Andrea Grobocopatel:
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Andrea Grobocopatel: "Mamá tuvo mucho que ver con mantenernos unidos como familia"

Madre de cuatro hijos, habla del desafío de combinar una carrera profesional con el "trabajo" de mamá. 

Por Jesica Mateu 15 de Octubre 2013




La empresaria Andrea Grobocopatel tiene los pies en la tierra. Quizás sea, precisamente, por estar conectada a ella desde la infancia. En el campo dio sus primeros pasos y, si bien tropiezos no faltaron, siempre pudo retomar la senda. Presidenta de Los Grobo SGR (una sociedad con Molinos Río) y vicepresidenta del grupo Los Grobo -que comanda su hermano Gustavo-, bajo su paraguas continuará, como desde 2009, dedicándose a “dictar conferencias, participar de programas para pymes en universidades, gobierno corporativo y liderazgo responsable, fundamentalmente con eje en el desarrollo de la mujer y la incapacidad de las empresas en la inserción de la diversidad”. Pero, además de inquieta empresaria, la mayor de las hermanas Grobocopatel es esposa (de Walter Torchio, intendente de Carlos Casares) y madre de cuatro hijos: Agustina, Delfina y los mellizos Paulina y Luciano.

En una entrevista con Clase Ejecutiva, responde espontáneamente sobre su maternidad. En principio, asegura saberse privilegiada por haber podido desarrollarse profesionalmente a la vez que constituía su propia familia. Y, cuando se le consulta si las exigencias de sus altos cargos afectaron, de algún modo, su rol de madre, no duda en trasladarle la inquietud a sus hijos que, casualmente, se encuentran cerca de ella. “¿Que trabajara cuando eran chicos fue muy terrible para ustedes?”, repregunta. Delfina dice que sí. Y su madre recuerda que, cuando la ahora adolescente tenía unos 9 años, le pidió que dejara de viajar tanto a la ciudad. “Es que había empezado a hacer un máster para perfeccionarme en temas financieros y debía trasladarme varias veces a la semana desde Carlos Casares a Buenos Aires”. Ante el pedido de su hija, no dudó en abandonar el posgrado: “Para mí también era muy sacrificado”, admite. Por su parte, Paulina asegura que se acostumbró al ritmo de su mamá quien, ante el silencio de Luciano, le repregunta: “¿Me extrañaste cuando eras chico y sentís que eso te afectó?”. Despreocupado, él afirma que no. Y, finalmente, Agustina, la mayor de los cuatro, dice ya no recordar. Entre risas, la empresaria exclama: “¡Si no se acuerda, no habrá sido tan traumático!”.

Andrea GrobocopatelMamá todo terreno. Madre de cuatro hijos, no descuida su carrera profesional. Foto: Archivo Clase Ejecutiva. 

Lo cierto es que todo parece fluir de un modo natural entre madre e hijos. Y, aunque no siempre fue fácil, así como en la agricultura y los negocios, la constitución de una familia también impone desafíos. La vida, reconoce, “me sorprende permanentemente. Mi hija mayor está en silla de ruedas porque tiene una discapacidad de nacimiento: espina bífida. Fue difícil acomodarnos a esa situación, un shock. Yo tenía sólo 25 años y, en ese momento, no teníamos ni idea de lo que estábamos hablando. Pero, como todas las cosas, uno se va adaptando. Es así la vida. Uno tiene que tratar de ser feliz también para que los hijos lo sean”, reflexiona. Otro momento inesperado fue la llegada de mellizos. Sobre todo porque “cuando estaba encargando mi tercer hijo, surgió la duda de si, como madre y empresaria, iba a poder con tantos. ¡Y de golpe me entero de que son dos! Fue muy divertido, pero también demandó mucho trabajo. Y ni hablar de ahora, porque cuando son más grandes es todo más difícil”.

¿Cómo logró organizarse?
Al principio me parecía que iba a ser imposible trabajar teniendo cuatro hijos. Y a mí me encantaba ir a la oficina y viajar. Pero doy un buen consejo: en lugar de tomar otra persona durante el día, contraté -durante un año y medio- otra para la noche. Y volví a trabajar enseguida. No me ausenté ni tres meses de la oficina. Es que tuve la suerte de elegir una mujer muy buena para mi casa. Y mi marido fue siempre un buen padre. Me apoyaba, me acompañaba y, si él no podía, enseguida la llamaba a la madre. Mis viejos, y sobre todo mis suegros, nos ayudaron mucho.

¿Por qué decidió volver a trabajar pronto?
Porque crecía la familia a la par de la empresa. Estábamos todavía empezando la profesionalización de la pyme, por lo que dependía mucho de nosotros y no éramos tantos ni teníamos tan delegadas las funciones.

¿Sus hijos trabajarán en Los Grobo?
Siempre tratamos de explicarles que no por ser hijos podían estar en la empresa: sólo iban a estar si eran los mejores para cada puesto. Porque, cuando uno tiene un patrimonio, quiere que lo administren los mejores. No obstante, la mayor empezó a estudiar Administración de Empresas. “¿Vos me entendés?”, me decía. Después de dos años se dio cuenta de que le resultaba difícil y no la hacía feliz. Ahora, por suerte, está estudiando una carrera que sí la alegra: locución. Por supuesto que me gusta que se valgan por sí mismos. Ya van a tener que hacerse cargo de algún patrimonio que les voy a ir dejando. Entonces, siento que algo de administración y de finanzas tienen que saber, más allá de lo que estudien. Pero lo que más me importa es que elijan algo en lo que puedan desarrollar al máximo su potencial y que los haga felices”. Y, casi sin respirar, enumera los valores que pretende transmitirle a sus hijos: “Que busquen ser felices y divertirse mucho. Que hagan deportes y se cuiden con las comidas. Que sean solidarios y generosos. Que se sepan relacionar con distintas personas y culturas. Que sepan valorar la diversidad”. 

Lo que más me importa es que elijan algo en lo que puedan desarrollar al máximo su potencial y que los haga felices Andrea Grobocopatel, acerca del futuro de sus hijos


¿Y ellos que le enseñaron?
De la mayor, aprendí a relativizar muchas cosas: le pone tanta fuerza a la vida que ya no me preocupo por pavadas. Cumplir con los horarios era un tema que no manejaba: por ellos me hice más organizada. También soy de supervisar y, a veces, me piden distancia. Me cuesta no meterme pero disfruto cuando me veo lo que hacen por sí mismos”.

Y tu mamá también. 
Andrea Grobocopatel es la mayor de sus dos hermanas pero es más joven que Gustavo, el presidente del exitoso grupo Los Grobo. Así como disfruta de compartir experiencias con la familia que supo construir, también valora la relación con sus padres y hermanos. “Mamá tuvo mucho que ver con mantenernos unidos como familia: fue clave en nuestra educación y en transmitirnos la importancia de comunicarnos, expresar temores, expectativas y pensamientos”.

Esa disposición al diálogo es lo que Andrea reconoce haber heredado de su madre quien, por otra parte, suele aconsejarla sobre maternidad. “Cuando mis hijos eran chicos ella era una marca permanente. Es que no estaba acostumbrada a la idea de una madre empresaria. Entonces, me llamaba a la reflexión. Me decía: ‘Tenés cuatro chicos, viajás mucho...’ Ahora, en cambio, le preocupa que viaje, pero no por ellos, sino por mí. ‘Es peligroso’, me advierte”.



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