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Inversiones

Mitos y errores a la hora de ponerse una franquicia

¿Plata fácil? ¿Es un negocio que camina solo? El socio fundador de Café Martínez habla sobre la aventura de otorgar los derechos de su marca para que otros los exploten.  Por Joaquín Garau 27 de Octubre 2015

 

La casa de sushi de moda, la cadena de café del momento y el bar más visitado tienen algo en común: son franquicias y, por ende, negocios codiciados por quienes sueñan con el proyecto propio, por más que venga pre moldeado.

Sin embargo, tener una franquicia no es el cuento de hadas que muchos se imaginan y hay que estar preparado para trabajar por el éxito.

“El principal mito es ‘voy a llenarme de plata´ y ‘no voy a tener que trabajar, el negocio está seguro, abro el negocio y empiezo a facturar’”, asegura Marcelo Salas Martínez, socio de Café Martínez y vicepresidente de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF), en diálogo con Apertura.com.

Hoy Café Martínez tiene 150 sucursales y cuenta con el sistema de franquicias aunque, de todas formas, Salas Martínez no se olvida de los mitos que alguna vez escuchó. “Los mitos tienen que ver con que las cosas está facilitadas. Pero si bien la franquicia te da un buen inicio y te hace formar parte de una comunidad de franquicias, con quien podés hablar y cambiar ideas, eso no quiere decir que no vas a tener que trabajar”, asegura el emprendedor. 

En ese sentido, no se olvida de hablar de su responsabilidad como franquiciante (es decir, quien otorga la franquicia). “El franquiciante cree que su negocio es vender franquicias. Pero el negocio de la franquicia es que al franquiciado le vaya bien, que lo ayude a instalarse en un lugar correcto, darle know how y que esta persona triunfe. Si el franquiciante se enfoca en vender franquicias y despachar gente, encontrará que su cadena creció rápidamente pero así se desmoronará”, retrata Salas Martínez, quien ahora está produciendo café en el norte argentino.

¿Conviene la franquicia? Obviamente, el emprendedor defiende a su gremio pero justifica por qué. “Te conviene una franquicia por más que seas una persona formada porque te ahorrás los dolores de cabeza que sufrió el que puso ese negocio”, destaca como punto central. Así, suma que, generalmente, “cuando comprás una franquicia te ahorras el trabajo de armado de marca y te asegurás de que cuando abras ese negocio habrá público esperando esa apertura”.



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