Dónde invertir: cuáles son las nuevas franquicias
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Dónde invertir: cuáles son las nuevas franquicias

Aquellas que se sumaron en el último año y por qué los inversores están, hoy, más abiertos que antes a estas propuestas. Por Florencia Radici 06 de Julio 2015

 

 

A pesar del freno en el consumo del año último, el sistema de franquicias sumó nuevos conceptos. Hoy, ya son más de 600 las marcas que franquician. Ser la recién llegada en este grupo tiene ventajas y desventajas. Por un lado, las brands flamantes suelen ser bienvenidas por los inversores que están interesados en empresas ya consolidadas que, prácticamente, no tienen más territorios en los que desembarcar.

Se agotaron las marcas importantes, pero la gente las sigue pidiendo. Ahí aparecen como alternativa algunas firmas más chicas, con conceptos diferentes, sobre todo en gastronomía, donde hablás directo con los dueños”, señala Carlos Canudas, al frente de Estudio Canudas. Coincide Mario Comi, director de Francorp, quien ve que los inversores siguen pidiendo a las primeras marcas, lo que, a veces, frena el crecimiento de las nuevas. “Pero, especialmente en gastronomía, que es un sector dinámico y flexible, van a seguir incorporándose nuevos conceptos”, asegura. Al mismo tiempo, las empresas nuevas tienen que “convencer” a los inversores de su posicionamiento en el mercado.

Siguiendo la tendencia mundial del fast-good (comida rápida con un giro saludable), los dueños de Kansas crearon Burger54. El año último, la firma abrió su primer punto de venta propio en la localidad de Martínez y, en abril, inauguró su primera franquicia en Nordelta. “La segunda franquicia será en Devoto y tenemos un plan que contempla por lo menos dos aperturas más hasta fin de año, entre propios y franquiciados”, adelanta Marcos Ostrovsky, director de Finanzas y Administración de Burger54.

Con una inversión que va desde US$ 500.000, el recupero está previsto en alrededor de tres años. “Buscamos un franquiciado activo, que esté involucrado en el negocio porque, por el concepto, la comida se hace en el lugar y, al haber muchas operaciones, hay que monitorear”, advierte Ostrovsky. “Tiene que estar al frente del local”, insiste. Según los datos de la firma, en promedio, un local factura unos $ 20 millones al año.

Costumbres Argentinas es una panadería de bajo precio que nació en enero de 2014, en un mercado que, según las características que observó la empresa, tiene un bajo nivel de concentración. “Nuestra estrategia es tener precios muy agresivos, porque la estructura de márgenes y producción del negocio lo permite”, asegura Ernesto San Martín, director Comercial de la firma, que terminó 2014 con 20 locales franquiciados y tres propios, y proyecta “un piso” de 40 tiendas para fines de este año. El foco es rentabilidad a partir de volumen: su segmento de consumidores está en el nivel socioeconómico C2/C3 y la docena de facturas cuesta $ 19,99, casi 150 por ciento menos que en otras panaderías donde oscila entre los $ 45 y $ 70. Por eso, también, busca zonas de alto tránsito.

Costumbres Argentinas provee toda la materia prima, ya que tiene una planta propia con capacidad para abastecer, potencialmente, 200 puntos de venta. A tono con la demanda del mercado, hay un formato express, de 60 metros cuadrados, que requiere una inversión promedio de $ 500.000, y otro estándar, de más de 100 metros cuadrados, que asciende a $ 800.000. Promete un recupero de la inversión entre los 12 y 18 meses. “Hicimos hincapié en lograr un negocio sin estacionalidad anual porque, bajo esas condiciones, si surgen imprevistos durante la temporada, no se puede reaccionar a lo largo del año comercial”, añade San Martín.

En gastronomía, que es un sector dinámico y flexible, van a seguir incorporándose nuevos conceptos

El auge de la comida sana, rápida y práctica también está detrás de Pousser Rico & Natural. Guillermina Sosa trabajó siempre en Pousser, la empresa familiar proveedora del servicio de catering para transporte terrestre. Pero, luego de realizar un MBA, decidió hacer un desprendimiento de la firma que tuviera contacto directo con el cliente. Ese fue el origen del concepto gastronómico de take-away, en el que el consumidor puede comprar comidas ya listas. Aprovechando la estructura de la empresa, Sosa abrió un local como prueba piloto en La Plata, donde tiene la planta, y comenzó a franquiciar este año. “La idea es abrir no menos de cinco franquicias en 2015, aunque podrían ser 10. Tiene que ser en zonas de alto tránsito, pero no necesariamente de oficinas, sino en lugares donde la gente quiera comprar comida saludable”, explica. Así, una de las ventajas es que los locales pueden ser de 25 metros y atendidos directamente por el franquiciado, sin la necesidad de una estructura de personal, porque Pousser les provee todos los alimentos. La inversión es, en promedio, de $ 250.000.

