Pesos
Inversiones

Los préstamos caen en términos reales y esperan por la reactivación

Reflejan la baja en el consumo de los individuos y el wait and see que las empresas están implementando este año.  08 de Junio 2015

 

 

El mercado de créditos es el espejo de una economía en la que los individuos gastan menos y las empresas mantienen en stand by planes de inversión o de crecimiento. “El saldo de crédito en pesos al sector privado aumentó 20,2%”, según datos oficiales difundidos por el BCRA. Son números que quedan empequeñecidos cuando se los compara con los índices de inflación y, para este año, banqueros y analistas perciben que la desaceleración será un poco más pronunciada.

“Hoy, el crédito cae en términos reales y todos los sectores tienen potencial de crecimiento. Si cierta competitividad cambiaria se restituye y se le brinda mayor rentabilidad a sectores muy afectados, las
mejores perspectivas deberían estar acompañadas por mayor demanda de crédito para proyectos de inversión y capital de trabajo”, analiza Fernando Quiroga Lafargue, socio líder de Servicios Financieros de KPMG Argentina, mirando el tablero de juego que podría presentarse en los próximos 12 a 18 meses.

María Fernanda López, senior director de entidades financieras de FixSCR, afiliada de Fitch Ratings, pone en contexto la situación actual: “Luego de la desaceleración de 2009, el desempeño del sistema financiero mostró una fuerte recuperación en 2010 y 2011, fomentada por un boom del consumo.

Posteriormente, si bien durante 2012 el crédito privado creció a tasas anuales menores a las registradas el año previo, el alza promedio superó el 35%; en 2013 el incremento se mantuvo estable en torno al 32% y, en 2014, la tendencia fue negativa, con un incremento promedio del 26%, más de
10 puntos porcentuales inferior a la inflación medida por consultoras privadas (el cálculo es sólo sobre los créditos del sector privado y no el conjunto del sistema)”. 

Al mes de enero, el stock total de créditos ascendía a $ 663.000 millones. De ese total, el crédito a las familias representa cerca de la mitad y el resto corresponde a financiamiento a empresas. En ese contexto, los individuos utilizan como principales vías de financiamiento tarjetas de crédito y créditos personales, que tiene un peso del 39% y el 42% sobre el total para el segmento, respectivamente. Hipotecarios y prendarios tienen un peso cada vez más marginal, de 6% y 8%, respectivamente, siempre de acuerdo a datos del BCRA. 

Según desgrana la entidad, los bancos privados nacionales resultaron los más activos en materia de créditos, presentando una tasa de crecimiento interanual levemente mayor que los otros grupos de entidades financieras. El crédito a las empresas, en tanto, avanzó un 18,8% en 2014, con un crecimiento heterogéneo entre los distintos segmentos productivos. “En particular, la construcción, la producción primaria y el comercio fueron los sectores demandantes de crédito más dinámicos,
en tanto que la industria siguió explicando la mayor participación en el crecimiento (29% del total)”, dice el informe.

Al mes de enero, el stock total de créditos ascendía a $ 663.000 millones. 

Preparar el terreno. Como el resto de los productos bancarios, los créditos, tanto para individuos como para empresas, aguardan en las gateras que la economía en su conjunto salga del
estado de “paréntesis” en el que se encuentra para empezar a moverse. Ganas en los bancos no faltan, obviamente. El crédito es el corazón del negocio. Hay planes, estrategias y productos varios gestándose, que seguramente irán plasmándose hacia fines de 2015 y comienzos de 2016.

Santiago Mignone, socio líder de la industria de Servicios Financieros en PwC Argentina, analiza: “Sin lugar a dudas las primeras líneas de crédito que reaccionan a los ciclos coyunturales de la economía son las de consumo (préstamos a familias) y las de capital de trabajo. Fueron los motores del crecimiento del sistema en los últimos años y en la recuperación también serán las principales actoras”. Y añade: “Sin embargo, el crecimiento y el desarrollo económico precisa de líneas de inversión a las empresas y préstamos hipotecarios para vivienda para las familias, que necesita de
condiciones macroeconómicas de mayor perspectiva que la coyuntura”. 

Con un reordenamiento de la economía y cierto grado de previsibilidad tanto para las empresas como para los individuos, todo indica que la maquinaria volverá a ponerse en marcha. La gran ventaja que sigue manteniendo el sistema bancario argentino es que la morosidad permanece casi inalterable en niveles históricamente bajos (en torno a 2%), no hay carteras en problemas y sí bastante avidez por financiarse.

El dato está, obviamente, en la agenda de los banqueros. “Los bancos podemos, una vez que disminuya el nivel inflacionario a niveles por debajo de un dígito anual, satisfacer la demanda de préstamos a mediano y largo plazo para empresas e individuos a tasas menores a las actuales”, dice José Luis Panero, gerente General de Banco Supervielle. Cristián Paz Saguier, gerente de Productos Minoristas de Banco Hipotecario, apuesta a que, de a poco, la demanda de crédito vaya recuperándose.

Hoy, el crédito cae en términos reales y todos los sectores tienen potencial de crecimiento.

“Esperamos una mejora gradual en el segmento de individuos en la demanda de créditos para el consumo después de la desaceleración de 2014”, analiza, y avanza: “Por el lado de los préstamos personales, se observa una mayor predisposición a tomar crédito, a partir de una demanda de mayores montos y plazos, siendo el rubro de refacción del hogar el que mejor performance viene teniendo”.

En ICBC, además de su apuesta al financiamiento al comercio exterior, fundamentalmente con China, por sus raíces, planea fortalecerse y jugar con innovación en el segmento de individuos. “En los últimos meses creamos una oferta atractiva tanto para empresas como para individuos que acrediten sueldo con ICBC: desde préstamos a tasa cero, mayor porcentaje de descuento en ciertas ofertas y promociones especiales”, puntualiza Alejandro Ledesma, CEO en la Argentina. HSBC también tiene en sus planes de crecimiento en el segmento de financiación a las empresas  exportadoras y la mirada posada también en el gigante asiático. 

“En la banca de empresas continuaremos vinculando compañías con oportunidades de negocios en los mercados internacionales”, argumenta Gabriel Martino, CEO del banco que promueve la financiación de las operaciones de comercio exterior en renminbi (RMB), la moneda china.

Los planes están. Ahora los bancos esperan que más clientes se acerquen a la ventanilla en busca de financiamiento. Por ahora, la retracción de la demanda pesa y, en combinación con un bajo perfil de riesgo durante el último año, llevó a que la estructura de activos de las entidades financieras se
modificara respecto de su peso tradicional. 

“La preferencia por activos más líquidos se mantiene presente desde inicios de 2014. Esta tendencia deriva principalmente del buen retorno que muestra la tasa de los instrumentos del BCRA. De esta forma, la participación de los préstamos al sector privado dentro del activo disminuyó del 49,9% al 45%, entre 2013 y 2014, y los activos líquidos pasaron a representar el 34,3%, en 2014, desde el 30,2%”, explica López, de Fix SCR.

“Esta situación sólo se mantendrá en el corto plazo, en la medida en que no crezca la demanda de crédito y el BCRA impulse una política de absorción monetaria, pagando tasas altas para neutralizar el crecimiento de la base monetaria. Pero se prevé que, en 2016, las entidades muestren una mayor diversificación en sus líneas de balance, donde el desafío será alcanzar un buen margen neto de intereses, aún con los topes de tasas activas, pasivas y comisiones, el crédito dirigido y crecientes requerimientos regulatorios”, concluye la especialista.



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