Billete_-_IMG___IMG_crop_1353076076660.jpg
Inversiones

Desde el dólar blue hasta las acciones: cómo están paradas las inversiones ante las elecciones

Con la mitad del año en el pasado, el resto del semestre se debatirá en las urnas. Claves para refugiar el ahorro con la brújula en la mano.  Por Mariano Otálora 03 de Julio 2015

 

 

Aunque usted no lo crea, ya pasó la mitad del 2015, demostrando –una vez más– que el tiempo vuela. En lo que respecta a las inversiones y decisiones de la economía familiar, es importante realizar un balance, revisar lo hecho hasta ahora, corregir o reafirmar la estrategia. En términos económicos, el año ya está terminado: si fuese un partido de fútbol, se estaría en el tiempo de descuento y con un resultado prácticamente cerrado. Pero en términos políticos el partido se juega distinto, por lo que hay que estar atento hasta el último segundo para que no aparezca alguna gambeta endiablada que pueda cambiar el saldo de las finanzas personales. Para no equivocarse, se debe aceptar que la política termina condicionando a la economía –y/o viceversa– debido a la fiebre electoral, que hace que todos los números tengan que ‘cerrar mágicamente’ y así preparar un escenario pre y poselectoral (octubre-diciembre) bastante ordenado y predecible.

Cuando la oposición y el oficialismo ofrecen lo mismo en términos económicos –una transición ordenada–, los inversores tienen que estar preparados para escenarios más violentos. No será la primera vez que los candidatos ‘vendan’ un cuento y termine aplicándose otro: lo que quiere escuchar la gente no siempre es lo que necesita la economía.

En las urnas se juega continuidad versus cambio desde el punto de vista político; en lo económico, está claro que, gane quien gane, no podrá aplicar la primera variable en el plano económico porque lo que hoy hay, tal como lo conocemos, ya se agotó. Para algunos, se está frente a un cambio de ciclo político. Pero la verdadera revolución será el cambio de ciclo económico, sin importar quien se imponga en las urnas.

En síntesis: la economía en 2015 termina mal, pero sin crisis: inflación alta (por encima del 26 por ciento anual), empleo estancado, sin crecimiento ni inversiones y con un gasto desenfrenado. Una transición sin crisis pareciera una ficción para la historia argentina. Pero, a no confundirse...

Recalculando: Para analizar qué puede pasar y qué hacer con el dinero, hay una regla principal: aprovechar el corto plazo sin distraerse del mediano y largo. La palabra clave es dólar: para que la economía crezca –crecer implica importar más–, se elimine el cepo cambiario y no sea necesaria una devaluación brusca o subir las tarifas, se deberán conseguir dólares: no hay otra salida. Se necesitan más que buenas intenciones: sin dólares, todo será muy complejo.

Inversiones para seguir hasta octubre... y un poco más: El dólar ahorro (está regalado con y sin el 20 % de retención), el plazo fijo (la idea del Gobierno es que rinda más que el dólar y menos que la inflación) y los LEBACs (letras del Banco Central, ofrecen rendimientos superiores al plazo fijo, se espera que superen la evolución del dólar y hasta podrían empatar a la inflación), los fondos comunes de inversión de renta fija (se pueden invertir desde pequeñas sumas y obtener rendimientos interesantes, similares a los que se alcanzan con las LEBACs). Sólo válido para el corto plazo: invertir obteniendo una tasa fija similar a la inflación puede ser una buena opción. Pero después de octubre seguramente habrá que cambiar de estrategia y mirar los problemas reales que tendrá que resolver quien reciba la herencia. En ese caso, habrá que dolarizar los ahorros: el que tenga dólares, que los invierta en dólares.

Riesgos en el corto plazo: Evitar la compra del blue. En caso de querer dolarizarse, hacerlo a través de bonos nominados en dólares, como el Boden 2015 (para obtener verdes de corto plazo), el Bonar 2017 ó 2024, comprando dólares baratos a menos de $ 10,60 y con rendimientos en el orden del 8 % en dólares. Este es un gran momento para posicionarse en dólares a través de bonos: si la Argentina hace las cosas medianamente bien, pasarán a rendir alrededor del 6 %.

Decisiones relacionadas con el disfrute: ¿Cambiar el auto? No convendrían los importados, porque tienen que asumir el impuesto (se debería quitar con un próximo gobierno); pero para el resto, es recomendable aprovechar las tasas de financiamiento, por debajo de la inflación, que ofrecen las terminales. El precio de los vehículos no bajará el año que viene –salvo que se elimine el tributo–, e incluso puede aumentar en caso de que se toque el tipo de cambio. ¿Pagar las vacaciones ahora o más adelante? Hay que aprovechar los pasajes y paquetes para destinos del exterior. El atraso cambiario es evidente, y conviene sacar ventaja de la depreciación del euro contra el dólar, que hace que los precios del Viejo Continente se abaraten para los argentinos. En la Argentina que viene, viajar al exterior debería ser mucho más caro.

La Bolsa: Hasta marzo, tuvo un rally espectacular y se ha vuelto muy técnica y política. Invertir en la Bolsa no es un juego: quien la elige, tiene que saber qué es lo que está haciendo o cuál es su objetivo. Las acciones, sin dudas, tienen potencial; pero hay que cuidarse del corto plazo (hasta octubre estará muy volátil), lo cual no implica que no sea momento de posicionarse en los papeles financieros, sector petrolero y energía. Para los más conservadores, los bonos son la opción a seguir de cerca: los que son en dólares, los bonos dólar linked, los que están atados a la evolución del CER, todas son excelentes opciones. Para los arriesgados, y que puedan esperar un par de años, se recomiendan los cupones atados al PBI: si la Argentina crece arriba del 3 %, pueden ganar mucho.

CEDIN: Sigue siendo la gran oportunidad de comprar dólares para aplicar al mercado inmobiliario (adquisición o construcción) a un valor de entre el 15 % y el 22 % más barato que el paralelo. El que quiera comprar un terreno o propiedad, no debería perder esta oportunidad que ofrece el CEDIN de hacerse con pesos un dólar más barato. Si la economía vuelve a crecer arriba del 3 % ó 4 %, y con la llegada de capitales, el precio de las propiedades en dólares volverá a apreciarse. Sin temor a equivocarse: hay proyectos que hoy piden pesos que están a valores imperdibles.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas