Stock Boards And Currency As Indonesian Rupiah, Stocks Plummet on Record Current-Account Gap - A clerk counts U.S. dollar banknotes at a currency exchange office in Jakarta, Indonesia, on Monday, Aug. 19, 2013. Indonesia's rupiah fell to 10,500 per dollar for the first time since 2009, stocks dropped by the most in 22 months and government bonds plunged after the current-account deficit widened to a record last quarter. Photographer: Dimas Ardian/Bloomberg
Inversiones

Opciones anti manual para invertir el dinero

Las alternativas no tradicionales para hacer rendir los ahorros. Un poco de conocimiento y la necesaria audacia permiten explorar márgenes de rentabilidad diferentes. Fondos sustentables, fútbol, música, arte, vinos y hasta arándanos, algunas ideas para los más osados. Por Ezequiel Chabay 04 de Junio 2015



Para aquellos que buscan un negocio diferente, una apuesta extravagante o una incursión de riesgo, existen oportunidades de rentabilidad que se alejan de las tradicionales acciones de empresas consagradas, bonos soberanos o fondos de inversión, por citar algunos casos típicos. En el mercado financiero, así como también en la economía real, aún quedan territorios por explorar, selvas vírgenes en las que adentrarse en busca de otro modo de hacer producir el dinero. Con un poco de astucia y asesoramiento, podrán descubrirse algunas posibilidades que podrían ser, a futuro, promisorios lugares de rédito.

Además del mercado formal, también hay opciones en el de particulares. El abanico de alternativas compete al inversor avezado, que está buscando diversificar su cartera, y también al pequeño ahorrista, que piensa en almacenar algún bien durante un tiempo y luego revenderlo.

Para aquellos que, al entrar en un fondo, pueden llegar a experimentar ciertos pruritos por la forma en que se administrará su dinero, si será bien utilizado y si acaso no perjudicará a terceros, los fondos éticos llegan para solucionar su dilema: garantizan que el dinero no será puesto en fines “inmorales” o consolidan la responsabilidad social de las empresas.

Son fondos para “inversores responsables o sustentables”. Fernando Chuit, director de Equitas Ventures, se dedica a detectar proyectos con impacto social y ambiental, evaluar la rentabilidad de las iniciativas y ofrecer el dinero necesario para arrancar.

Se trata, a fin de cuentas, de sumar atractivos a una inversión tradicional. “A través de nuestro fondo, tanto individuos como instituciones pueden canalizar inversiones con rentabilidad. No se trata de hacer filantropía, pero sí de hacer negocios con un sentido más humano”, evalúa el cofundador de la firma que actualmente trabaja con emprendimientos en áreas como salud y discapacidad, energía eólica, microfinanzas y viviendas sociales. Los tiempos de inversión y retorno dependen del foco de la inversión. 

El caso de Equitas es uno de los pocos que se registra en la Argentina. Pero en Europa y en los Estados Unidos los fondos éticos o “socialmente responsables” se han desarrollado onsiderablemente. Marcelo Scaglione, especialista en Estrategia y Desarrollo de Negocios en América latina y Europa, considera que su éxito está en la obtención de rendimientos semejantes o incluso superiores. “A nivel mundial, el sector de la inversión de impacto social ha sido valuado por JP Morgan en u$s 46.000 millones y se estima que crecerá a un 20% anual en los próximos años”, indica el analista.

 Los tiempos de inversión y retorno dependen del foco de la inversión. 

Otros fondos éticos son aquellos que invierten en el desarrollo de las microfinanzas, que asisten a los sectores que están fuera del sistema bancario. “El porcentaje de reembolso de los micropréstamos es del 96%, en promedio, y es muy superior al que obtienen los bancos comerciales”, afirma Scaglione.

