Otras opciones para invertir ahora que las Lebacs pagan un poco menos
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Otras opciones para invertir ahora que las Lebacs pagan un poco menos

Por Nery Persichini* 06 de Mayo 2016

En la Argentina de 2016, las conversaciones económico-financieras cambiaron uno de sus ejes. La inflación sigue ocupando un lugar destacado. Pero el dólar, el otro habitué en toda charla, dio paso a un nuevo foco atractor de interés: las Letras del Banco Central (LEBAC).

Inflación y LEBAC. Éstos son los temas preponderantes de conversación en el “mundillo” del ahorrista por una simple razón: el Banco Central, en pos de aspirar billetes y sacarle combustible al crecimiento de los precios, promueve LEBAC que ofrecen rendimientos elevados en torno al 38% anual desde hace 10 semanas.

En la actualidad, el título más corto (35 días) tiene un retorno nominal anual de 37,5%. Sin embargo, este premio fue 50 puntos básicos menor que el de la licitación de la semana anterior. Este cambio se condice con la mirada que tiene el BCRA sobre la inflación “núcleo” (no incluye alimentos ni combustibles). En concreto, está observando una desaceleración en ese componente.

Por estos motivos, la baja “testimonial” de medio punto de tasa constituye la señal de que el BCRA reducirá la tasa del tramo corto de la curva en las próximas semanas. El mercado descuenta que lo hará progresivamente.

En este contexto de compresión de retornos en pesos, los ahorristas que se habían acostumbrado a invertir en LEBAC con rendimientos que superaran la inflación, empezarían a ver menores tasas.

Con esto presente, desde Inversor Global sugerimos posicionarse en otros activos en función del perfil de riesgo y objetivos de cada uno:

1) Títulos en pesos atados a tasa variable

Este tipo de bonos paga cupones de renta que están vinculados a determinados niveles de tasas de interés.

Entre los más importantes, encontramos los de la serie BONAR. Estos instrumentos ajustan su renta por Badlar más un spread.

Los BONAR tienen distintas variantes con vencimientos que oscilan entre 2016 (como el AS16) y 2020 (AM20), pero sus tasas de retorno se ubican en un umbral de entre 38% y 39%.

En cuanto a la estructura de pagos, son títulos que devuelven el capital al vencimiento mientras que devengan renta en forma trimestral.

A pesar de la baja de tasas de interés que esperamos del Banco Central, creemos que la mayor compresión se dará en el tramo corto de la curva de las LEBAC. Por lo tanto, no afectaría significativamente a la Badlar, una tasa relacionada con la dinámica del mercado bancario.

2) Bonos en dólares

Vemos atractivo en los títulos en dólares porque entendemos que el dólar retrocedió bastante y la inflación no cede. Este mix de condiciones (que los economistas llamamos apreciación del tipo de cambio real) podría dar lugar a una recuperación del tipo de cambio y todos los activos relacionados cuando el Banco Central relaje su política monetaria astringente.

En este contexto, el inversor tiene a disposición un título corto como el Bonar X (AA17), que vence en menos de un año y es uno de los instrumentos dolarizados con menor riesgo. Tiene un cupón anual de 7%.

Al precio que cotiza actualmente, tiene un rendimiento (TIR) de 4,8% anual. Por la cercanía del vencimiento, podría pensarse como un plazo fijo en moneda extranjera que paga casi cuatro veces lo que ofrecen las colocaciones bancarias en dólares.

Los inversores un poco más osados en materia de riesgo pueden extender su horizonte hasta 2020 o 2024. En esos plazos, pueden optar por títulos dolarizados como el Bonar 2020 (AO20) o el Bonar 2024 (AY24), que tienen retornos de 5,9% y 6,7% anual, respectivamente.

Su ubicación en el tramo medio de la curva es una oportunidad porque los inversores pueden explotar tanto elevados rendimientos (y cupones mayores al 8%) como la posibilidad de una compresión de spreads soberanos. Esto último provocaría un aumento en las cotizaciones en moneda dura.

3) Acciones de empresas en sectores estratégicos

La renta variable es la alternativa que implica mayores dosis de riesgo. Pero también es dónde mayor potencial existe. Para mitigar la volatilidad del corto plazo, recomendamos posicionarse en acciones con un horizonte de entre uno y dos años, y apostar por empresas sólidas, con perspectivas.

En este sentido, sugerimos apostar por las acciones de sectores estratégicos que definirán la “suerte” de la macroeconomía argentina. Entre las más importantes, se destacan las empresas energéticas, agroexportadoras y bancos.

Detrás de los papeles energéticos está la prioridad de recuperar el autoabastecimiento. Por eso, el foco del inversor debería concentrarse en compañías estrechamente vinculadas a la generación de energía, en particular gas natural (el 52% de la matriz energética local depende de ese insumo). Pampa Energía, YPF y Petrolera Pampa encabezan la lista de acciones del sector.

A su vez, sugerimos mirar con detenimiento las acciones ligadas a los agroalimentos y al campo, uno de los sectores más productivos del país. Esta característica será fundamental para la generación de los dólares comerciales que Argentina necesita tanto para reforzar las reservas como para poder afrontar los intereses de la deuda. Dentro del rubro, sobresalen Molinos, Agrometal, Ledesma y, San Miguel.

Finalmente, los bancos son otro de los sectores para prestarle atención. En rigor, estas entidades son interesantes porque representan la puerta de entrada de los capitales al país con sus papeles cotizando en Nueva York. Además, los bancos a mediano plazo podrían explotar el desarrollo del crédito interno y una extensión de los instrumentos de financiamiento domésticos. Por tamaño, Galicia, Francés y Macro son los bancos más relevantes.



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