos. En La viuda de Rafael gané $ 20 mil por mes.

¿Cree que la profesión se bastardea cuando los actores participan en realities o conduciendo?

El actor tiene que trabajar. Y siempre pone la cara. La dignidad es lo que al actor lo defiende de todo, porque pone el cuerpo y va a trabajar, sea actuando, bailando o conduciendo. La televisión está como está el país. En un país con problemas económicos, la televisión no escapa a esos mismos problemas. Los sueldos están caros: los mínimos crecieron, pero los salarios medios no. Entonces, un actor que antes ganaba bien en promedio, hoy gana mucho menos. Y además el tema de los impuestos...

¿Cómo mantiene vigente la marca Gianola?

Yo trabajo y me convocan.

¿Es el actor que quiere ser?

Sí, soy el actor que quiero ser. No soy la persona que quiero ser.

¿Qué le falta para lograrlo?

Si tuviera en la vida la seguridad que tengo en el escenario, me iría mucho  mejor.

¿Pero tiene un proyecto de carrera? Pienso en el caso de Guillermo Francella, quien confesó que, mientras crecía como actor cómico, se visualizaba en un rol dramático que diera un cambio radical a su trayectoria, incluso soñaba con el Oscar. O el giro que Ricardo Darín le dio a su perfil...

Yo tengo sueños más contingentes y cotidianos. No tengo el gran personaje ni el sueño de sentarme en la platea del Oscar. Si eso sucede, va a ser consecuencia lógica de un trabajo bien hecho y de una oportunidad que puede llegar como puede no llegar. Mis sueños son tener trabajo, darle de comer a mi familia y que no les falte nada haciendo lo que me gusta, que es mi vocación y es hoy mi profesión. Esos son mis sueños, mucho más contingentes. Yo canto y bailo cuando hago comedias musicales. A lo mejor tengo menos vuelo, a lo mejor no... A lo mejor tengo menos vuelo porque tengo más los pies sobre la tierra.

Hot... y en sunga

50 Sombras - El Musical subió a escena a principios de enero en el Teatro Picadilly. Es una versión paródica de la trilogía de novela erótica que es un fenómeno de ventas (de libros) y taquilla en el mundo. El guión se burla de los arquetipos de seducción vigentes en el siglo XXI. Y, sin bien lo explícito de las canciones y coreografías no deja margen para la imaginación, es inevitable reflexionar sobre cómo las leyes de mercado se metieron entre las sábanas. Porque más no siempre es mejor.



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1 Comentario

Juan Carlos DElía Reportar Responder

¿Cual es el valor de la opinión de un actor sobre política? La misma que la de un ciudadano común, y eso no es noticia.

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