¿Es momento de invertir en Brasil?
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¿Es momento de invertir en Brasil?

Por Mariano Otálora 27 de Mayo 2016

Dada la crisis política y económica que está atravesando, no parecería ser el momento indicado para invertir en Brasil. Pero si se analiza el potencial que ese país tiene a mediano y largo plazo, así como los precios de remate de muchos de sus activos (medidos en dólares), la perspectiva cambia. Definitivamente, es difícil decirle que no a Brasil: en tiempos de reacomodamiento, las expectativas de cambio se imponen sobre la realidad de una economía que se encuentra en caída libre y sin ningún tipo de contención. Los indicadores de la industria –y de la actividad en general– muestran bajas de casi el 10 por ciento, y en algunos sectores en particular, como el automotriz, los números son francamente alarmantes, dado que la producción de unidades cayó casi un 30 % en el primer trimestre del año.

En ese contexto de fuerte incremento del desempleo, derrumbe del salario real y descenso del consumo interno, es difícil encontrar un dato alentador. La inflación es otro gran problema: tras superar el 10 % en 2015, ahora está desacelerándose, producto de la recesión, pero de todas formas sigue coqueteando con el 10 % interanual. El único índice esperanzador llega de la mano de la balanza comercial, que acumula un superávit cercano a los 32 mil millones (interanual), gracias a la suba de los commodities y a la caída de las importaciones en un 30 %, resultado de la baja de la actividad. Las exportaciones también moderaron su caída, si bien descienden un 6,5 %.

Hasta que estalló la crisis, los números del país hermano eran impactantes. En 2010, el PBI creció al 7,5 %, si bien en los años siguientes el ritmo se fue desacelerando, a tal punto que en 2011 subió sólo el 2, 7 % y, en 2012, apenas un 0,9 %. Cuando el contexto internacional comenzaba a ser más favorable, Brasil ya no avanzaba con la misma fuerza. Así, 2013 fue el último año de crecimiento, con el 2,3 %: ya en 2014 cayó un 0,14 %; en 2015, se derrumbó al 3,8 % y en 2016 no se espera que repunte sino que termine en 2,8 %. En síntesis: desde principios de los ‘90 no se veía una caída de la actividad tan importante en el gran país del sur de América latina. ¿Cómo repercute aquí? Según Alfonso Prat-Gay, ministro de Hacienda y Finanzas: “Este año, Brasil le quitará a la Argentina al menos 1,5 punto de crecimiento por la fuerte baja de las exportaciones hacia ese mercado”. Es sabido: cuando a Brasil le va mal, inunda a la Argentina con productos baratos... y compra menos. En los primeros cuatro meses, el déficit comercial se triplicó. Mucho tiene que ver el hecho de que se hayan empezado a flexibilizar las importaciones, desde luego, pero la realidad es que los precios locales al alza no pueden competir con la dinámica de liquidación de stock del país vecino. Los rubros que más acusan el impacto son textil, autopartes y línea blanca, lo cual ya se está traduciendo en importantes pérdidas de puestos de trabajo.

La gran apuesta

Cedears: Supieron ser la estrella de los ‘90 en la Argentina. De la misma manera que existen acciones locales que cotizan en Nueva York, los Cedears (certificados de depósito argentino) representan a firmas extranjeras que cotizan en la Bolsa nacional. Así, papeles de Apple, General Electric y Google pueden comprarse en pesos sin la necesidad de abrir o fondear una cuenta en el exterior. Se pueden comprar acciones de la minera Vale, que en los últimos tres meses subió un 70 %. En sus años de gloria –2008, sin ir más lejos– llegó a casi u$s 45; en enero pasado cotizaba a u$s 2 y, al cierre de esta columna, estaba en los u$s 5. Lamentablemente es un mercado con muy poco volumen y baja liquidez, por lo cual muchas empresas que cotizan no están disponibles. Pero es un instrumento interesante para diversificar las inversiones y evitar el riesgo argentino.

ETF: Los Exchange Traded Funds son un instrumento muy poco conocido para la mayoría de los argentinos, pero tienen un lugar de importancia entre los inversores internacionales. Son fondos que replican el rendimiento de determinados índices, commodities o cualquier sector o instrumento disponible. Así, se puede estar invertido en activos exóticos que serían imposibles de adquirir en forma directa, como el litio, o acceder a una cartera que replique distintos sectores de la economía mundial. En el caso de Brasil, el más conocido es el EWZ, que concentra a los sectores representativos del país vecino: energía, metales, servicios públicos y financieros (la ponderación más importante la tienen empresas como Itaú, Ambev, Vale y Petrobras). Por su parte, el BRF concentra más de 60 compañías de consumo e industria: en este caso, se estará expuesto a la evolución de la economía real, pero al mismo tiempo, por las características del segmento, cualquier evolución favorable del mercado interno se traducirá en un repunte mayor. Para quienes tienen un estómago a prueba de balas, sugiero el BRZU, que multiplica por tres el índice MSCI de Brasil: en lo que va del año, ganó un 90 %.

Petrobras: Las dudas arrecian porque es una empresa de un sector que pierde dinero y recorta inversiones. Así y todo, el petróleo subió un 70 % desde febrero y la acción reportó grandes ganancias para los inversores. En lo que va del año, si se toman algunas fechas en particular, generó subas de alrededor del 150 %. Además del alza del crudo, ayudó la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff.  Lo negativo de apostar a este papel son los niveles de deuda de la compañía, cercanos a los u$s 140 mil millones, sumado al hecho de que, a esos valores del oro negro, el desarrollo y producción de los pozos de ultramar no resultan rentables. Por todo ello, invertir en APBR es para amantes del riesgo porque, si bien tiene potencial, el desenlace de la crisis política y económica no está claro... Ni parece cercano.

Ups&downs

Evitar: Las acciones del sector financiero de Brasil, el más grande de la región, son atractivas en términos de valuación, pero no es el momento de comprar, salvo que se opte por un posicionamiento muy gradual.

Apostar: Con la vuelta del país a los mercados, los fondos comunes de inversión se preparan para captar los dólares de los argentinos para invertir en otras economías. Así, no sorprendería que, en muy poco tiempo, vuelvan los fondos con posicionamiento en activos de Brasil.



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