El Fondo de Capital Social, dirigido en el pasado por Tomás Bulat, es uno de estos ejemplos. El deporte es otra alternativa no tradicional para apostar por un buen retorno. A pesar de que esa industria está en expansión en todo el mundo, principalmente por la demanda sostenida de commodities humanos desde Europa y los Estados Unidos, en la Argentina no se avizoran por el momento claros modelos de negocio. Eso puede aparecer como una debilidad… o como una oportunidad si se detecta dónde hay demandas insatisfechas. El deporte mueve millones en todo el planeta y los atletas argentinos son considerados en el mundo como “materia prima calificada”. Pero no es nada fácil –ni nada barato- sostener un deportista y lograr que se consagre a punto tal de recuperar el dinero invertido.

Juan Manuel Anlló, project leader del departamento de Industria Deportiva de Deloitte, analiza a pedido de El Cronista Finanzas la realidad del sector: “La industria está creciendo y no está preparada para absorber inversores, porque tampoco hay un marco jurídico concreto”. Para el analista, lo mejor es solventar la tarea de las factorías de fútbol, es decir, escuelas que tienen convenios con clubes del exterior y colocan jugadores en mercados demandantes, como Europa, América Central o incluso Asia. “La clave es poner el dinero en los resultados

y no en los jugadores. Se pueden hacer negocio si se desembolsan unos u$s 50.000 y luego se va, por ejemplo, al 10% de la rentabilidad en los próximos cinco o seis años”, observa uno de los cofundadores de la Asociación de Marketing Deportivo de la Argentina (AMDA). En el caso del tenis o del golf, el mercado muestra otras alternativas, porque el negocio también es diferente, ya que el rédito se alcanza según el éxito que tenga el deportista. Exxia Sport Management, de cuya cantera salió Carlos Berlocq, administra un fideicomiso deportivo que busca insertar jugadores en el top 100 del Ranking ATP. Los jóvenes contratados realizan una “cesión onerosa de sus derechos”, que le permite a Exxia hacer uso de los ingresos. A partir del quinto año, se pueden capitalizar las ganancias o asumir las pérdidas. Si todo sale bien, la tasa interna de rentabilidad (TIR) del inversor es de un 28% anual y se puede cobrar en dólares y euros. El fondo, que actualmente cuenta con cinco inversores, aspira a tener una suma de u$s 3 millones para ampliar la plantilla a ocho jugadores contratados. Sin duda, una apuesta para amantes del deporte que, además, quieran adentrarse en el mundo del tenis y avizorar otros negocios.

Por amor al arte

Poner el dinero en arte es un nicho pensado para entusiastas y personas interesadas en disfrutar y conocer más sobre las tendencias estéticas que podrían prender a futuro. La ventaja de esta inversión radica en que se puede comenzar con apenas $ 1.000, pero también hay apuestas más fuertes, de unos u$s 15.000, que pueden actuar como reservas de valor.

Además, el mercado internacional ha triplicado el volumen de ventas en la última década y, si bien en la Argentina el panorama es un tanto distinto, la posibilidad de que se flexibilicen las barreras aduaneras podría dejar al propietario de un óleo en buenas condiciones para revender esa obra, de aquí a unos años, en dólares o euros. Hay muchas variables para determinar el riesgo de una inversión en arte. En general, hay dos grandes ramificaciones: quien invierte en artistas noveles o quien optan por aquellos que ya están consagrados. Si se decide por lo primero, la Argentina tiene jóvenes promesas: Marco Ortolan, Lucas Ninin y Pedro de Matteis son solo algunos, según los expertos consultados.

