Así se viste Aníbal Fernández, el nuevo jefe de Gabinete
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Así se viste Aníbal Fernández, el nuevo jefe de Gabinete

Barrio, unidad básica, fútbol y rock conviven en las expresiones públicas de Aníbal Fernández, el Secretario General de la Presidencia. Con más de 30 años de trayectoria peronista, el ‘súper funcionario’ K mantiene la misma sintonía indumentaria más allá de que ocupe cargos legislativos o ejecutivos. Cambios de rol pero no de guardarropas. Por Lorena Pérez 27 de Febrero 2015

 

 

Si desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner hay una opinión o mensaje para transmitir, ahí está Aníbal Fernández, funcionario histórico del peronismo primero, y del kirchnerismo después. Porque si bien ganó notoriedad en la última década, su carrera no se estrenó con los Kirchner.

El flamante nuevo jefe de Gabiente lleva más de 30 años transitando la política. Primero, como asesor (en la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires y en el Concejo Deliberante de Quilmes); luego, como intendente de Quilmes; durante el mandato del gobernador Carlos Ruckauf (1999-2002) fue secretario del Ministerio de Trabajo, ascendió a titular de la cartera; y llegó a Secretario General de la Presidencia y Ministro de la Producción durante la gestión presidencial, entre 2002 y 2003, de Eduardo Duhalde (de quien también ofició como Secretario de Gobierno cuando fue mandatario provincial, entre 1991 y 1999). Pero fue durante los mandatos de Néstor Kirchner y CFK cuando cubrió la mayor variedad de cargos de alta exposición: fue Ministro del Interior, de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos; Jefe de Gabinete, diputado y senador. Por ello, en su currículum online presume de ser “al momento de dejar la Jefatura de Gabinete de Ministros el 10 de diciembre de 2011 para ejercer su cargo de Senador Nacional, el Ministro que más permaneció en cargos de ese rango en la historia contemporánea de la Argentina”.

Además de su trayectoria y elocuencia mediática, ¿qué más distingue al funcionario emblemático de la era K? Su estilo. Si se repasa el look de Aníbal Fernández desde sus comienzos en la política, se advierte que no ha evolucionado: mantuvo el traje en su formulación más clásica en cortes y tonos comodín para resolver su vestuario. Abogado y contador público, su perfil indumentario es más acorde al de un profesional de esas áreas, lo cual remite a la imagen más aburrida del típico político de outifts grises que no dicen nada.

Esa elección del también presidente del club Quilmes acentúa una idea muy marcada de su temperamento, donde el bigote y el tono capilar canoso son preponderantes. En conjunto, nada de hay en su guardarropas ni presencia que le quite protagonismo a las “anibaladas”, esas réplicas ocurrentes que demuestran, por su eco en medios de comunicación y redes sociales, que es un polemista eficaz.

Ese tono barrial combina muy bien con su afición por el Indio Solari, quien fuera la voz de Los Redonditos de Ricota y quien luego, en su faceta solista, encontró en la figura del ‘súper ministro’ una representación política cómodamente expuesta a través de mensajes de texto y cartas que el músico le envía y terminan publicadas en la página personal de Fernández. Incluso su blog, donde se permite un lenguaje más acorde a un militante que a un funcionario, lleva como subtítulo “Este asunto está desde ahora y para siempre en tus manos nene”, del himno ricotero Juguetes perdidos.

Sea en formato rock, fútbol o política, se viste en la misma sintonía: trajes y corbatas que no varían según la ocasión de uso. Siempre manteniendo el mismo estilo de vestuario quedado en el tiempo –una especie de Federico Luppi en su versión cinematográfica ochentosa–, Aníbal Fernández cambia de rol pero no de ropa.u

Acierto. Mostrarse siempre en tonos opacos infiere cierta preferencia por la comodidad, pero también una convicción personal que revela que Fernández se identifica con esa elección que sintoniza con su perfil polifuncional.

Desacierto. El uso informal del traje de ninguna manera puede estar contemplado en un funcionario público de su nivel de exposición. Podría buscar un look alternativo equivalente al traje, para mostrarse ejecutivo, antes que dejarse ver con el outfit a medias, como en su entrevista reciente con Reuters, porque destila desprolijidad.

Sugerencia. Si bien la sintonía cromática puede ser entendida como un acierto, sería beneficioso que sumara más colores vibrantes al guardarropas y que modernizara la sastrería.

*Autora de www.blocdemoda.com



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