Obligaciones Negociables, la otra oportunidad para invertir
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Obligaciones Negociables, la otra oportunidad para invertir

Con rendimientos de entre el 6 y el 10 por ciento en dólares se posicionan como un instrumento a seguir de cerca.  Por Santiago Lilo 01 de Diciembre 2016

La dinámica de la entrada de países subdesarrollados en el mercado financiero global suele ser, siempre, la misma: el Gobierno forma acuerdos con viejos acreedores, lanza una serie de emisiones y, así, abre las puertas al resto de los players de su economía. De este modo, luego de una megaemisión de deuda soberana de US$ 16.500 millones, las empresas no tardaron en sumarse al festival de papeles.

De acuerdo a Deologic, una consultora financiera internacional, este año, las empresas argentinas inyectaron en el mundo US$ 4360 millones en Obligaciones Negociables (ON). Al igual que el Gobierno Nacional y las provincias, las empresas necesitan dinero para financiar inversiones, ampliar sus negocios o cubrir el déficit de sus cajas.

A partir de la salida del default, fueron ocho las empresas que salieron a posicionarse en el mercado de bonos. El Banco Galicia fue el que emitió deuda al plazo más largo, a 10 años, con un rendimiento de 8,25 por ciento; mientras que Arcor logró colocar el instrumento a un plazo de siete años (vence en 2023), con una tasa de, apenas, 6 por ciento. Otros de los que colocaron fueron el Banco Hipotecario, Cablevisión, YPF, Petrobras Argentina, Clisa y Albanesi, con retornos de entre el 6,6 y 10 por ciento, a plazos mayores de cinco años.

Entre los nuevos papeles, y aquellos de empresas locales que ya estaban circulando en mercado, Diego Martínez Burzaco, economista Jefe de Inversor Global (IG), apostaría por el Banco Galicia 2018, que rinde a una tasa cercana al 6,8 por ciento anual, en dólares. “Es una alternativa atractiva, dado el buen perfil patrimonial del banco”, aclara. Añade que no perdería de vista, tampoco, al bono que, al cierre de esta edición, se esperaba que lanzara el Grupo Macro.

En cambio, Federico Semeniuk, gerente de Desarrollo de Negocios de Ecolatina, pone más el foco en los sectores de la economía y su posible crecimiento en el contexto macro que se acerca. En este sentido, sus dos opciones son el rubro de las energías y de la construcción.

 

Los fundamentals que respaldan a los papeles del sector energético son dos. “Por un lado, el que está atado a la producción, dada la expectativa de suba en el precio de las commodities energéticos a mediano y largo plazos”, explica Semeniuk. En segundo lugar, completa, se debe tener en cuenta el reacomodamiento tarifario que quedó pendiente.

Martín Vauthier, economista de Estudio Bein, coincide: “El inversor deberá estar atento a los sectores que puedan ir recibiendo nuevas señales de precios hacia adelante y que, todavía, no las hayan incorporado, como en el caso de las empresas energéticas y el ajuste del cuadro tarifario”. Por este motivo, el candidato del rubro entre los consultados es Edenor 2022, que otorgó retornos cercanos al 7,5 por ciento en dólares.

Otra opción a considerar son los activos emitidos por empresas de la construcción y real estate. Para Semeniuk, la deuda corporativa asociada a estos dos rubros es atractiva, ya que suelen tener un crecimiento pro-cíclico respecto a la actividad económica. Y, según el último informe de Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que realiza el Banco Central, la economía crecerá un 3,2 por ciento el año próximo.

En ese caso, el papel a mirar es el de IRSA, que vence en 2020, y tiene un rendimiento en dólares del 7 por ciento. “Es una buena alternativa con vista a 2017, donde se espera que el consumo tenga una recuperación”, afirma Martínez Burzaco.

Pros y contras

Bonos soberanos, Lebac, acciones,  son algunos de los instrumentos contra los cuales los títulos de deuda corporativa deben competir. Sin embargo, para los especialistas consultados, la deuda de empresas locales tiene algunas ventajas sobre los demás papeles.

Para empezar, los bonos corporativos operan con una tasa de riesgo –o spread– por encima de la curva soberana y, en la mayoría de los casos, también, de la provincial. La misma varía entre los 400 y 500 puntos básicos y, por ende, otorga al inversor mayores ganancias. La contrapartida de apostar por los corporativos, en vez de los soberanos, es el mayor riesgo crediticio y la menor liquidez. En este sentido, Miguel Zielonka, director Asociado de Econviews, asegura: “El sector público tiene menos riesgo de incumplimiento porque, siempre, puede subir la presión impositiva para mejorar sus ingresos, mientras que los privados dependen de la generación de ingresos de su giro de negocios”.

Sin embargo, una alternativa a considerar es la de apostar por empresas netamente exportadoras,  con el fin de limitar el riesgo que conllevan los altibajos del tipo de cambio y la actividad del mercado interno.

Por su parte, Semeniuk, de Ecolatina, explica que, en el mano a mano con las acciones, las ON son menos volátiles. “Los títulos de deuda, a fin de cuentas, son instrumentos de renta fija que garantizan un rendimiento específico, si se mantiene el activo hasta su vencimiento. A diferencia de lo que ocurre con las acciones, en las que el inversor está sujeto a una renta variable y no preespecificada, dado que no tienen fecha de vencimiento”, resume la distinción.

Del otro lado del mostrador, la principal desventaja que trae consigo los instrumentos de deuda de las empresas, como se mencionó antes, es la liquidez. En forma resumida, la liquidez se asocia a la facilidad y rapidez en la cual el inversor podrá encontrar un comprador y vender su activo, para transformarlo en dinero en efectivo.

La otra desventaja es que el tenedor de un bono corporativo debe pagar el impuesto a los Bienes Personales, mientras que los soberanos y subsoberanos están exentos. “De ese modo, si el inversor tiene en su cartera un título de deuda corporativo al 31 de diciembre, deberá destinar un 0,75 por ciento anual del rendimiento al pago del impuesto”, detalla Zielonka.

 

El original de este artículo fue publicado en la revista Apertura, en el número 275, GUÍA DE INVERSIONES 2016. 

 



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