Inversiones

"Los márgenes son decentes frente a la millonada que se está invirtiendo"

David Barnett y Diego Gonzalez Monin, los número uno de América latina y Argentina de GSK respectivamente, hablaron con Apertura.com sobre la inauguración de su planta en San Fernando, donde invirtieron US$ 11 millones. El negocio en la región y el precio del dólar oficial. Por Joaquín Garau 09 de Octubre 2015


 

El acuerdo está firmado arriba de la mesa y abarca a todas las operaciones de Novartis y GlaxoSmithKline (GSK). El join venture contempló el intercambio de negocios: GSK se quedó con el área de vacunas (excepto las gripales) tras desembolsar US$ 5,25 mil millones pero se desprendió de los productos oncológicos por US$ 16 mil millones. Y a nivel global, crearon Consumer Healthcare, donde GSK tendrá el 63,5 por ciento de participación.

“Tomó un año cerrar el acuerdo, hasta marzo de 2015. Y en los últimos seis meses estuvimos juntando los dos negocios en América latina. Ahora somos un equipo unificado”, explicó, en diálogo con Apertura.com, David Barnett, Gerente General de Consumo de GSK para América latina, sobre el backstage del acercamiento entre dos pesos pesados del mercado de los laboratorios.

Barnett, de paso por la Argentina, llegó al país para asistir a la presentación de la nueva planta productora de Corega (el adhesivo dental de GSK), levantada tras invertir US$ 11 millones. Junto a Diego Gonzalez Monin (foto), Gerente General de Consumo GSK Argentina y Cono Sur, ahondaron en el mercado de consumo masivo y coincidieron en que “el desafío es generar productos para el consumidor de bajo y alto poder adquisitivo”.

¿Por qué GSK se desprendió del negocio de la oncología?

Barnett: No fue mi decisión (risas). Fue a nivel corporativo y fue parte de la transacción. Si tomo como ejemplo lo que es el área de consumo -para cuidado de la salud- se resolvió que lo mejor era poner todo bajo GSK.

¿Hay demasiada política de por medio al momento de hacer negocios en América latina?

Barnett: Es lo mismo para todas las compañías. Se juega en el mismo campo. Nosotros tenemos como objetivo tener los precios correctos.

¿Y facilidades?

Barnett: Lo que es que hay muchísimas oportunidades. En los países en vía de desarrollo tenés la mejor oportunidad para hacer negocios.

¿Qué expectativas tienen con el cambio de Gobierno?

Gonzalez Monin: Durante un evento interno para empleados decíamos que la empresa está desde 1922. Y la planta está desde 1957. Estas compñías no toman decisiones ni hacen nada por lo que pase en seis meses o un año. Por eso uno, más que mirar la coyuntura del momento, un gobierno, el próximo gobierno, miramos el largo plazo. Problemas hay siempre, en este y en cualquier país del mundo. Y nuestro trabajo, dentro de las reglas y de este contexto, es buscar lo mejor para el consumidor y ofrecerle el mejor producto posible.

Y cuando hay problemas y hay que explicarlos a la casa central…

Gonzalez Monin: Eso sí, es más trabajo para nosotros. Es un aprendizaje para todos. Por suerte las casas centrales no miran de acá a un año o seis meses, están mirando los últimos cinco años y las proyecciones para los próximos cinco. Pero incluso para los más difícil de explicar se encuentra la manera de hacerlo. A cualquier ejecutivo de la Argentina o la región le pasa lo mismo.

Hay un mito en el consumidor que asegura que ustedes pueden vender más barato y aun así tener buen margen de ganancia. ¿Cuánto es cierto?

Gonzalez Monin: Si uno ve el costo de producto contra el costo de venta decís: ‘¡Qué diferencia!’. Pero ahí está el tema de los impuestos, de la publicidad, los canales de distribución y los canales intermedios. Y, además, estamos en la Argentina, con los niveles de variación en los tipos de cambio, que eso impacta en todo lo que tiene que ver con lo importado. Porque si bien fabricamos el 70 por ciento en el país -ahora con la nueva planta de Corega será el 82 por ciento- muchos de los insumos están atados a dólar porque son commodities, como lo que tiene que ver con el plástico, con derivados del aluminio, fragancias o materias primas para cremas, que son importadas. Además, las paritarias que van pegando y fueron del 35 por ciento en dos años.

