Cinco edificios clásicos imperdibles para vivir en Buenos Aires
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Cinco edificios clásicos imperdibles para vivir en Buenos Aires

Por ser fieles representantes de las influencias históricas y arquitectónicas de la ciudad de Buenos Aires, seleccionamos cinco edificios emblemáticos y atractivos para vivir.

 

Por Lorena Obiol 14 de Agosto 2013



La ciudad de Buenos Aires es reconocida mundialmente, entre otras razones, por ser dueña de un destacado patrimonio arquitectónico con firmas de profesionales de la talla de Christophersen, Sergent o Kalnay, todos sinónimos de elegancia, distinción y buen gusto. Tanto, que en muchas ocasiones, las familias porteñas aristocráticas encomendaban la construcción de los que aún hoy son edificios emblemáticos, para ostentar frente a otras familias de alcurnia.

Imposible no admirar aquellas siluetas que reflejan las influencias que predominaron, no sólo en la arquitectura sino también en las preferencias de la élite porteña, entre 1880 y 1940. Ejemplo de ello son los palacios Paz (hoy Círculo Militar), Anchorena (Cancillería), Errázuriz Alvear (Museo Nacional de Arte Decorativo), Ortiz Basualdo (Embajada de Francia), Álzaga Unzué (Hotel Four Seasons), Noel (Museo Fernández Blanco), Duhau (Hotel Hyatt) y Ortiz Basualdo Anchorena. Este último palacio, obra del reconocido Jules Dormal –el mismo que concluyó el Teatro Colón, dirigió la obra del Congreso de la Nación y proyectó la terminal de Mar del Plata y el segundo teatro Ópera, entre otros– fue demolido en 1969 para levantar el edificio de American Express firmado por Mario Roberto Álvarez.

Estas construcciones tienen, entre sus características comunes, departamentos espaciosos y techos altos. La mayoría, además, posee una habitación de servicio y hogar a leña en el comedor. No cuentan, sin embargo, con cocheras y sus cocinas no son precisamente amplias.

Su destacada arquitectura y el prestigio que le conferían a sus moradores, siempre atrajo a las familias de alto poder adquisitivo que podían darse el lujo de habitarlos. Hoy, a pesar de las múltiples edificaciones nuevas y confortables que se erigen, el interés en estas históricas propiedades se mantiene intacto.

Edificio Kavanagh
Autor: Estudio Sánchez, Lagos y De la Torre
Fecha: 1936
Estilo: racionalista
Ubicación: Florida 1065

Kavanagh IMGEn 1934, la millonaria Corina Kavanagh vendió algunas de sus estancias para construir el primer rascacielos de Sudamérica, con 123 metros de altura y 32 pisos. La torre escalonada de hormigón fue proyectada por Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis de la Torre, frente a Plaza San Martín. Su estilo racionalista, despojado de ornamentación y con líneas austeras, expone la ruptura con los estilos anteriores: art decó y art nouveau franceses. Pero, más allá de lo constructivo, este hito del movimiento moderno encierra una historia que trascendió sus alcobas y se convirtió en leyenda urbana. Corina había vivido un amor con uno de los hijos de Mercedes Castellanos de Anchorena. Pero la madre del joven le prohibió que la relación entre ellos continuara por no ser Kavanagh un apellido patricio.

El desplante tuvo como respuesta la construcción del imponente edificio que es hoy ícono de la arquitectura argentina. Su objetivo era claro: enfurecer a los Anchorena, quienes habían levantado la iglesia del Santísimo Sacramento como sepulcro familiar del otro lado de la plaza para poder contemplarla desde su palacio (hoy sede de Cancillería). De esta manera, el rascacielos de hormigón de Kavanagh se erigió, no sólo ensombreciendo la iglesia, sino directamente impidiendo la sagrada visión entre las dos propiedades de los Anchorena. La historia señala, además, que doña Mercedes tenía intenciones de comprar aquel lote ubicado frente a la iglesia para construir allí su nueva mansión, adquisición que no pudo concretar precisamente porque Corina se adelantó y encargó allí su venganza.

La torre de lujo estuvo terminada en sólo 14 meses y la joven Kavanagh reservó para ella el departamento del piso 14, de 855 m2, que años después vendió a la familia Roberts (dueña del desaparecido Banco homónimo). Los 105 departamentos de este coloso son tipológicamente diferentes entre sí; los más pequeños miden 140 m2. Entre otros récords, el Kavanagh logró ser la primera construcción de hormigón armado más alta del mundo y el primer edificio en tener aire acondicionado en todos los pisos.