Moisés Fernández, asesor de Artelista.com, sitio internacional especializado en el comercio de obras, aclara: “Invertir en artistas nuevos es muy arriesgado, pues hay muy pocos indicios de que vaya a ser un nombre reconocido. También se debe tener en cuenta si el autor es joven, que podrá crear muchas obras más, o si es mayor, por lo que su stock está llegando a su fin”. El riesgo es alto en niveles bajos de inversión, pero decrece a medida que uno se acerca a la punta del mercado. La Argentina pone muchas trabas a la entada y salida de mercancía relacionada con el arte, y eso es un problema para los coleccionistas y para los artistas. Por eso, es un buen negocio invertir en artistas locales consolidados y esperar a que se abran las fronteras. Ahora, ¿cómo elegir la obra? Amparo Díscoli, directora de la consultora Cosmocosa, recomienda asistir a muestras, ferias de arte, galerías y espacios comerciales. También advierte sobre posarse sobre lo conocido: lo aceptado hoy estéticamente es justamente lo opuesto a lo que, en términos de legitimación histórica, ha tenido mayor éxito.

Por su parte, Ignacio Gutiérrez Zaldívar, de Galerías Zurbarán, ofrece algunos detalles más antes de salir a la compra: “Compre lo que le gusta, porque usted vivirá con la obra de arte. Y piense que son inversiones a mediano plazo, de cinco a 10 años”.

Otra alternativa de inversión aparece en el ámbito de la música. Con sumas de hasta $ 5.000 se puede adquirir elementos de valor que, en el actual contexto de atraso cambiario y escasez de bienes importados, permitirán al inversor hacerse rápidamente de una ganancia y volver, con lo recaudado, por más. Marcelo Zoanni, dueño de The Music Gallery, traza un pantallazo del área: “Se puede invertir sumas pequeñas y generar rápidamente un retorno. Si el dólar aumenta, habrá mayor rédito. No es necesario tener mucho conocimiento de música, pero sí algunas nociones básicas del mercado”.

Con ser un poco fanático de la música alcanza. Lo que más se busca son guitarras de industria estadounidense, con marcas como Gibson o Fender a la cabeza. Las de entrada arrancan en los $ 5.000, pero, si se trata de instrumentos vintage, de los años ‘70, se puede pagar hasta $ 80.000. Entre los equipos de música, cotizan en alza los amplificadores valvulares de Marshall. Santiago Castillo, encargado de Music & Sound Custom Shop, insiste en hacer una buena lectura del dólar antes de insertarse. Si el billete verde sube, los instrumentos se disparan en pesos, pero si permanece quieto, la revalorización es menor.

“Si se sabe comprar, no hay riesgo. Lo importante es conocer qué se demanda y, en caso de instrumentos antiguos, cerciorarse que sean originales”, resume.

El dinero puesto en vicios

Otro mercado en el que un inversor encontrará oportunidades de rédito es el de las bebidas alcohólicas, principalmente vinos y whiskies. Fabricio Portelli, periodista especializado y sommelier, reconoce que la demanda de vinos premium está en aumento en el país, pero advierte que aún el mercado es muy novato para que se desarrolle un espacio para los coleccionistas.

Si se comienza con la guarda ahora, tal vez en unos años se logre algo. Portelli da su parecer del vino como inversión: “Son muchas las variables que pueden influir en el precio futuro, como la fama del propietario, el prestigio de la etiqueta, la difusión de ese vino aquí y en el resto del mundo, y la inflación. Si se compra un vino cosecha 2012 o 2013 a unos $ 300, calificado alrededor de los 95 puntos, con una producción menor a 20.000 botellas y bien exportado, en cinco años esa misma botella valdrá $ 1.500”. Los riesgos son reducidos, excepto que se tome el contenido de las botellas. Alejandro Berta, socio de Espaciovino.com.ar, da algunos consejos para inversores: “Hay que elegir vinos tintos, con taninos fuertes, alta graduación alcohólica y un poco de acidez, y luego seguir los procedimientos de estiba adecuados. Hay que meterse en el mundo del vino, acudir a degustaciones, participar de grupos de cata y conocer gente dispuesta a comprarnos la botella cuando decidamos venderla”.

Si se compra un vino cosecha 2012 o 2013 a unos $ 300, calificado alrededor de los 95 puntos, con una producción menor a 20.000 botellas y bien exportado, en cinco años esa misma botella valdrá $ 1.500

En el caso de los whiskies, Nicolás Litvinoff, director General de Estudinero!, un portal dedicada a la capitación online en temas de inversión y economía personal, considera que la bebida escocesa está de vuelta gracias a la demanda que apuntalan los consumidores y coleccionistas. A su parecer, frente a las pocas posibilidades de inversión en pesos que existen hoy en el país, este destilado que no se oxida con el paso del tiempo es una reserva

que se revaloriza cada vez más. “Lo ideal es comprar botellas importadas de una sola malta o, de no conseguirse, algunos blends, que han tenido aumentos de precios superlativos”, sugiere el analista. Se trata de bebidas que valen entre $ 500 y $ 9.000, y cuya demanda es  prácticamente ilimitada, mientras que la oferta está acotada por la dificultad que hay en encontraron en el país.

Si ninguna de estas opciones satisfizo, siempre está la posibilidad de volver al mercado inmobiliario. Para Leonardo Rocco, director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales, la clave está en dolarizarse, atomizar y maximizar el metro cuadrado. “Una gran opción pueden ser las camas náuticas y las cocheras de autos, porque permiten ingresar a un menor valor y tienen mayor rentabilidad, sin riesgos de ocupación, gastos de mantenimiento y con la posibilidad de incorporarse a un pool de renta y olvidarse de la administración”, asegura Rocco. Según el proyecto y la categoría, una cama náutica lista para explotar puede rondar los u$s 25.000 y proporcionar ingresos por $ 4.000 mensuales, lo que dejaría una renta anual superior al 16%.

Lo ideal es comprar botellas importadas de una sola malta o, de no conseguirse, algunos blends, que han tenido aumentos de precios superlativos

Otras opciones se encuentran en los proyectos  productivos: en la actualidad, aparecen como buenas oportunidades de negocio los fondos dedicados a la producción y exportación de arándonos, trufas u otros cultivos más consolidados. En el primer caso, la demanda de blueberries y cranberriesde los Estados Unidos hace más que interesante desembarcar en esta área. Mauricio Schiavoni, del área Comercial de Invaran, da las pautas del fideicomiso que dirige y que tiene emprendimientos en la zona de Concordia: “Lo mínimo para participar son u$s 10.000. Siendo muy conservadores, la rentabilidad promedio es de un 23% anual y el recupero se da en el quinto o sexto año”.

En el caso de las trufas, la punta de lanza la lleva Trufas del Nuevo Mundo, una sociedad productora y exportadora de estos hongos, cuyo valor por kilo supera los u$s 2.000 en Europa. El director de la sociedad, Juan Carlos La Grotteria, asegura que el fideicomiso está pensado para pequeños inversores: se entra con cuotapartes de u$s 14.500 o u$s 25.000 a cambio oficial, que pueden abonarse en pesos y en cuotas. El emprendimiento empezó en 2010 y la primera cosecha verá la luz en 2017, por lo que los inversores que entren ahora tendrán un menor tiempo de retorno. “El rendimiento, en la etapa de máxima producción, prevista para 2020, es el 32% anual”, asegura La Grotteria. También hay quienes sugieren volver a poner el foco en las criptomonedas, como Bitcoins, que fueron furor hace dos años.

Por entonces pasaron de valer u$s 70 a u$s 1.200, y hoy están en u$s 250. De todos modos, una ecuación rige todas estas opciones de negocio: las inversiones no convencionales requieren, sí o sí, de inversores no convencionales.



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2 Comentarios

Amparo Díscoli Reportar Responder

No conozco personalmente al Sr. Moisés Fernández, pero desde ya que no comparto en absoluto sus recomendaciones en artelista.com.

Amparo Díscoli Reportar Responder

Hola, soy Amparo Díscoli, entrevistada como fuente para esta nota. Quiero aclarar que los artistas citados en la nota BAJO NINGUN punto de vista son los sugeridos por Cosmocosa.

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