¿Y entonces?

Gonzalez Monin: Y entonces, cuando ves esa ecuación, los márgenes son decentes para quien decide invertir la millonada que está invirtiendo y pone un nivel de riesgo determinado, porque vos invertís y no sabés si va a volver o no.

¿Entonces es mito lo del margen de ganancia monumental?

Gonzalez Monin: Y sí. Porque hay una inversión muy alta también. El retorno tiene que ver con el nivel de riesgo y de inversión. Y en el negocio del consumo masivo tiene un riesgo muy alto.

¿Qué tanta atención le dan al precio del dólar?

Gonzalez Monin: Lo miramos muy atentamente porque nos afecta; en la medida en que el dólar oficial no se mueve para nosotros está bien. Ahora, cuando nuestras importaciones y nuestros insumos empiezan a moverse, comienzan a erosionarse nuestros márgenes. Ahí es cuando temblamos. Pero no ponemos las reglas. Nos adaptamos.

¿Tuvieron problemas consiguiendo dólares para pagar importaciones?

Gonzalez Monin: Ese es otro problema. Estamos debiendo bastante al exterior. Nos pasa lo mismo que al resto de la industria. No creo que haya nadie que no le deba a su casa matriz o a sus subsidiarias. Pero es una coyuntura del momento y las compañías lo entienden. No les queda otra. Les decimos: ‘O me das más plazo de pago o no puedo importar y vender productos’. Saben que en algún punto vamos a pagar porque somos una empresa del grupo, nos cargarán el interés que corresponda.

Corega, los hábitos de consumo y la relación precio-producto

La flamante presentación de la nueva planta de GSK para producir Corega, en San Fernando, está a la altura de las expectativas que la empresa tiene con el producto.

Tras invertir US$ 11 millones, busca abastecer a toda América latina con el producto de cuidado oral. “Somos el número uno en América latina en cuidado de la salud. Tenemos muy buenas marcas, como Corega, Sensodyne y Paradoxe, y creo que es una gran oportunidad para ser la mejor empresa de productos de alta rotación”, aseguró Barnett.

Según detalló Barnett, la razón de elegir a la Argentina como punto productivo radica en que “ya hay una gran fábrica, experiencia invertida en el país y queremos tener plantas cerca de dónde vendemos los productos”.

Detrás de la inversión está el deseo de abastecer a todo el mercado. La planta producirá 16 millones de unidades, donde 10 irán para el mercado local y, el resto, para los demás países latinoamericanos. “Tenemos una capacidad instalada para 30 millones”, advirtió Gonzalez Monin.

Para poner la planta en funcionamiento, hubo transferencia de tecnología desde Irlanda, lugar donde se produce mundialmente el producto.

¿Hacia dónde va el negocio de los laboratorios en el área de consumo masivo?

Gonzalez Monin: Este es un negocio de marcas. Las personas tenemos más conciencia de lo que es el cuidado de la salud y el bienestar. Trabajar sobre eso es a dónde vamos. Crear marcas más cercanas al consumidor, que tenga confianza. GSK, al tener orígenes como laboratorios, tiene ADN de ciencia. Por eso tenemos una división de consumo, porque GSK trae toda la ciencia de los productos farmacéuticos y los aplica a la vida diaria.

¿Cómo hacen la diferencia en el mercado del consumo masivo en productos de cuidado de la salud, que es altamente competitivo?

Barnett: En América latina hacemos hincapié en tener el producto correcto con el precio correcto, ahí nos diferenciamos de Estados Unidos y Europa. Hay mucha diferencia en la escala económica en la región. Lo que tenemos que tener en consideración es que hay que tener productos para ambos extremos.



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