Palacio de los Patos
Autores: Henri Azière y Julio Senillosa
Fecha: 1929
Estilo: academicista francés
Ubicación: Ugarteche 3050

Fiel ejemplo de la influencia francesa que dominaba la época, el Palacio de los Patos es otro representante de la arquitectura señorial. Pensado como casa de renta para las clases media y alta (por entonces no se permitía vender las unidades por separado por lo que el edificio pertenecía a un solo dueño) fue encomendado por Alfredo Chopitea al arquitecto francés Henri Aziére, quien proyectó el edificio sin haber estado jamás en Buenos Aires. Por eso, fue un primo de Chopitea, Julio Senillosa, quien dirigió la construcción y firmó los planos modificados. De fachada armónica y simétrica, su mayor atractivo se halla en sus 144 departamentos (de tres a 9 ambientes) y en sus 9 patios de época. Su nombre, se cree, fue dado por ser sus habitantes antiguos ricos empobrecidos por la crisis del ’30, a los que el lunfardo señalaba como de “plumaje seco” y no por un supuesto arroyo que por allí, como muchos aseguraban sin poder demostrarlo.

Palacio Estrugamou
Autores: Eduardo Sauze y Augusto Huguier
Fecha: 1924
Estilo: clasicismo francés ecléctico
Ubicación: Juncal 783

En la confluencia de Juncal y Esmeralda, en Retiro, se alza una reliquia de la arquitectura francesa conocida como Palacio Estrugamou. Proyectado en 1924 por Eduardo Sauze y Augusto Huguier a pedido del terrateniente Alejandro Estrugamou, fue concebido como vivienda colectiva para familias de gran poder adquisitivo. Este espejo del esquema palaciego, con sus chimeneas, mansardas, columnas clásicas y cornisas, fue construido con materiales importados de Francia. 

Estrugamou 5
En su patio interior esconde una réplica de la Victoria de Samotracia hecha de bronce (la original, de mármol, se halla expuesta en el Museo del Louvre, en París). La escultura puede espiarse desde el exterior del edificio, a través de la puerta de hierro y vidrio ubicada en la fachada sur. Es justo sobre esa puerta que puede leerse la inscripción Edificio Estrugamou. 

Todos los departamentos, que promedian los 500 m2, tienen balcones y ambientes de generosas dimensiones. Sus 8 pisos se levantan en cuatro bloques o secciones, con un departamento por planta. Cada uno de ellos tiene salón, comedor, sala de estar, cinco dormitorios principales y tres habitaciones de servicio.

La Colorada
Autor: Regis Pigeon
Fecha: 1911
Estilo: neoclásico inglés
Ubicación: Cabello 3791

Este centenario edificio de planta baja, cuatro pisos y sótanos, proyectado por Regis Pigeon, se levantaba al 3700 de la entonces Las Heras sur, hoy Cabello.

La colorada 3Extraño para la Buenos Aires de ese entonces dado que su fachada de ladrillos, típica de las construcciones del neoclásico inglés, no era habitual en edificios residenciales de categoría. Esa desnudez del material hizo que se la conozca, aún hoy, como La Colorada. La misma estructura externa se replica en la otra cara del edificio que da sobre República Árabe Siria, formando una perfecta simetría de sus fachadas.

Absolutamente todo el material que se usó en la obra fue traído desde Londres, en barco, algo que hoy sería denostado por anti-sustentable. La osadía constructiva de su autor logró que se usara una estructura portante de hierro, en lugar de cemento, para soportar la carga del edificio. En este caso, las dependencias de servicio no estaban en el último piso, bajo la mansarda, sino en los sótanos, hoy refuncionalizados como bauleras. Esas condiciones de vida bajo tierra fueron sumamente criticadas por considerarse un trato esclavo a los empleados.

El mismo Pigeon fue el primer propietario y, al poco tiempo de inaugurada su obra, comenzó a alquilar los departamentos a directivos de las empresas ferroviarias inglesas que trabajaban en el país, sobre todo del Ferrocarril Central Argentino que funcionaba desde 1909. Dos décadas después, el edificio fue adquirido por la familia Mitre (por eso también es conocido como Palacio Mitre) quien en 1953 realizó la subdivisión para revender las 20 unidades de forma separada.

Palacio Atucha
Autor: René Sergent
Fecha: 1924
Estilo: clásico francés
Ubicación: Arroyo 1099

En 1916, Jorge Atucha encarga al afamado arquitecto René Sergent el proyecto de su residencia en un predio ubicado en la esquina de Arroyo y avenida Alvear. El terreno estaba afectado desde 1912 a utilidad pública para la apertura de la avenida 9 de Julio (por la que se perdieron innumerables piezas arquitectónicas). Inaugurada en 1924, la obra recatada y de líneas puras francesas cuenta con planta baja y dos pisos, además de una mansarda con buhardilla en el remate.

Atucha 4
Cada planta tiene un tratamiento distinto que sólo se unifica por el muro que da jerarquía a la esquina y conforma terrazas en el primer nivel.

Este edificio, junto con la residencia donde hoy funciona la Embajada de Francia, enmarca la plaza Carlos Pellegrini. Sobre la calle Cerrito, además, el Palacio Atucha comparte medianera con el Palacio Álzaga Unzué. En la década del '40, la propiedad quedó en manos de la Compañía de Explotaciones Financieras Urbanas y Rurales. Unos años después, fue subdividida en departamentos gracias a la ley de Propiedad Horizontal y vendida a distintos dueños.



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