Más que un hobby

Las Penélope nació hace 10 años como un hobby para Isabel Inchauspe. Está enfocada en los accesorios y productos artesanales, como sombreros, bolsos, accesorios para el pelo y bijouterie. Abrió su primer local en Recoleta y luego una góndola. “Cuando crecimos, nos dimos cuenta de que las franquicias eran una manera de expandirnos y comenzamos el proceso el año pasado”, explica Inchauspe.

En abril de 2014 abrió su primera franquicia, está por cerrar la segunda y ya tiene un interesado en un país limítrofe. Para fin de año, calcula sumar una o dos más. Busca instalarse en locales a la calle –desde 30 metros cuadrados– o góndolas en shoppings, con un franquiciado activo, “que se ocupe y lo tome como propio”, y no descarta desembarcar en el interior –ya tiene interesados, por caso, en Mendoza. El potencial del rubro, según la emprendedora, es que, en épocas de crisis, los accesorios sostienen y aumentan sus ventas, porque los consumidores, al no poder comprar otros productos de mayor precio, se dan el gusto con estos ítems.

En el rubro de servicios, Yamila Pica, asesora de imagen, aprovechó su know-how para crear Pushlamour, una firma que incluye un academia de capacitación y servicios para individuos y empresas. Los servicios están enfocados en el asesoramiento de imagen y, por eso, también busca que las franquiciadas sean un referente en el rubro y estén certificadas en sus capacitaciones. “Como parte de la escuela, tenemos formación de asesoras de imagen, con modalidad presencial y online, y maquilladora profesional. Además, estamos abriendo cursos de comunicación y producción de moda”, explica Pica, quien, como economista, buscó franquiciar para crecer “de forma sustentable” sin ampliar tanto la estructura. El foco estará centrado en llevar su academia al interior y América latina –de hecho, ya tiene un interesado en Ecuador. Para este año, proyecta sumar dos franquicias, que impartirán la pata académica presencial.

Weusa es una firma que organiza viajes de trabajo y estudio en el exterior, tanto grupales como individuales. La oferta incluye, por ejemplo, cursos de idioma en los Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y Francia, que realiza en conjunto con colegios o institutos de inglés, para que los alumnos perfeccionen una lengua. En su departamento de trabajo, se coordinan empleos durante algunos meses para jóvenes en países como los Estados Unidos, Australia, Inglaterra y hasta China –los llamados “work & travel”. “Históricamente, teníamos representaciones en el interior. Por ejemplo, una agencia de turismo que sumaba nuestras propuestas. Pero, luego de la crisis internacional en 2008, los números se redujeron. Nos reorganizamos internamente y empezamos a manejar todo desde Buenos Aires”, explica Santiago García Iturralde, al frente de Weusa, que comenzó a ofrecer estos programas en la Argentina en 1997. Ahora, asegura que vuelve la expansión, centrada sobre todo en el interior, ya que tanto Capital Federal como las zonas cercanas de Buenos Aires se atienden desde la oficina central. Sin embargo, está interesado en desembarcar en Mar del Plata o La Plata, por sus poblaciones estudiantiles.

“El franquiciado tiene que estar en el negocio y se necesita un perfil de ventas y servicios. No es un paquete de avión, sino algo que quizá se cierra en marzo pero se concreta y trabaja todo el año, con un trabajo posventa intenso. Por eso es aún mejor si es alguien que ya pasó por la experiencia”, advierte García Iturralde. Con una inversión inicial desde $ 100.000, está convirtiendo a los representantes de Corrientes y Córdoba en franquiciados y apunta sumar otros tres este año.

En un sector distinto, Omega es una rentadora de autos que abrió sus puertas en 2011 y, a pedido de sus clientes, decidió franquiciar. “Esperamos arrancar a fines de este año. Si bien tenemos interesados, por la coyuntura actual, preferimos esperar un poco, para que funcione de la mejor manera posible”, admite Lais Calil, business manager de la compañía. Antes, en noviembre, abrirá otro punto propio en Pilar, que funcionará como modelo para las franquicias. Como propuesta, ya que la inversión inicial requiere adquirir vehículos, ofrece realizar las compras en conjunto, gracias a sus acuerdos de precios con las automotrices. La inversión inicial, con los autos incluidos, asciende a $ 2,5 millones. Con un promedio de facturación por local de $ 2,4 millones, promete un recupero de la inversión en un año. “Es importante que el franquiciado se involucre con el negocio y tenga un perfil volcado al servicio, además de intuición de seleccionar bien a los empleados”, explica Calil. 

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