Entre el barro y los disfraces, el Lado B del running
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Entre el barro y los disfraces, el Lado B del running

Las carreras alternativas ganan lugar en el circuito. Quiénes las organizan. Cuánto mueve cada una.  Por Esteban Lafuente 03 de Septiembre 2015



En los últimos años, correr se volvió un hábito para miles de argentinos. Entrenando cada día en una plaza o un parque, paseando un fin de semana o participando en competencias de decenas de kilómetros, el running es una disciplina que convoca multitudes. Solo en Buenos Aires, hay más de 500.000 personas que participan cada año en una carrera callejera, según datos de la Subsecretaría de Deportes del GCBA.

Pero junto a las competencias tradicionales (10K, Media Maratón, Maratón) que cada fin de semana se organizan en la ciudad, fueron surgiendo otras alternativas que ampliaron el universo de corredores. Opciones para correr en familia, con disfraces o junto a la mascota hoy complementan la paleta de opciones, para que todos los runners puedan mover sus piernas.

Inspirado en el crossfit, Federico Salvat creó la Carrera Sucia, una competencia que invita a sus participantes a correr, pero en un escenario menos amigable que el asfalto. La competencia, que este año tendrá su 12ª edición en Buenos Aires y se realizará por primera vez en Rosario, propone a sus participantes correr en un circuito de 5K cargado de obstáculos, con barro, agua, tierra, toboganes y sogas. “Correr es una excusa para el recorrido. La idea es hacer algo divertido y que cada 400 ó 500 kilómetros haya algo para hacer”, cuenta Salvat.

Nordelta o Escobar fueron algunos de los lugares donde se realizó anteriormente la Carrera Sucia. Según explica su creador, para montar el circuito eligen terrenos en barrios cerrados no desarrollados, donde les permiten realizar pozos, montañas y otro tipo de modificaciones. “Son terrenos agrestes, que tardan alrededor de un mes en volver a recomponerse después de la carrera”, dice Salvat, quien estima en $ 320.000 el costo de realización de cada carrera.

En promedio, unos 1500 participantes se inscriben en la carrera Sucia, con montos que van de los $ 200 a los $ 350 por corredor. “Cuando arrancamos tuvimos 800 personas y estaba muy segmentado en gente de 18 a 35 años. Ahora ya se amplió, viene gente que se disfraza y la pasa bien, y gente acostumbrada a correr carreras de calle que toma esta carrera como festejo y fin de año de su entrenamiento de running”, cierra Salvat.

Con dos ediciones al año, en agosto y diciembre, la Runner Fest es otra de las alternativas que combina el esfuerzo atlético con un clima festivo y propone que sus participantes corran disfrazados. “Surgió con ganas de hacer una carrera solidaria, dejar de lado el espíritu competitivo que hay en la carrera y rescatar el espíritu de fiesta”, cuenta Valentina Kogan, directora de Club de Corredores, entidad organizadora.

“La idea de las fechas es que los participantes donen juguetes, por el Día del Niño y Navidad. Además, se entregan premios al mejor disfrazado”, añade. La carrera tiene dos circuitos, de uno y siete kilómetros, y sus próximas ediciones serán el 19 y 20 de diciembre, en Buenos Aires y San Martín de Los Andes.

Esta idea de celebrar corriendo verá fue el disparador de la Halloween Run, una carrera de 5K que tendrá su primera edición este año, en Vicente López. “El running es el medio convocante, pero más que un evento deportivo es un evento social. La idea es que participe la familia, corriendo disfrazados”, cuenta Rodolfo Giordano, director de Sportsfacilities, empresa organizadora de la competencia.

“Lo atractivo de Halloween es la imagen y el diseño. Tenemos mucho trabajo de preproducción, porque todo el circuito va a estar tematizado, y eso representa una inversión más grande que en una carrera deportiva tradicional”, agrega el ejecutivo, cuya firma organiza eventos como el Circuito de las Estaciones o los  5K de Racing Club. “Elegimos los 5K porque apuntamos a un público adolescente e infantil”, explica.

Las mascotas también tienen su lugar en el mundo del running. Este año tendrá lugar la quinta edición de la Dog Run, una competencia que permite a cada participante correr junto a su perro. Cuenta con un circuito de 5K para animales rápidos, y opciones de uno y tres kilómetros para aquellos que tienen perros grandes y optan por caminar o trotar menos distancia. “La organización no es sencilla, porque los animales necesitan mucho cuidado, y lo están siguiendo veterinarios. Por ejemplo, no tienen que hidratarse antes de correr”, cuenta Giordano.

Este año, la Dog Run se hizo en Buenos Aires en agosto y tendrá otra edición el 4 de octubre en Rosario, en recorridos que se utilizan para otras carreras de calle. “En cuanto a la logística es como cualquiera de los otros eventos que hacemos, pero los costos son mayores. En vez de una remera se entregan dos, una para el corredor y una pechera para el perro”, detalla Giordano.



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