¿Ellas invierten mejor?
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¿Ellas invierten mejor?

Las mujeres son las que hacen el 70 por ciento de las transacciones y son más racionales a la hora de invertir. 

Por Mariano Otálora 31 de Octubre 2013



Hace 100 años, las mujeres sólo se dedicaban al hogar, a la crianza de los hijos y, en el mejor de los casos, a la administración de los ingresos familiares. Pero eran los hombres quienes ejercían, en forma exclusiva, el rol de generadores de ingresos y decisores financieros. En las últimas décadas, esa tendencia se modificó radicalmente, y hoy ya nadie duda que unos y otras han alcanzado una relativa igualdad en términos de manejo del dinero, tanto en el ámbito privado como profesional.

A pesar de tener, todavía, menores ingresos que sus pares varones (el famoso techo de cristal persiste), la presencia femenina en puestos decisivos en las compañías es imparable, así como su participación activa en las decisiones financieras de la vida conyugal se ha vuelto un hábito incuestionable. De hecho, con mayor cantidad de mujeres trabajando y creciendo patrimonialmente, en los próximos años ellas manejarán la riqueza a nivel mundial. Ahora bien, y sin ánimo de reeditar una guerra de los sexos ya superada, vale la pena preguntarse si las diferencias que existen entre ellos y ellas a la hora de tomar decisiones relacionadas con las finanzas personales pueden imputarse (o no) a las peculiaridades de cada género. 

IR DE COMPRAS, ¿PASIÓN DE MUJERES? 
No sólo hay más mujeres que hombres en el mundo: son ellas las que compran la mayoría de las cosas, realizando más del 70 por ciento de las transacciones. Me permito una defensa en nombre de las damas: en general, son las que se encargan de las compras cotidianas, como las del supermercado o las que están relacionadas con los hijos, pero en estos casos no se trata de consumos por satisfacción sino como un rol o un trabajo en nombre de la familia (los hombres preferimos delegarles esas tareas). Entonces, las mujeres, en términos de satisfacción, gastan lo mismo que los hombres, pero el proceso de toma de decisión o el tipo de producto cambia según el género.

MUJER DOLARES
Exclusivamente para las compras, los hombres son más analíticos y objetivos, en cambio las mujeres son más impulsivas y siempre encuentran un motivo o justificación para consumir: cuando están tristes, probablemente gastan en algo que les permite premiarse o mimarse; y cuando están felices o tienen que festejar algún logro, realizan compras pero pensando en un tercero (un regalo para los hijos o a la pareja). En las buenas y en las malas, las mujeres disfrutan de la experiencia de ir de shopping. En el caso del hombre, probablemente gaste la misma cantidad de dinero pero realizando compras menores. En contrapartida, habitualmente ellas nos consultan más a la hora de realizar un gasto importante, como la adquisición de una casa o auto. 

INSTINTO Y VISIÓN A LARGO PLAZO
Es a la hora de invertir cuando se encuentran diferencias importantes entre ellos y ellas. El hombre es más delirante: siempre está buscando la inversión mágica o el atajo que, con poco esfuerzo, le permita alcanzar rendimientos increíbles para dejar de trabajar o hacerse rico. Es muy común que escuche a un compañero de oficina hablar sobre un negocio y trate de convencer a su esposa de ingresar a esa gran oportunidad que, en definitiva, nunca se tomó el trabajo de analizar en profundidad. La mujer, en cambio, es más racional y no invierte en lo que no puede entender, mientras que el hombre tiende a minimizar los riesgos. Además, ellas son mucho más conservadoras y pacientes a la hora de invertir: no buscan salvarse y nunca ponen en riesgo el dinero de la familia, ya que se enfocan en el largo plazo (aún cuando eso implique transitar con miedo una decisión de inversión).

Ellos, por su parte, se muestran más seguros, una pose que adoptan para autoconvencerse de que no es tan importante el conocimiento profundo de los alcances de la transacción que están por realizar. Así, el perfil inversor de las damas, caracterizado por la búsqueda de seguridad, genera que tiendan a invertir mejor que los caballeros en el largo plazo. Ellos suelen tomar decisiones más apresuradas o cambian continuamente de opinión. Ellas, más pacientes, terminan ganando. No olvidemos que tienen ese instinto de administrar en forma eficiente las finanzas del hogar y preservar el bienestar de todos sus integrantes, criterios que terminan proyectando en sus inversiones.


Lic. en Administración de Empresas, especializado en planificación financiera. Autor de ¿Qué hacemos con los pesos?, Del colchón a la inversión e Inversiones para todos. www.salirdelcolchon.com.ar



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