Cómo saco mi empresa a la Bolsa
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Cómo saco mi empresa a la Bolsa

Paso a paso, conozca el camino que recorrió Havanna y que muchos quieren imitar.  Por Joaquín Garau 21 de Junio 2016

Los teléfonos no paran de sonar. La salida de Havanna a la Bolsa destapó un efecto contagio entre las empresas argentinas que ya miran con buenos ojos abrir su compañía a la cotización bursátil.

Las preguntas suenan en los principales banco colocadores –como se los conoce- y se suceden una tras otra: ¿cómo hacer para pegar el salto bursátil?

“No hay mucha diferencia entre hacer una oferta pública de acciones y emitir un bono corporativo”, explica Horacio Aguilar, managing director de mercado de capitales de Puente, a Apertura.com. Aguilar fue uno de los responsables de la salida a bolsa de Havanna. El fabricante de los clásicos alfajores no es el único que tuvo sueños bursátiles. TGLT, la desarrolladora inmobiliaria liderada por Federico Weil, ya comenzó los trámites ante las autoridades para comenzar a cotizar cuanto antes.

Para comenzar, según afirma Aguilar, “hay que entrar al régimen de oferta pública en la Comisión Nacional de Valores (CNV)”. Para eso, “hay que preparar el prospecto con información de la compañía, de la industria donde se desempeña, de los riesgos de una potencial emisión y sumarle los estados contables de los últimos tres años adecuados a las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera).

 

 

El camino no es difícil ni largo –suele llevar entre 4 y 6 meses el proceso- pero requiere de la minuciosidad de contar con cada uno de los papeles en regla. “El primer mes es preparación de la empresa”, cuenta Aguilar. Entre 2 y 3 meses demora la CNV en constatar que está todo en orden y ahí es cuando el agente colocador –el banco que se encargará de asesorar a la compañía y posicionar sus acciones- aumenta su rol en el juego de alzas y bajas. “Entre la compañía y el banco colocador trabajamos en la valuación de la compañía y el rango de precio de la acción (en el caso de Havanna se ubicó entre $ 32 y 37)”, destaca Aguilar.

Mientras tanto, la empresa en cuestión tiene que comenzar con un plan de marketing y promoción de su acción, para que sea conocida por el mercado y así levantar el deseo de los inversores.

Una de las preguntas más usuales es qué mercado le conviene cotizar a la compañía. Por ejemplo, empresas argentinas como MercadoLibre o Globant sólo cotizan en Estado Unidos. Otras, como Clarín, tienen sus acciones “flotando” en el mercado bursátil de Londres. Ahí entra en juego el deseo de capitalización que tenga la empresa. Así, para transacciones menores a US$ 250 millones el especialista recomienda el mercado local. En caso de querer cotizar en Estados Unidos, se deberán iniciar los trámites ante la SEC (Securities and Exchange Commission).  

Otro tema a considerar es qué tipo de emisión será: primaria, secundaria o ambas. Las acciones primarias son “nuevas y al venderlas los fondos pasan a la compañía”. Mientras tanto, la emisión secundaria implica que son “acciones ya existentes, propiedad de los actuales accionistas”. “Muchas veces existen las dos cosas. Por ejemplo, la compañía saca a Bolsa el 30 por ciento de su capital accionario, siendo 20 acciones primarias y 10 secundarias”, asegura Aguilar.

Con la acción ya cotizando, la empresa deberá informar trimestralmente el curso de sus estados contables, ya que es una condición de la CNV para que los inversores estén al tanto de la salud financiera de la compañía.

Los casos testigo

Más allá de Havanna o la inminente salida de TGLT, otras empresas argentinas también dieron, en el último tiempo, el salto a la Bolsa. El último caso había sido el de Globant, la empresa enfocada en el desarrollo de software. El 18 de julio de 2014, Martín Migoya, CEO de Globant, tocó la campana del Nasdaq dando inicio a su aventura bursátil.

A la distancia, la acción fue un éxito. “Globant salió a cotizar a US$ 10 el ADR (el papel que flota en Estados Unidos) y ahora está cotizando en US$ 39,55. Multiplicó casi por cuatro su valor”, analiza Alejandro Bianchi, gerente de Inversiones de InvertirOnline. “El IPO (Initial Public Offering) les sirvió para dejar de depender del mercado argentino volverse globales”, asegura Bianchi.

En una montaña rusa se subió Mark Zuckerberg cuando hizo lo propio el 18 de mayo de 2012. El CEO de Facebook creyó que el mercado se iba a rendir ante su red social pero no fue así. “Facebook había salido a cotizar con un valor de US$ 40 por acción pero cayó a US$ 20”, recuerda Bianchi. Los vaivenes bursátiles llevaron a que el Nasdaq suspendiera durante una jornada la cotización de Facebook para evitar que su caída se pronunciara. Lejos de aquellos traspiés iniciales, hoy en día cotiza alrededor de US$ 114.



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