Clarisa Estol, fundadora del Fondo de Inversión de la Tierra (FIT):
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Clarisa Estol, fundadora del Fondo de Inversión de la Tierra (FIT): "Ser una madre con empleo incentiva a los hijos a tener respeto por la responsabilidad"

Fue presidenta del Banco Hipotecario y se desarrolló profesionalmente, pero nunca descuidó su carrera profesional. Cómo fue su historia.

Por Jesica Mateu 11 de Octubre 2013




Hay un cuento que dice que a una mujer que había dejado de trabajar por cinco años y presentaba su currículum para volver a empezar, le preguntaban en las entrevistas qué era lo que había estado haciendo durante ese tiempo. Al principio, ella respondía que había estado en su casa, con su familia. Nadie la contrató hasta que empezó a contar todas las habilidades que había desarrollado y que, justamente, se necesitan en una empresa, como saber organizar, priorizar y delegar”, relata Clarisa Estol, la fundadora de Fondo de Inversión de la Tierra (FIT) y quien fuera, hasta hace pocos años, presidenta del Banco Hipotecario. De este modo, la ejecutiva explica que no es poco lo que se aprende ejerciendo la maternidad.

Tal es así que, a la hora de tratar temas ligados al área de Recursos Humanos, le gusta trazar paralelismos: “Tengo mis cuatro mini recursos en casa y les pasa lo mismo que a los de una empresa: se pelean, se tienen celos, a veces trabajan juntos y otras no colaboran. Una familia es un ámbito que tiene las mismas problemáticas que una compañía, pero a otra escala”. Desde que fundó FIT, Estol trabaja más tiempo desde su hogar. Y, si bien esa práctica tiene sus ventajas, también le dificulta dar por terminada la jornada laboral: “Mis hijos me dicen que trabajo casi más que antes. Quizás son las 11 de la noche y estoy con la computadora. Pero la verdad es que, por la tecnología de las comunicaciones, cada vez es más fácil trabajar a distancia”, admite.
 

Una familia es un ámbito que tiene las mismas problemáticas que una compañía, pero a otra escala.

Estol ama tanto su profesión que nunca, incluso cuando fueron naciendo sus hijos, la abandonó: “Me parecía más difícil dejarla y tener que retomar más adelante. Además, cuando los bebés son muy chiquitos hay mucho tiempo en que no hacen nada. Y estar sentada al lado, no haciendo nada yo tampoco, me parecía que no era eficiente”, explica. Para organizarse, solía llevar a sus hijos a la oficina e incluso a algunos viajes corporativos. “Me acomodaba bastante bien. Tenía una amiga a la que llamaba en cualquier momento y le preguntaba: ‘¿Qué tenés que hacer mañana? ¿No querés venir conmigo a Nueva York?’ Siempre encontraba a alguien que me acompañara. A veces mi marido, y a veces una amiga”, describe.

Pero no siempre todo fluyó tan aceitadamente. Crisis tiene cualquiera. Y Estol no fue la excepción aunque, hay que decirlo, la suya fue de corto aliento. “Ocurrió que tenía una reunión de trabajo por lo que no iba a poder llegar a mi casa a la hora del baño de Clara, que era una beba. Para mí era muy importante estar porque imaginaba que, si otra persona la bañaba, se iba a ahogar. Entonces, no poder definir las prioridades me generó una crisis. Le dije a mi jefe que no quería ir más porque estando en la oficina quería estar en mi casa y a veces estaba en mi casa y quería estar en la empresa. ‘No estoy en ningún lado bien’, le expliqué. Entonces, me preguntó qué era lo que en verdad quería. La respuesta fue, básicamente: ‘Trabajar con un horario más flexible. Irme antes de la oficina y trabajar desde mi casa’. ‘Entonces hacelo así’, me dijo. Me lo facilitó mucho y se lo agradezco”.

estol_crop_1381525120408.jpgAsí las cosas, Estol destaca que “ser una madre con empleo incentiva a los hijos a tener respeto por la responsabilidad y a ser más independientes porque quizás hay cosas que tienen que hacer solos. En una oportunidad, a mi hijo no le compré el cuaderno de clases. Ya habían pasado tres días y me seguía olvidando. Un día, cuando volví a casa, me dijo: ‘No te preocupes, que ya me lo compré’. Tenía 7 años y le pidió a su abuela que lo acompañara al kiosco. Me pareció muy maduro de su parte haberse dado cuenta de que yo no se lo iba a comprar porque el cuaderno era mi prioridad número mil. Que haya buscado la forma de conseguirlo lo va a ayudar mucho en la vida. Por eso creo que hay que saber priorizar, reconocer cuándo es importante que una esté y cuándo se puede delegar. Si estás en el trabajo, tenés que poder concentrarte en eso”.

Esta exitosa ejecutiva asegura que lo que más le gusta de ser mamá es “ir a tomar algo, a solas con alguno de mis hijos. Me encanta conversar con ellos, ver qué ideas tienen y reconocer rasgos míos, o de mi marido, en ellos. También me gusta que juguemos al tenis y al ping-pong, hacer spinning y enseñarles matemáticas”, enumera. Además, aprovecha a hacer viajes individuales con alguno de sus hijos. Así, hace poco “estuve 15 días con Clara en Nueva York”. De su hija mayor destaca que es “muy abierta, espontánea y generosa”; de Máximo que “es muy responsable, cariñoso y analítico. Se interesa por todo: aprende como una esponja”; por su parte, Manuel (14) “es el más reservado pero muy gracioso, simpático e inteligente” y Alfonso “es un rebelde aunque, si por un lado es independiente, por el otro es muy mimoso. Le gusta que lo acueste y, como dice él, que lo arrope”.

Por otra parte, Clarisa Estol destaca que lo que más disfruta de la maternidad es “verlos convertirse en personas de bien. Máximo me mostró un día una prueba que tenía una respuesta tachada. Le dije que era una lástima, porque había contestado bien. ‘Pero me lo soplaron. Así que pensé que no estaba bien escribir algo que me habían soplado y por eso la taché’. Esas actitudes, que te van hablando de como son y de cómo piensan tus hijos, me encantan”. 

Mensajes de amor

“Para mi cumpleaños les digo a mis cuatro hijos que no me regalen nada sino que me escriban una carta y me hagan un dibujo. Eso es hermoso. Aparte, a medida que pasan los años, las cartas se van sofisticando. Este año, por ejemplo, la más grande armó un video para el cual entrevistó y filmó a todos sus hermanos. Y un día me dijo que invitaba a casa a un amigo que sabe mucho de computación. Él fue quien la ayudó a editar y compaginar las fotos con la música. ¡Le dedicó un montón de tiempo! Esas cosas me hacen sentir muy orgullosa”.

 

Foto: Archivo Clase Ejecutiva.



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