Ricardo Cavanagh, jefe de research de Itaú BBA: “En la relación riesgo-retorno, la renta fija sigue siendo una primera opción en la Argentina”
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Ricardo Cavanagh, jefe de research de Itaú BBA: “En la relación riesgo-retorno, la renta fija sigue siendo una primera opción en la Argentina”

Por Pablo Ortega 16 de Noviembre 2016

Ricardo Cavanagh no se presenta a sí mismo como un economista típico del ámbito financiero, que sólo habla de ratios, tasas de retorno y capitalizaciones. Si bien les presta atención a esos indicadores, dice que prefiere buscar tendencias y analizar el factor político en correlación con el contexto externo a la hora de escribir un reporte. Como jefe de research de Itaú BBA (la división de banca de inversión del gigante brasileño) para la Argentina, Chile, Perú y Colombia, asegura que el valor agregado de un informe, hoy, pasa por el análisis y la opinión más que por los datos duros, aun cuando esté hablando de instrumentos de renta fija y variable. “Los clientes reciben mucha información a diario y no tienen tiempo para leer todo. Por ese motivo, privilegian la relación personal y el punto de vista de uno. Pagan por la opinión”, señala. La parte que el economista más disfruta de su trabajo, justamente, es viajar para estar cara a cara con quienes consumen los reportes de la entidad –en su gran mayoría, ejecutivos de grandes fondos de pensión y hedge funds globales que invierten en la región. El departamento de research de Itaú BBA finalizó por segundo año consecutivo en el primer lugar del ranking regional que elabora la publicación Institutional Investor, a partir de una encuesta entre más de 400 inversores.

Cavanagh entró en 2010 a Itaú BBA y se mudó en 2013 a Santiago de Chile para desarrollar la franquicia en ese país. Hace unos meses, retornó a Buenos Aires para monitorear desde aquí el panorama de los mercados que tiene a su cargo. Al momento de la entrevista con LA CITY, acababa de volver de una gira por los Estados Unidos (Nueva York y Boston), Europa (Londres, Edimburgo, Rotterdam) y Santiago de Chile, en la que pudo comprobar de primera mano el interés que despierta la Argentina hoy.

¿Cómo ven los inversores la situación local? ¿Qué preguntan?

Hace dos o tres años, los inversores nos decían: “Qué lindo es Buenos Aires, qué lástima me da no poder estar. Hablemos de Chile”. Hoy, esa percepción cambió. Algunos son muy optimistas con el país, aunque uno les hable de la inflación y de los claroscuros de la economía. Otros son más escépticos y plantean: “¿Quién me garantiza que esto en tres años no vuelva a cambiar otra vez?”.

Como muestra, ¿qué proporción encontró entre unos y otros?

Si tuviera que sacar un porcentaje, diría que un 70 por ciento tiene una visión constructiva y un 30, una visión cautelosa. Pero nadie es indiferente. Ni el más negativo lo es. Lo que se ve en la Argentina es un mercado que parte de muy abajo. Se calcula que los ahorros de los argentinos en el exterior equivalen al 40/50 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). La industria de fondos mutuos es el 3 por ciento del PBI. El punto de partida es tan bajo que sólo se puede mejorar. Esa es la opinión que existe en el exterior.

Otro punto a tener en cuenta es que América latina, después de haber perdido brillo relativo en los últimos cinco años, vuelve a tomar un poco de protagonismo, sobre todo, por la Argentina y Brasil. Europa está complicada y los Estados Unidos siempre tienen sus cuestiones propias. Tanto en la Argentina como en Brasil se percibe hoy un cambio de rumbo.

¿Qué evaluación hace el mercado sobre lo sucedido en Brasil? ¿Ve un rebote en el corto plazo?

Los inversores dicen que Brasil tocó fondo como país. Como mercado, lo estuvimos recomendando durante todo el año. En este momento, creemos que ya subió mucho y lo ubicamos en terreno neutro (los mercados pueden estar subponderados, neutros o sobreponderados dentro de su benchmark). Cuesta encontrar hoy en los mercados bursátiles latinoamericanos un tremendo valor, porque ha habido un rally enorme este año y las monedas se apreciaron mucho.

¿Y la Argentina?

Es un caso especial, porque estuvo afuera del mundo durante 15 años y paga tasas muy interesantes, aunque Brasil también compitió en 2016 en renta fija. Es un mercado que, en lo estructural, no tiene nada que ver frente al tamaño de otros países. Si uno compara la industria bancaria local, por ejemplo, es el 15 por ciento del PBI frente al 50, 60 por ciento y más de otros en la región. La pregunta que viene ahora es qué compañías se van a listar. Hay pocas empresas en el país para que inviertan los fondos. Una capitalización de mercado del 9 por ciento del producto, contra un 30 por ciento promedio en Perú, Colombia... Se debería triplicar el tamaño para estar en una media. Bajo mi visión, hay mucho apetito para buenas historias locales. Cuando las empresas empiecen a crecer y a mostrar números, habrá demanda. Y pienso que va a satisfacer esa demanda ofertando también.

