El look de Boudou en la mira
Lifestyle

El look de Boudou en la mira

En los felices tiempos de campaña, el estilo de vestirse del vicepresidente de la Nación oscilaba entre el biker rebelde de los ‘70 y el rocker chabón de los ‘90. Pero, desde que asumió, el traje a rayas es un comodín que cada vez le sienta mejor.

30 de Mayo 2013

Hubo un tiempo que fue hermoso... Y fue libre de verdad. Amado Boudou comenzó a descollar en las grandes ligas del poder político cuando, como titular de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), gestionó la estatización de fondos de las AFJP. Pronto, todas las miradas se posaron en el funcionario de sonrisa canchera, cabellera rebelde y labia compradora. Ya como ministro de Economía, enseguida llamó la atención su vestuario de fin de semana: jeans holgados, zapatillas trajinadas y remerones oversize. Sin intención de alejarse del foco mediático ni siquiera en sus momentos de ocio, a su look rebelde le bastaba sumar una desgastada campera de cuero para responder al arquetipo de biker –que inmortalizó la película Easy rider, al borde los años ‘70– cada vez que se mostraba a horcajadas de su Harley Davidson, símbolo de espíritu aventurero si los hay. 

Cuando fue ungido como compañero de fórmula en las elecciones presidenciales con las que, finalmente, Cristina Fernández de Kirchner validó su segundo mandato consecutivo, parecía que el sol nunca se pondría en la larga autopista que, a toda velocidad, recorría el mimado de la primera mandataria.

con novia homenaje 2 años NK en Racing
Una sugerencia. Sin resignar su gusto por el rock, pero adecuándose a su medio siglo de vida, debería renovar su repertorio de remeras si quiere dejar de parecer un fan al que invitan a zapar al escenario de improviso.

Por entonces, el fondo de placard del funcionario enfatizó sus manifestaciones de doble personalidad. Por un lado, un vestuario formal que parecía esforzarse en hacerlo pasar inadvertido –o encolumnado–; por el otro, una imagen desaliñada, característica del rock chabón de la década del ‘90, al que echaba mano en las actividades de campaña, cuando visitaba las barriadas más populosas al tiempo que, con cada vez mayor frecuencia, matizaba sus apariciones proselitistas con su actuación como guitarrista invitado de La mancha de Rolando, banda oriunda de Avellaneda de la que es fan militante, una costumbre que le valió que el diario inglés The Guardian publicara un perfil titulado Amado Boudou set to be Argentina’s first rock’n roll vice-president.

BOUDOU MAXIMA IMG
Un acierto. Encabezó la comitiva argentina que asistió a la entronización de Guillermo y Máxima, en Holanda. Para la foto oficial lució frac negro, un atuendo acorde a citas nocturnas que no desentonó con el dress code del acontecimiento.

A partir de entonces, profundizó ese recurso descontracturado, caracterizado por remeras estiradas y lucidas por fuera del pantalón, en un despliegue de soltura que comenzó a aplicar también en ocasiones menos festivas –sin llegar a ser institucionales ni protocolares–, como mitines partidarios y giras en apoyo a intendentes y gobernadores K, donde suele lucir traje sin corbata o pantalón y camisa sport con los primeros botones desprendidos.

En cualquiera de ambos formatos, los colores de su guardarropas no se caracterizan por su diversidad: gris, azul y la dupla del no color, blanco y negro, mandan tanto en su outfit casual como en los equipos que luce en el ejercicio cotidiano de su cargo, donde su caballito de batalla son el traje a rayas y las corbatas en las diversas tonalidades del celeste. 

En su paso por Dior Homme, entre 2000 y 2007, el diseñador parisino Hedi Slimane consagró una revolucionaria y nueva morfología para el hombre del siglo XXI. Bautizada, precisamente, silueta Slimane, modificó el entallado hasta volverlo estilizado, espigado y enjuto. Al hombre argentino promedio esta nueva ola ni siquiera lo salpicó. Y Amado Boudou no es la excepción. Muy por el contrario, es un aficionado a los sacos anchos, tanto que parecen flamear en su contorno hasta replegarse a la altura del abdomen, aunque el botón central queda siempre en control de situación.


conferencia_en_mtrio_economia_crop_1369929983066.jpg

Un desacierto.
 El cabello es una manifestación de la personalidad. Y su estilo capilar (ni largo ni corto, eternamente entrecano) le confiere un aspecto demodé que lo avejenta ahora que sus rasgos se han endurecido.

Otro rasgo que representa estilísticamente al también titular del Senado es su cabellera: ni el color ni el largo están definidos. Hasta que asumió como vicepresidente, ese combo jovializaba su look de ascendente figura en la gestión CFK. Hoy que sus rasgos se han endurecido y su mirada se ha opacado por obra y gracia del desgaste del alto poder y los escándalos de corrupción que ensombrecen su desenfado de antaño, el peinado de Boudou da exacta cuenta de los 50 años que trajina.

 

*Asesoró Lorena Perez, autora de www.blocdemoda.com 

 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas