El dilema que genera el blanqueo
Inversiones

El dilema que genera el blanqueo

Por Mariano Sardans* 12 de Julio 2016

A partir de las continuas reuniones que tenemos con personas que vienen a buscar información ante muchas incógnitas que les surgen sobre el Blanqueo de Capitales, observamos en ellas un común denominador. Al expresar la obligación de regularizarse fiscalmente, se refieren a esta situación como un verdadero dilema, el cual podríamos resumir del siguiente modo: “Si no blanqueo, en algún momento me van a descubrir y las consecuencias serán muy gravosas…” –lo cual significa para estas personas llegar a perder hasta más del 60% en impuestos, multas y punitorios, más quedar sujeto a una instancia penal tributaria y/o cambiaria-, “pero si blanqueo, luego quedarían expuestos mis bienes y estaría al alcance de reclamos y/o ataques de terceros”.

Al respecto, los principales temores de la gente frente al blanqueo son:

-      Un próximo gobierno populista que obligue a repatriar los bienes en el exterior.

-      Un gobierno que cambie las “reglas del juego” e imponga un impuesto extraordinario a los bienes situados en el exterior.

-      Miedo a posibles hechos delictivos como consecuencia de estar detallados todos los bienes en la declaración jurada de impuestos y que la misma se encuentre al alcance de cualquier persona.

-      Intranquilidad de que terceros cercanos tengan información acerca de lo que se tiene en el exterior.

Pero volvamos al planteo realizado más arriba, al referirnos al dilema que todos plantean cuando expresan la obligación de regularizarse fiscalmente. Cabe aclarar ante todo que el término dilema conjuga dos palabras: di-lema, que significa dos lemas. Implica la necesidad de elegir entre dos opciones igualmente válidas, que son o parecen igualmente factibles y defendibles. La elección de cualquiera de las opciones conlleva indefectiblemente una importante pérdida.

Ahora bien, ¿nos encontramos o no frente a un dilema? La respuesta es NO.

Esto es porque nadie debiese dudar de la necesidad de regularizar su situación fiscal, ya sea adhiriéndose al blanqueo u optando por la prescripción impositiva (sumándose luego a la moratoria), en función del costo que implique su situación particular.

Sólo los profesionales  muy desinformados acerca de lo que viene avanzando en el mundo y en Argentina podrían recomendar a sus clientes que no lo hagan. Obviamente, se encuentran también casos en los que no les conviene recomendarlo porque tienen un conflicto de interés –especialmente los banqueros privados-.

Y con respecto a los temores y riesgos, existen en el exterior vehículos legales, como los fideicomisos, que nos permiten estar protegidos.

Por ende, nadie debería plantearse el blanqueo como un dilema.



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1 Comentario

Armando Silberman Reportar Responder

Coincido completamente con los argumentos expuestos: Debemos blanquear!

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