Dirige una empresa de 100 empleados y es mago

Desde los cuatro años se interesó por el ilusionismo y, pese a trabajar en un segmento alejado de los shows, combina ambas profesiones, lo que le valió el nombre artístico de “Hacker”.  Por Joaquín Garau 20 de Julio 2015

 


“No se puede hacer más lento”. René Lavand, reconocido ilusionista argentino, se hizo famoso por un famoso truco de magia donde, con tres tacitas de café y unas pelotitas, dejaba boquiabiertos a los espectadores, quienes no podían descubrir, pese a la lentitud del juego, dónde estaba la trampa. Sorprendidos por la ilusión y porque a Lavand le faltaba una mano. “No se puede hacer más lento”, decía Lavand.

Gustavo Guaragna tenía 4 años cuando comenzó a ilusionarse con la magia. A los 11 años, empezó a estudiar juegos de libros y a divertirse con los trucos que vendían en jugueterías. Hoy es presidente y CEO de Snoop Consulting, tiene a su cargo 100 empleados pero no deja de lado su amor a la magia y, pese a todo pronóstico, sigue realizando shows. 

“La magia es la veta artística. Lo otro, el software y las soluciones IT, mi oficio. Es lo que me da de comer”, explica, en diálogo con Apertura.com, Guaragna, un fanático de René Lavand. “Siempre se llevó toda mi atención”, relata. 

En sintonía con sus estudios de Ingeniería en Sistemas y la Licenciatura en Informática -ambas quedaron sin terminar-, Guaragna se divertía en el Centro Mágico Platense, asociación que reune a los grandes magos de la Argentina. “La mayoría de los campeones argentinos de magia pertenecen -o pertenecieron- al Centro”, refleja el mago/ejecutivo. Su pertenencia al mundo de la computación le valió el nombre artístico de “Hacker”. “Me lo pusieron los otros magos”, admite. 

Ahora, combinó la gestión IT con su profesión de mago. Trata de hacer un show por semana y, cuando da conferencias, mezcla alguna que otra ilusión. “Por pedido de los que me convocaban empecé a mechar magia”, narra Guaragna. 

Pero lejos del prejuicio, que indica que un presidente de empresa no tendría que mezclar lo artístico con el management, redobla la apuesta. “Se puede ser serio siendo artista. Serio no quiere decir solemne. Nuestra empresa tiene que ver con la innovación, por lo que queremos generar un clima interno despojado de la solemnidad. Eso no le quita seriedad. Además, no soy el único mago de la empresa”, explica.

Los puntos en común saltan a la vista, según Guaragna. “La magia y el management tienen en común la capacidad de persuasión. Decubrir la intencionalidad de alguien (en nuestro caso, que hacemos consultoría, quizás te dicen el síntoma pero no el problema) y tratar de descubrir qué piensa el otro, como lo hacen los mentalistas, son algunos lugares comunes”, ejemplifica.  

 



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