Los tres mitos que todos repiten sobre emprender
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Los tres mitos que todos repiten sobre emprender

Quienes persiguen por primera vez el sueño de la empresa propia llegan con ideas que, en la realidad, no son tales. Un repaso por cada uno de ellos. Por Joaquín Garau 28 de Septiembre 2015



Desde “no voy a estar todo el día corriendo” a “me voy a llenar de plata rápido” forman parte de los mitos del universo emprendedor. Pero sucede que, cuando se deja un trabajo en relación de dependencia para encarar el sueño de la propia empresa, los dolores de cabeza se multiplican ante la mirada atónita que expresa: “Yo no me imaginé que era esto”. 

Primer mito. “Muchas persona quieren ser emprendedoras porque quieren ganar mucha plata y muy rápido. Las posibilidades de que lo logren son muy bajas”, advierte, en diálogo con Apertura.com, Andy Freire, quien en su momento co fundo Officenet y ahora está detrás de Quasar Ventures, una “constructora de empresas”, junto a Santiago Bilinkis y Pablo Simón Casarino.

Segundo mito. El otro punto flojo en la lógica de quien recién empieza con su propia empresa es apuntar a un mercado que no conoce. “El 90 por ciento de los proyectos de quienes tienen éxito tenían que ver con la actividad profesional o social antes de ser emprendedores”, explica Freire, quien acaba de publicar “Argentina Emprendedora” (Editorial Aguilar). 

“Las posibilidades de que te vaya bien en el mercado de los arándanos, los bares o los lavaderos de autos si no sabés nada al respecto son bajísimas”, destaca el emprendedor y aclara: “Si querés que te vaya bien, tenés que tener una ventaja competitiva”. 

Tercer mito. “No hay capital en la Argentina”, dice Freire parodiando una frase archi repetida entre los emprendedores. En ese sentido, asegura que ese postulado “es falso porque, para un buen proyecto, siempre hay capital”. 

 

El caso Estonia. Si de emprender se trata, quizás todos miren a Silicon Valley, la cuna tecnológica de start ups de los Estados Unidos. Pero lejos de allí, en el centro de Europa, Estonia brilla y levanta un estandarte de éxito: Skype. La empresa, oriunda de ese país, se convirtió en un ejemplo de start ups a nivel mundial.

“En 2000, Estonia se propuso hacer una gran inversión en tecnología y en enseñar a programar. De hecho, todas las escuelas tienen acceso a Internet.

Skype, como caso de éxito, se vendió en US$ 2000 millones y tiene 800 empleados. “En un país de 1 millón de habitantes, que tenga casi mil empleados, es una revolución”, consideró el emprendedor.

“De esa cultura de programadores surgió Skype. Desde la decisión gubernamental. No surgió por casualidad, sino por diseño”, argumentó Freire. 



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Ruben V. Delgado Reportar Responder

Buenos días mi nombre es Ruben V. Delgado emprendedor en 2011 participe en el programa desarrollo emprendedor el proyecto lo calificaron como brillante busque inversión en Argentina No encontré.

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