El elusivo estilo de Lorenzino, un grito de la moda
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El elusivo estilo de Lorenzino, un grito de la moda

La cuidada silueta de runner del ministro de Economía se ve favorecida por los outfits de perfecto corte sastrero, que combina jovialmente con corbatas trendy. En un contexto de altos funcionarios que apelan al look capilar casi como declaración ideológica, su melena es una ambigüedad a resolver.

Por Lorena Pérez 05 de Septiembre 2013




El cuerpo de funcionarios del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tiene como una de sus señas particulares la alta exposición de su equipo de trabajo. Aunque hay quien se ha diferenciado por su pertinaz bajo perfil: Hernán Lorenzino, el ministro de Economía y Finanzas Públicas. Discreción que llegó a su fin cuando la televisión griega lo entrevistó recientemente y, ante la pregunta inevitable sobre los números de la inflación en la Argentina, este platense de 41 años contestó: “Me quiero ir”, réplica que se convirtió en un boom en las redes sociales y dio inicio a una visibilidad exponencial del funcionario ante gran parte de la población, que actualmente sigue referenciando esta declaración como mantra. Un traspié que, sin embargo, no altera su trayectoria como habilidoso a la hora de salir ileso de casi cualquier situación.

El sucesor de Amado Boudou en el Palacio de Hacienda ha mostrado una evolución en cuanto a su guardarropas que lo favorece. Atrás quedaron aquellas omnipresentes corbatas en la gama del lila, tono que simboliza la fidelidad, vinculando quizás esta elección a su relación con la presidenta y el vicepresidente, lealtad que exalta cuando hace su monólogo cibernético en Twitter finalizando cada idea con una mención a ellos. También, a su favor, de los tonos pasteles pasó a los trajes negros, mejores aliados para enaltecer su silueta de runner al tiempo que enfatizan su formalidad las rayas en ambos y pantalones. Las camisas suelen ser blancas y en invierno se lo ve con abrigos de perfecto corte sastrero, que le lucen.

Lorenzino Casa RosadaDe paso. El ministro, de traje y corbata, entrando a la Casa Rosada. 

A cargo de dar el touch diferente al outfit de cada día del exsecretario de Finanzas de la Nación están las corbatas: con estampas en tejido jacquard, franjas (finas o gruesas), lisas (celestes, azules y verdes), son, sin embargo, sus variantes en bordó, naranja y principalmente los matices del rojo las que mejor le resultan para sumar frescura y jovialidad, ya que esta paleta potencia las posibilidades de iluminar su rostro frente a la opacidad que le reportan los tonos claros.

El toque moderno en el estilo de Lorenzino está dado por su cabellera: aunque de apariencia dócil, el pelo le da trabajo a este hombre que fue listado como una de las “500 personas más poderosas del planeta” por la revista de política internacional Foreign Policy. Sin dudas, su mayor desafío es mantenerlo desprolijamente arreglado. Aunque intenta disimular esa preocupación, cada palabra emitida con su tono de voz cauteloso se ve enfatizada a través de los movimientos de su mano, que parece buscar aval y seguridad en esa melena lacia (algo) larga con raya de côté.


Me quiero ir. Durante una entrevista con la televisión griega, Lorenzino optó por estar sin saco, pero igual transpiró. 

A pesar de que su guardarropas ministerial es correcto, está lejos del look informal del viceministro Axel Kicillof, quien desde la cartera económica se apunta a un estilo casual que le ha valido protagónicas menciones en los medios. Aún así, Lorenzino despliega un código que apela a una aspiración superior que la de su subordinado (la elegancia) y es más acorde a su ámbito de acción.

A pesar de su cultivado bajo perfil, se percibe una evolución en su imagen personal que no tiene que ver con modas, por lo que este crecimiento favorable no puede ser apuntado como signo de frivolidad sino como un valor agregado a la voluntad de mejorar su aspecto, siempre prolijo. Esta maduración quizás se complete cuando encuentre el equilibrio entre lo visual y lo verbal.

- Un acierto: El ministro de Economía se destaca entre sus colegas económicos. Fue quien mejor entendió el dress code acorde al cargo que representa. Su buena presencia le evita quedar excesivamente desdibujado ante la alta exposición de Axel Kicillof y Guillermo Moreno.

- Un desacierto: Lorenzino recibió, en el Palacio de Hacienda, a la televisión griega –que masificó su imagen pública tras la frase “Me quiero ir”– en camisa y corbata, un look casual que no corresponde a un ministro en diálogo oficial con un medio de comunicación internacional.

- Una sugerencia: La evolución de su estilo es notoria y atinada. Acierta cuando se aleja de los colores suaves, como lucía en su época al frente de la Secretaría de Finanzas, y se acerca a los tonos oscuros y vibrantes que maximizan su figura.

*Autora de www.blocdemoda.com



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