Otra cosa que preguntan los inversores es la factibilidad de que la Argentina vuelva a ser un mercado emergente. En 2017 debería pasar. Es lo que piensan todos. Por regulación interna, muchos fondos de pensión no tienen por qué invertir hoy acá, porque el país está fuera del benchmark al no ser considerado emergente. Si les sale mal la inversión, deberían dar explicaciones. Y si les sale bien, es tan chico el mercado que no les impacta en el resultado. Al volver a ser emergente, cambiará la historia. En algún momento del pasado, la Argentina llegó a ser el 15 por ciento del mercado latinoamericano dentro del índice. Hoy, arrancaría en el 3 por ciento.

Luego de la salida del default el país volvió a colocar deuda. ¿Qué percepción existe en el exterior en cuanto a espacio para el endeudamiento, dada la relación deuda/PBI y las emisiones record que se hicieron este año?

Mi percepción es que el ‘hasta cuándo endeudarse’ se siente lejos. El que está posicionado sigue ahí. Y hay expectativa de que el blanqueo ayude también. El hedge fund es muy “bonero”, pone mucha plata en bonos. Los que saben buscan de todo, incluidos los bonos provinciales. Saben que el gran aumento (de los retornos) ya pasó pero sigue siendo un buen carry.

¿Y en acciones?

En los últimos tres años hubo un gran impulso producto de la compresión de los riesgos soberanos. El próximo impulso es crecimiento económico. Las acciones se valúan de la manera tradicional (el múltiplo precio/ganancia) y por la teoría de los flujos descontados (se descuentan los ingresos proyectados a una tasa que toma el riesgo país). Cuando una empresa va a la bolsa usa las dos fórmulas como referencia. El valor de los flujos descontados de las empresas mejoró mucho, por la compresión de los spreads soberanos. Ahora la expectativa está puesta en el crecimiento económico, sobre todo, aunque hay inversores que le tuvieron desconfianza a la Argentina y eso podría implicar también una entrada de fondos. Pero si la economía vuelve a crecer el gran impulso será ese.

¿Esto se podría traducir en que las empresas argentinas ya no están tan baratas, entonces?

En la foto no pero en la película sí. La industria financiera nuevamente, ¿cuánto puede crecer? Un montón. Puede duplicarse en poco tiempo. Aunque hubo acciones que anduvieron muy bien, en su conjunto, el mercado local no fue la estrella de la región este año en retorno en dólares. Pero el atractivo de las acciones empieza a subir mientras se comprimen los spreads de los bonos. El 2017, 2018, son años donde la Bolsa tiene que crecer. La CNV, el mercado de capitales, están trabajando, además, para que la Argentina sea emergente y para equiparar al mercado en estándares de gobierno corporativo, impuestos y tecnología. Estamos muy atrás en tecnología.

¿Qué ayudaría para hacer crecer el mercado de capitales, además de la fusión de las bolsas en el B&MA?

Creo que lo que más ayudaría es el objetivo de bajar costos y la inversión en tecnología. En el mundo, la figura del teléfono está siendo sustituida por la máquina. (La operatoria) pasa a ser un negocio de grandes volúmenes y bajos márgenes, donde la tecnología cobra un rol cada vez más relevante. Antes, un fondo de Boston llamaba a un bróker amigo para invertir; hoy, aprieta un botón para cursar las órdenes de compraventa. La ejecución pasa a ser un commodity, donde lo que cuenta es la rapidez y la seguridad. El mercado local compite con los otros en el aspecto tecnológico también, si quiere sacarle una parte a alguien.

¿Qué contexto externo cabe esperar para la región en 2017 si sube la tasa de interés en los Estados Unidos, como casi todos dan por descontado?

No se espera un escenario dramático para nada. La proyección de las monedas latinoamericanas –que llevan implícita una cuestión de tasas– muestra que, para fin del año próximo, no estarán muy diferentes de lo que están hoy. Con lo cual, implícitamente, no estamos esperando grandes movimientos. En la relación riesgo-retorno, la renta fija sigue siendo una primera opción en la Argentina. La inflación está bajando, la tasa de las Lebac está bajando, la inversión está subiendo... El año que viene va a ser mejor. En cuanto al retorno en dólares de las acciones, me cuesta ver las monedas latinoamericanas con la apreciación que han tenido este año. Para los retornos en dólares con estos niveles cambiarios, soy cauteloso. Eso no quita una visión estructuralmente positiva para la región. Tendrías que tener mucha mala suerte, con un ciclo externo muy adverso, para tumbar lo que puede venir en la Argentina. No se está viendo.

 

Leé la entrevista completa en la última edición especial La City de la revista Apertura.



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