Cómo reconocer al chivo expiatorio de la oficina
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Cómo reconocer al chivo expiatorio de la oficina

Qué distingue a aquellos colegas que siempre son considerados responsables por los errores in company. Cómo saber cuándo existe peligro de que esa culpa recaiga en uno mismo. 17 de Noviembre 2015

Cuando no se cumple un deadline o un archivo importante se pierde entre decenas de mails, siempre hay un chivo expiatorio al que adjudicarle la responsabilidad de todos los inconvenientes que tienen lugar en la oficina. El Ing. Juan José Arévalo, Máster Coach Profesional en MyC Consulting, revela las claves para comprender por qué sucede y saber cómo reconocer quién ocupa ese lugar dentro de una empresa.

“Elegir un condenado suele ser una de las maneras más simples de victimización de los seres humano; es tranquilizador señalar a un culpable, y generalmente suele haber uno o varios en los diferentes espacios y grupos”, dice Arévalo. El especialista sostiene que si bien puede resultar estimulante encontrar a alguien que, sin tener nada que ver, ocupe el lugar donde se depositan nuestros fracasos y decepciones, también “podemos ser nosotros mismos los designados para cubrir las fallas ajenas”.

En el mundo profesional, señalar a alguien como chivo expiatorio suele ser frecuente. Para el máster coach, aunque la persona que fue designada como aparente responsable de todos los inconvenientes tendrá problemas, los que mintieron se encontrarán, en un futuro, más vulnerables al hecho de ser desenmascarados como los verdaderos culpables. 

Según Arévalo, aquellos que suelen encontrar con más frecuencia colegas a quienes condenar suelen buscar los momentos donde no está la persona señalada, – por enfermedad, exámenes trámites –, y en esos días “destapan las ollas”. “De ese modo, redirigen la frustración del entorno afectado y la agresión que ella conlleva”, dice. Y agrega: “Habitualmente se eligen como culpables a empleados de poco rango, se suele optar por quien no se puede defender; esta es una manera de valerse de la debilidad de quien no está en condiciones, para ponerse a salvo de las acusaciones”.

Sin embargo, el experto asegura que también existen personas que, en equipos o grupos de trabajo que se están formando, son apuntados como chivos expiatorios, dado que poseen mejores características y cualidades y el entorno los suele ver como potencial amenaza. “Sobresalir, y a su vez, no tener la capacidad de empatizar con las personas que conforman el grupo, los hace el blanco ideal para volcar en ellos los logros que no llegan”, dice Arévalo. Y añade: “Por todo esto, en los equipos se puede perder gente muy valiosa, si no se es capaz de percibir dichos manejos”.

El coach de MyC Consulting afirma que quienes buscan un acusado lo hacen como una manera de justificarse y para no enfrentar las propias consecuencias: “Esto nos tranquiliza por un tiempo y también se logra el mismo efecto en quienes nos escuchan”. Para evitar nombrar chivos expiatorios todo el tiempo, dice Arévalo, “necesitamos hacernos cargo de nuestras acciones, dejando atrás las justificaciones”. “Si somos capaces de distinguir que movidos por la rabia, el enojo o cualquier otra emoción apuntamos a un falso blanco cada vez que las cosas no salían como queríamos podremos emprender el camino de componer el vínculo con el que elegimos como depositario de nuestras frustraciones” concluye.



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